14 de enero de 2021

Camino de la derogación del derecho a informar y a ser informado

Una juez de Madrid aplica la tesis de que los medios deben silenciar las informaciones
aunque sean ciertas si pueden dañar la imagen o el honor del protagonista del suceso

La magistrada Ana Mercedes Merino Melara, titular del Juzgado de Primera Instancia nº 52 de los de Madrid, ha asumido parcialmente la demanda interpuesta en su día por el actor Antonio Resines contra la revista CTXT, su director Miguel Mora y Francisco Pastor, el periodista que informó de decisiones económicas y hechos protagonizados por Resines como presidente de la Academia de Cine que, según la autora de la sentencia, vulnerarían «el derecho al honor del demandante»... ¿?
La decisión de la juez tiene muchas migas pero basta recoger tres de ellas para hacerse una idea cabal de lo que cabe describir como desatino jurídico, salvo que se trate de un error, que en todo caso sería tan simple como grave y, por tanto, fácil de ser corregido a la mayor brevedad posible para evitar confusiones y que el dislate se repita en otro juzgado o jurisdicción.

1.ª 
Las diligencias judiciales concluyeron que la información difundida por CTX es «veraz» y, a mayores, junto al texto de la noticia ha sido incluida la carta que remitió la Academia de Cine, la cual expone una serie de argumentos que pretendidamente justificarían las decisiones y acciones de Resines pero --¡esto es sustancial!-- sin desmentir ni un coma de lo narrado por CTXT.
2.ª La juez considera que la información es «insidiosa», resultando que esa percepción personal y por tanto subjetiva de la funcionaria constituye el único argumento, pilar y prueba legal que justificaría el castigo impuesto a CTXT.
3.ª Si Antonio Resines siente dañado su honor, que se pida explicaciones a sí mismo porque, salvo que se autoengañe, ese perjuicio o menoscabo es fruto de las decisiones y de los hechos por él protagonizados, que han sido narrados con rigor por CTXT... ¡Acabáramos!, lo que muy probablemente ha ocurrido --no nos engañemos-- es que Resines ha confundido el honor personal con la imagen pública y, lógicamente, le ha molestado que se informe de su iniciativa societaria --utilizo estas dos palabras subrayadas para denominar lo que hizo sin utilizar calificativos ni vocablos que suenen a que le acuso de un delito.
Pero regresemos a la juez, pues esta tercera miga permite entender la decisión de la funcionaria, pues también padecería la misma confusión que el demandante --al dar por buena la tesis de este--, de forma que según Resines y la magistrada los daños al honor no solo se cometen mediante la difamación o la injuria, sino que también delinquen los medios y las personas --sean periodistas o no-- cuando informan de hechos probados que puedan dañar la imagen pública de su/s protagonista/s. 
Si tan pueril argumentación y el peligroso I+D+i jurídico de la juez no son desmantelada y corregido, respectivamente, a todos conviene que el Consejo General del Poder Judicial y demás poderes del Estado dejen de lavarse las manos, sean claros y deroguen expresamente, sin esconderse ni más dilaciones el derecho a informar y a ser informado.
En resumen, si el Estado no pone coto al "ultraliberalismo" judicial, los delincuentes, los sinvergüenzas, los bocazas, los defraudadores de Hacienda, los abusones, etc. etc. y todo tipo de metepatas podrán exigir que los medios silencien sus acciones e inmoralidades.

Amable lector/a, le dejo con la reproducción de la información de marras. 
Lea y disfrute en silencio, no sea que le oigan y...

(Antetítulo:)
«CULTURAS / ARTES Y LETRAS
(Titular:)
«Resines creó una empresa para explotar los Goya 
(Subtítulo:)
«El intérprete fundó una sociedad mercantil, con sede en la Academia de Cine, dos semanas antes de la entrega de premios. El actor sostiene que todo es legal.
(autor:)
«Francisco Pastor. Madrid, 8/06/2016. 

«[Antonio Resines dimitió como presidente de la Academia de Cine el 14 de julio de 2016, cinco semanas después de la publicación de esta pieza. En la carta que el intérprete hizo llegar a la organización, y con la que anunciaba su marcha “irrevocable”, este reiteraba “discrepancias” con miembros de su junta directiva. Entre estas se encuentra la empresa creada por el actor en nombre de la Academia, días antes de la última gala de los premios Goya, sobre la que CTXT informó el 8 de junio pasado, en la pieza que reproducimos íntegra aquí abajo. Junto a Resines, ha dejado su cargo Edmon Roch, vicepresidente de la Academia. Gracia Querejeta dimitió como vicepresidenta segunda de la asociación hace dos semanas]
 
(Texto:)
«En el discurso de celebración de los Goya, Antonio Resines anunció la creación de una fundación vinculada a la Academia de Cine, que él preside. También se enorgulleció de la colección de libros sobre actores de reparto que publicaría esta organización. Lo que el actor no contó es que, pocos días antes, había creado una empresa privada, llamada Premios Goya 2016 AIE, que recabó y gestionó los fondos para la gala, celebrada el pasado febrero. Era la primera entrega de galardones desde que Resines llegó al cargo. Hasta ahora, nunca una sociedad mercantil había organizado esta ceremonia, según cuentan varios miembros de esta asociación sin ánimo de lucro. 
«Las mismas fuentes lamentan que la decisión de crear una empresa no fuera consultada, como sería lo esperado, con la asamblea de la Academia de Cine, el principal órgano de deliberación de la asociación, abierto a los 1.400 académicos que la integran. Las entidades que habitualmente colaboran con la gala de los Goya sí supieron que algo pasaba cuando, este año, una carta les pidió que no realizaran su aportación económica en las cuentas de la Academia, sino en las de esta empresa privada».


NOTA: Para el caso de que la juez siguiera empecinada en hacer valer sus criterios personales a costa del derecho a informar y ordenara a CTXT el borrado del texto, he guardado copia del resto del artículo que, llegado el caso, será inmediatamente añadida a los párrafos arriba reproducidos.

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