martes, 7 de enero de 2020

La pluralidad de los apoyos obtenidos por Pedro Sánchez revitaliza la España real

Desde los comicios del 28A hasta hoy han transcurrido casi nueve embarazosos meses, que son los que ha necesitado el PSOE para despertar, ver la luz, pisar la realidad, dialogar e investir a Pedro Sánchez como presidente de la España real, que es ideológicamente plural y plurinacional, y hacerlo con el apoyo de la izquierda y de significados representantes de varios territorios --lastima que a los regionalistas cántabros les dieran miedo las izquierdas vasquista y catalanista, y lástima también que la representante en Madrid de los grandes propietarios del lobi del plátano canario, Ana Oramas, se haya pasado por el arco del triunfo la decisión de su partido, Coalición Canaria, de votar .
Del acto que remata y resume esos nueve meses cabe destacar cinco cosas:

1.ª La maduración del ala del PSOE liderada por Pedro Sánchez, que además --así ha quedado probado estos días-- ya es la mayoritaria y por ende ha logrado convencer o cuando menos apaciguar al felipismo y a los barones, tan dados ellos a remolonear cada vez que alguien de su partido propone recuperar los criterios socialdemócratas perdidos por el camino con la excusa del pragmatismo.
Mención específica merece la evolución de aquel «"muchacho" de mandíbula cuadrada que recuerda vagamente a los héroes de Hollywood», pues ha corregido errores y madurado ideológicamente tanto o más que sus compañeros más próximos, con el plus añadido de que ha colocado (o le han colocado) en Bruselas a Josep Borrell el bocazas, sin ánimo injurioso y con la única intención de subrayar su propensión a hablar sin contar antes hasta 10 para medir los efectos de su acerado verbo --de la sinceridad al cinismo y a la falta de respeto media un paso, riesgo que ahora el ex ministro de Exteriores está (y será) obligado a conjurar como Alto Representante de la UE para las relaciones internacionales.

La actitud de EH Bildu, que con la contundente intervención de su portavoz ha dejado boquiabiertos y descolocados a los "partidarios de mantener viva a ETA" --leáse PP, Ciudadanos y Vox-- al repetir con claridad y en sede parlamentaria lo que ya dijeron hace diez años sus dirigentes, empezando por Otegi: «El independentismo vasco condena la violencia... pero el españolismo teme perder el enemigo ideal», cabe esperar que en esta ocasión los Casado, Arrimadas y Abascal se hayan enterado --la acústica del hemicilo es buena.
Otra cosa es hacerse el sordo porque interesa seguir agitando el espantajo y alimentando los miedos... ¡que rentable es electoralmente propalar miedos!, que además acobardan, idiotizan y/o dificultan pensar con claridad.

3.ª El sentido de responsabilidad de ERC con respecto a la Adminitración del Estado (las autonomías y los ayuntamientos son Estado) y para con el resto de ciudadanos de España, además de que con la abstención ha puesto en valor su acervo: Esquerra!  

4.ª La sinceridad de Junts per Catalunya es de agradecer, pues votando "no" ha dejado claro que pone el concepto patria (en su caso la catalana) por encima de las cuestiones sociales que caracterizan el programa de gobierno pactado por el PSOE con Podemos e Izquierda Unida.
Desde un punto de vista ideológico y económico es radicalmente coherente que los diputados de Junts per Catalunya (PDCat) --hijos políticos de la CiU con la que Aznar aprendió a hablar en catalán en la intimidad-- voten junto a Vox, PP y Ciudadanos: las cuatro son formaciones nacionalistas de ideología conservadora (derechas).

5.ª La extrema singularidad de la CUP (Candidatura d'Unitat Popular), que se declara «anticapitalista» y dice que su objetivo estratégico es una «Catalunya independent i socialista» pero ha votado "no" en lugar de abstenerse para, si más no, evitar que engorde el caldo de la derecha.
En fin, como decía el cura que me catequizó a los ocho añitos: los ángeles no tienen sexo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTA: En ImP no se publicarán injurias ni difamaciones, ni tampoco imputaciones de faltas o delitos sin aportar referencias jurídicas, datos judiciales, pruebas o sentencia.
Sólo se publicarán los anónimos que a criterio del administrador sean de interés.