Satanizar, endiosar y creer es más cómodo y rentable que analizar, contextualizar y dudar

jueves, 27 de octubre de 2011

Quienes afirman que la generosa protección social arruinó a Grecia, ¡mienten!

El poder económico --con la siempre inestimable colaboración del cuarto poder, ¡entre poderes anda el juego!-- ha difundido con notable éxito la falacia de que el Estado griego y los griegos en general son unos incontrolados derrochadores.
"En realidad [expone Marshall Auerback], los griegos tienen una de los ingresos medios [brutos] per cápita más bajos de toda Europa (21.000 euros), muy inferior a la media de la eurozona (27.600) y a la alemana (29.400). Además, la protección social del Estado griego puede parecer generosa si se compara con la estadounidense [la potencia económica número uno del mundo tiene uno de los sistemas de protección social más rácanos e ineficientes de Occidente], pero es objetivamente modesta si se compara con las del resto de Europa. Durante el período 1998-2007 Grecia sólo gastó una media de 3.530,47 euros por habitante y año en prestaciones sociales, algo menos que España y unos 700 euros más que Portugal, que es una de las más bajas de Europa. En paralelo y durante el mismo período, las medias de Alemania y Francia [en prestaciones sociales] fueron más del doble que la griega, en tanto que la media de la eurozona fue de 6.251,78 euros. Incluso Irlanda, que tiene una de las economías más ultraliberales, gastó más en protección social que los presuntos derrochadores griegos.
"Cabe pensar que si el sistema de bienestar griego hubiera sido tan generoso como se ha descrito habitualmente de un tiempo acá, los costes administrativos serían mayores que los de Estados más disciplinados, como el alemán o el francés. Pero las cifras constatan que no es así, según Eurostat. Incluso los gastos de Grecia en pensiones, que constituyen la principal preocupación de los neoliberales, son inferiores a la mayoría de los países europeos. Además, si se consideran los gastos sociales de todos los países europeos y comparados entre sí atendiendo al porcentaje del PIB (tomando como base las estadísticas de la OCDE), resulta que los de Grecia han sido inferiores a los de todos los países de la eurozona, exceptuada Irlanda, además los gastos de Grecia en pensiones han sido inferiores a la media de los países de la OCDE...."
Evidentemente, los problemas de la deuda soberana de Grecia no se deben a que su sistema de protección social sea singularmente generoso, ni mucho menos.
El problema no son las prestaciones sociales
Entonces, ¿cuáles son las raíces de las dificultades griegas?
La tara fundamental, aunque no la única, está en una fiscalidad que no sólo es ineficiente, sino que además trata con delicadeza y exquisito mimo a las clases pudientes y al mundo financiero --¿a qué país recuerda tanto miramiento con las grandes fortunas y la banca?...
En Grecia, como en Alemanía, Francia, España, Italia, Irlanda y el resto de Occcidente --en unos países con mayor desvergüenza que en otros--, los gobiernos están recortando gastos a fin de disponer de dinero suficiente para sanear entidades financieras, justo las que han estado durante años y años jugando al monopoly.
Además, en el episodio griego es obligado recordar los reiterados chanchullos contables y estadísticos a los que recurrieron sucesivos gobiernos helenos para mantener el país en la eurozona a pesar de que desde el primer día incumplía de largo los requisitos de deuda pública (el 60% del PIB como máximo) y déficit presupuestario anual (en principio, el máximo admisible era del 3%).
En fin, los ciudadanos griegos, al igual que la mayoría de los europeos pero con mayor rigor, han sido condenados a pagar los platos rotos que dejaron las burbujas y los espejismos económicos que crearon los ultraliberales durante los años noventa y que, todo sea dicho, los socialdemócratas --que constituyen la otra pata del poder político en Europa-- no supieron ni quisieron reventar... ¡Hasta que explotaron las subprime en EE UU! Y así nos va.

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