26 julio 2006

Espejismos económicos: El PIB sólo es una referencia econométrica

De un tiempo acá, se habla poco de Economía y mucho de econometría, disciplina auxiliar cuya finalidad es recabar y sistematizar referencias que permitan cuantificar aspectos concretos de la actividad económica, desde los referentes globales hasta la facturación de un sector o de una empresa.
La econometría no es ciencia económica, sólo es una herramienta que ayuda a analizar la marcha de la economía, útil para hacer proyecciones (o simulaciones) y para disponer de datos (reflejos) de aspectos concretos pero siempre relativos de la realidad.
La ciencia económica es mucho más compleja y también abarca aspectos sociológicos, jurídicos, políticos e incluso biológicos, medioambientales, geológicos e históricos, entre otros.
Sin embargo, la mayoría de los economistas que trabajan para las instituciones (administraciones públicas) han asumido los criterios de los partidos políticos que están más pendientes del dato que de la sustancia; actitud esta que, poco a poco, ha contribuido a crear la percepción social de que las cifras oficiales que resumen la marcha de la economía del país, del continente o del planeta reflejan la realidad económica.
Sin embargo, no es así, una cosa es la economía oficial y otra la economía real ( = la social o de los ciudadanos).
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Viñetas de El Roto
El PIB a palo seco engaña
Por ejemplo, ocurre que el producto interior bruto (PIB) de España ha subido una media interanual del 3,5 % durante el último lustro, dato al que se aferran los economistas institucionales para alimentar la falacia de que la población en general ha aumentado sus ingresos en la misma proporción y que, por tanto, ha mejorado la economía personal de todos los ciudadanos. Falso.
El aumento del PIB no tiene efectos proporcionalmente parejos en la economía cotidiana porque no se tiene en cuenta, por ejemplo, para revisar los criterios por los que se calculan las indemnizaciones a pagar por un accidente laboral, ni para las revisiones salariales, ni para actualizar las cuantías que marcan las distintas penas a imponer a los autores de una estafa… etc. etc. y etc. 
La mayoría de los ciudadanos creen que sólo es posible un tipo de economía, como si sólo hubiera una forma de administrar los bienes naturales o el dinero público, como si las leyes de mercado y las normas financieras fueran objetivas e inamovibles. Falso.
Más allá de los porcentajes del PIB, del índice de precios al consumo (IPC), del precio del dinero, de las tasas de cambio y de otras cifras y referencias, las economías individuales están condicionadas por las guerras, por los sistemas de explotación de los recursos naturales, por las políticas comerciales y financieras y entre otras muchas cosas, también por la ética y la moral o por la ausencia de ambas.
Cuando los gobiernos insisten en que es preciso reducir los salarios para evitar el alza de los precios, cada vez son más los ciudadanos conscientes de que nada es más inflacionista que los disparatados aumentos de beneficios que registran las multinacionales de sectores como la energía, el textil, la alimentación o la sanidad. 
De nada sirve contener los salarios si las grandes empresas y la banca aumentan cada año sus ganancias en más del 20 y del 30 %; de nada sirve aumentar el PIB si hay cajas de ahorros (entidades de derecho público) que registran aumentos de beneficios superiores al 30 %.
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Afirmaciones carentes de base
e interesadas
Desde un punto de vista científico, es falso que los aumentos del PIB reflejen la marcha de la economía real: la economía cotidiana de las personas. Eso es falso porque, entre otras cosas, a la hora de valorar las alzas del PIB se tienen en cuenta las plusvalías financieras y el valor de los inmuebles... ¡la burbuja inmobiliaria!  
Dicho de otro modo: ¿alguien medianamente sensato puede creer que la economía de las gentes va mejor porque los grandes bancos hayan ganado en 2005 un 30 % más que en 2004, o porque las constructoras sigan acumulando ladrillo?, ¿o porque el valor nominal de Endesa haya crecido exponencialmente gracias a la pugna política suscitada por las opas que han presentado Gas Natural y E.On?  
Esas y otras alzas de similar calibre han provocado aumentos interanuales del PIB de hasta 2,5 puntos.
Calcular el PIB y sus variaciones es útil y la cifra resultante tiene valor indicativo; pero de ahí a afirmar que la evolución del PIB es el mejor indicador de la marcha de la economía media un abismo... abismo que los gobiernos, los partidos "de orden" y los medios convencionales ocultan.
Aplicando simplismos econométricos, cabría decir que todos los ciudadanos se benefician del alza del precio del suelo provocada por los propietarios de solares, por los especuladores y por las políticas urbanísticas del Gobierno y los ayuntamientos.
Que haya más dinero en circulación o que aumenten los valores bursátiles no supone que mejore la economía real de los ciudadanos.
El uso de la econometría como único espejo de la realidad mueve al engaño y los espejismos, espejismos son.

3 comentarios:

  1. Hola Félix. Es increíble la similitud en la errada interpretación que los políticos y los medios masivos le dan a las cifras consolidadas de los informes económicos. Qué falta de rigor profesional. Fabuloso este artículo. Me gustaría contar con tu autorización para reproducirlo textualmente en mi blog.
    Un abrazo.

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  2. Hola Felix, haciéndote caso he llegado hasta aquí. Yo todo economista, al menos en el ámbito universitario, solo se basan en los índices, las tasas... económicos para hablar de la situación económica de un país. La mayoría parece haber asumido que desarrollo y crecimiento no son lo mismo. Sin embargo, solo hacen (no todos) desprestigiar índices que tratan de medir el desarrollo como IDH, u otros como el índice de Gini que mide la concentración de la riqueza (la pobreza).
    Saludos

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  3. Pd. creo que no me he explicado muy bien . Lo siento

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