21 de junio de 2020

Michel Foucault: Sin destruir creencias es imposible transformar (mejorar) la sociedad

«Durante largo tiempo, las densas investigaciones de Foucault sobre las prácticas de subjetivación daban la impresión que estaba empeñado en querer eliminar definitivamente el sujeto. En realidad, tan solo estaba comprometido con la paciente labor de desmontar cierta concepción del sujeto que obstaculizaba la emergencia de una concepción distinta. Foucault no pretendía, ni mucho menos, negar la existencia del sujeto, sino que estaba dando los pasos previos para que pudiese emerger otra manera de entenderlo.
«En efecto, contra la idea ampliamente asumida, de un sujeto esencial, se trataba de mostrar que el sujeto no era constituyente, sino que estaba constituido, y para ello había que desmontar con rigor los procedimientos de su constitución. Foucault tenía que hacernos ver que nuestra subjetividad procedía de determinadas prácticas de subjetivación, para que pudiéramos buscar, a partir de ahí, el punto de fuga de esas determinaciones, y conseguir deshacerlas, subvirtiendo tanto lo que somos, como lo que nos ha hecho ser como somos.
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«En cuanto al segundo ejemplo, el de la libertad, parecía, aquí también, que Foucault estuviese empeñado en cerrar cualquier posibilidad de pensar positivamente la libertad, alertándonos, por ejemplo, sobre el hecho que no existe ninguna playa por debajo de los densos adoquines del poder. «La libertad ya constituida del sujeto ya constituido, solo era una libertad condicional en la que anidaba el poder. Muy lejos de ser lo otro del poder, nuestra libertad ya estaba atravesada y conformada por efectos de poder, con lo cual la ilusión de que nuestra emancipación pasaba por rescatar nuestra libertad arrancándola de las garras del poder era tan solo eso: una ilusión... y una engañifa. 
«Sin embargo, Foucault no pretendía invalidar la posibilidad de ejercer unas prácticas de libertad que desafiasen realmente al poder, bien al contrario. Lo que ocurría era que para abrir paso a esas prácticas de libertad había que desterrar previamente cualquier veleidad de pensar positivamente el tipo de libertad que el poder construye para nosotros.
«En definitiva, lo que Foucault mantuvo invariante a lo largo de su trayectoria fue un procedimiento que acometía una previa y meticulosa destrucción para abrir paso a unas posibilidades de transformación».

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