18 abril 2007

Cajas de ahorro, fútbol y millonarios morosos

Una caja de ahorros gallega, Caixanova, está a punto de dar un paso trascendental: perdonar una deuda de 2,2 millones de euros a un club de fútbol profesional, el Orense.
El paso es trascendental porque las cajas de ahorro se benefician de una serie de ventajas económicas, fiscales y jurídicas propias de las entidades de Derecho público; no en vano, esas entidades financieras son en origen instituciones y siguen regidas por órganos en los que están representadas las Administraciones públicas (ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas).
Luego, si una caja de ahorros perdona las deudas a una entidad privada morosa es perfectamente factible --mejor dicho, éticamente forzoso-- que los poderes públicos asuman retos retos:
Primero, evitar el dislate de regalar 2,2 milones de euros, y
Segundo, utilizar las cajas para lo que se crearon, la economía social y, por ejemplo, que arbitren soluciojes para no dejar en la calle y la miseria a las familias que dejen de pagar la hipoteca porque ambos cónyuges han perdido el empleo.
Si Caixanova se limita a perdonar la deuda al club de fútbol--, cabe concluir que este país está cada vez más cerca del desastre.
Las prerrogativas de las que gozan las empresas del sector del ocio dedicadas al fútbol profesional son desmesuradas e injustificables. De hecho, parte de sus gastos de explotación son sufragados o cofinanciados con el dinero de todos (por ejemplo, la seguridad y el mantenimiento de los estadios de propiedad pública), pero sus beneficios se destinan a convertir en millonarios a los jugadores profesionales y a enriquecer a ciertos directivos --caso paradigmático es el del presidente del Deportivo de La Coruña, que se embolsa cada año el 1 % del presupuesto de la empresa.
La lista de desmadres económicos es larga. Tal como razonan los amigos del río revuelto, si los socios de un club privado deciden gastar y gastar y pagar sueldos de lujo, ¡adelante, que hagan lo que les venga en gana!, pero ni un euro del dinero público ni de las cajas de ahorros.
Porque si las cajas de ahorro, cuyos órganos rectores están en manos de las Administraciones públicas, también perdonan las deudas a esas máquinas de dilapidar dinero llamadas clubes de fútbol, ¿qué autoridad moral o ética tiene la Administración para desahuciar a una familia morosa que está en apuros por motivos objetivamente extraordinarios e insuperables?

3 comentarios:

  1. Si los gestores de las administraciones públicas permiten eso, que lo permitirán, será, en efecto, una desvergüenza. Habrá que pensar, pues, en retirar los ahorrillos de esa caja sin fondo. Saludos.

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  2. Enhorabuena por el texto, Félix. Estoy completamente de acuerdo contigo. Un saludo

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  3. qué análisis tan cojonudo. menuda cara tiene caixanova!

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