16 febrero 2016

1936-2016: 80º aniversario del triunfo del Frente Popular

En 1936 la izquierda decidió qué hacer observando la realidad para construir
una alternativa vía urnas, hoy observa las urnas y sólo construye argumentos
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Hoy se cumple el 80º aniversario del triunfo electoral del Frente Popular en 1936, victoria que encendió las iras del conservadurismo. Casi inmediatamente, el ala más intransigente de la derecha y un grupo de altos mandos militares se conjuraron para subvertir la legalidad, alzándose en armas cinco meses después (18 de julio) para desencadenar la guerra civil que durante casi tres años asoló España.
La efemérides coincide con el intento del socialdemócrata Pedro Sánchez de configurar una mayoría de gobierno, proceso que nada tiene que ver con el que protagonizaron los azañistas y el PSOE en 1936, cuando un acuerdo electoral [no era un pacto de gobierno detallado ni mucho menos cerrado] llevó a los partidos de centro-izquierda e izquierda al triunfo del 16 de febrero de 1936, sumando 4.654.118 votos frente a los 4.503.505 de la alianza de los grupos conservadores, nacionalistas españoles, católicos integristas y organizaciones monárquicas que pilotó la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), y los 400.901 que obtuvieron los seis partidos centristas —los seis eran republicanos, contrarios a restaurar la monarquía y los seis lucharon contra los golpistas.  
El Frente Popular, cuyo liderazgo fue confiado a Manuel Azaña (Izquierda Republicana), no se presentó como tal en Catalunya ni en el País Valencià, donde los nacionalistas, la izquierda y el centro-izquierda concurrieron en sendas coaliciones autóctonas, ambas denominadas Front d’Esquerras.
En contra de lo que algunos “historiadores” y gentes interesadas han divulgado, el Frente Popular de 1936 no formó un bloque o grupo parlamentario, el frente fue escrupuloso con lo acordado, mantuvo su pluralidad y cada partido se articuló de forma independiente; ni siquiera constituyeron una coalición de gobierno al uso, recurso que sólo fue utilizado tras el golpe de Estado que desencadenó la guerra.
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Cuando para la izquierda
el futuro colectivo pesaba
más que ninguna otra cosa 
El gobierno constituido tras la elecciones estaba formado solo por miembros de los partidos republicanos de centro-izquierda y centristas, que contaban con el apoyo parlamentario (a veces matizado) del resto de los componentes del Frente Popular.
En ese sentido, las fuerzas aliadas dieron tres lecciones:
1 tolerancia democrática;
2 cultura parlamentaria, y
3 mirar alrededor prescindiendo del propio ombligo, virtudes que hoy parecen de otro mundo.
La izquierda y el centro-izquierda actuales han asumido como criterio de entendimiento (¿?) eso que han dado en llamar líneas rojas.
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Trabajar con los denominadores comunes, relegando las "verdades incontrovertibles" 
Hasta que la legalidad republicana quedó finiquitada por los alzados en armas, los gobiernos del Frente Popular fueron formados sucesivamente por republicanos, socialistas y demás aliados, incluidos los Front d'Esquerres catalán y valenciano, amén de vasquistas, galleguistas e incluso contaron con el apoyo crítico de los anarquistas de la CNT.
Comparar los debates entre las fuerzas republicanas que con tanto acierto y dignidad cohesionó Azaña hace 80 años y el "no debate" actual entre el PSOE y la izquierda es descorazonador.
Al PSOE de 1936 no se le ocurrió exigir a ERC que renunciara a su proyecto táctico de construir una España confederal ni a su sueño estratégico de independencia, ni al PCE se le ocurrió exigir al PNV que se olvidara de sus principios social-cristianos... De entrada, pactaron mínimos en beneficio de la mayoría de la población con un objetivo tan sencillo como asequible: acabar con la rapiña que practicaba la élite derechista.
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[Por cierto, el PNV era (y es) un partido nacionalista de centro-derecha, pero en el 36 tenía claro que la derecha españolista era decimonónica en lo ideológico y retrógrada en lo económico, por lo que miró hacia el futuro y se sumó a la izquierda obviando su acendrado catolicismo] 
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La actitud de convivencia ideológica fue norma entre los partidos del Frente Popular y luego, una vez iniciada la guerra, siguió siendo así en defensa de la legalidad. Hubo defectos y desavenencias, cierto, a veces graves, pero sólo en una ocasión se burló el respeto político: lo hizo la dirección pro soviética del PCE, que en mayo del 37 puso en marcha una purga ideológica para encarcelar y asesinar a los cuadros del POUM (trostkistas) y de la CNT-FAI, y a sus propios disidentes internos.
En todo caso, la actitud de las fuerzas de la izquierda —ahora llamadas progresistas, que suena "mejor" y no asusta— durante la campaña electoral de enero y febrero de 1936 y las sinergias que desarrollaron nada tienen que ver con la ñoñería ideológica y los ramalazos derechistas del PSOE actual, ni con el maximalismo de Podemos, cuya dirección parece convencida de que parecer equivale a ser; o dicho a la inversa, considera que en política es imposible ser sin parecer [¿es ingenuidad o cinismo?].
Mucho blablá para apelar al diálogo, pero todos exigen a sus potenciales compañeros que renuncien a ser ellos mismos antes de empezar a caminar.
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2 comentarios:

  1. Van estando todos presos de la hemeroteca, de las declaraciones públicas anteriores, de las promesas y juramentos rotundos ante su electorado, y temen el desgaste y la crítica que les acarrearía su incumplimiento.
    Salvo el PP, claro, que como hemos visto es capaz de pasarse por el arco del triunfo a sus conciudadanos en general, sean afines u oponentes.

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    1. Se han encarcelado a la vez que protegido en y con palabras. Huyen de protagonizar hechos, sobre todo si son actos legislativos de calado.
      El PSOE ya es eso: palabras. Y Podemos, que ha destacado y epatado por y con su política de comunicación (por nada más, pues nada más le distingue de IU), apuntaba maneras y parecía que estaba dispuesto a asumir compromisos reales, incluso los que no lucen, pero temo que ni siquiera serán capaces de votar a Sánchez (o abstenerse) a fin de evitar nuevas elecciones y conjurar así el peligro de que el PP y C's ganen escaños y la derecha siga gobernando a favor del Gotha.
      Temo que Podemos también mire sólo a las urnas y no entienda que la primera obligación de la izquierda es servir a la mayoría social y ahora mismo, en aplicación de este criterio, interesa evitar unas elecciones y abrir un paréntesis temporal (aunque sea con un gobierno del melifluo Sánchez) que permita aflorar todas las barbaridades perpetradas por la derecha, lo que contribuiría a reforzar las propias fuerzas.
      Unas elecciones a corto plazo apenas modificarán los resultados y para colmo no lo harán precisamente a favor de la izquierda ni del centro-izquierda (PSOE). El "hartazgo de urnas" siempre ha favorecido a los reaccionarios.

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