miércoles, 3 de junio de 2020

El PP vasco se juega escaños en Madrispaña y la FAES juega con los del PP gallego

Las elecciones autonómicas gallegas y vascas del próximo 12 de julio llegan en un momento histórico singular por dos motivos; primero, el electorado recién sale de un confinamiento sanitario, con todo lo que ha comportado más las secuelas --positivas y negativas-- que ha dejado y, en segundo lugar, en los resultados también pesará sobremanera el regreso a sus orígenes de la derecha franquista que tan trabajosamente domó Fraga Iribarne.

En el caso de Euskadi el retroceso temporal e ideológico del PP vasco es similar al que se vive en la calle Génova.
La filial vascongada del PP de Casado —o de la FAES, como usted prefiera, tanto da— se ha hundido en las raíces y se mece en el colo de la mamá del PP, Alianza Popular (AP). Corría 1976 y AP reunió a la flor y a la nata, a los leales y a los aperturistas, que orgullosos todos de ser franquistas ponían en valor los años de paz y desarrollo.
Han pasado más de 40 años y hoy los hijos de AP y nietos del franquismo se ven tan obligados como satisfechos —máxime en las circunscripciones vascas— de centrar sus esfuerzos en dar otra vez el do de pecho nacional-católico y desempolvar rasgos fascistas para restañar la sangría de votos causada por Vox. El PP está dolido, muy dolido, no está dispuesto a que el otrora protegido de doña Esperanza, Santiago Abascal, les dé lecciones de españolismo.

El "etarrismo" florece... Sin olvidar, esto no es baladí, que el recién descabezado y verticalmente renovado PP vascongado ansía recuperar la mediática vitola de valientes antietarras... que ETA ya sea historia es un detalle irrelevante porque don Pablo y doña Cayetana han recuperado esencias del aznarismo y han logrado que un porcentaje nada desdeñable de ciudadanos ya lea perfectamente "eta" donde dice "bildu".
Enseñar a leer es más fácil cuando se trata de alumnos que previamente ya habían aprendido el abecé. ¡Qué curiosa es la memoria!, ¿verdad?, la mente nos ayuda a olvidar las amarguras vividas y en cambio nos permite recordar escenas de películas, incluso las de comedias intrascendentes...
Lástima que la campaña de reeducación pilotada por el tándem Pablo-Cayetana esté obteniendo tan llamativa acogida en Madrispaña como generalizado rechazo en Euskadi. 
Tal como reconocen los cuadros más viejos del PP, que paradójicamente son los que tienen menos pelos en la lengua: ¡Mi querido amigo! —con este protocolario saludo y voz de trueno iniciaba Fraga sus respuestas siempre que le abordé en un pasillo o en el ascensor, eliminando toda esperanza de diálogo al rematar con su clásica espuela y hoy no tengo nada más que decir—, intuyo que ante los comicios del 12 de julio me instruiría diciendo que usted sabe tan bien como yo que nosotros en las Vascongadas solo nos jugamos ganar o perder uno o dos escaños, como mucho, pero de lo que digamos y defendamos allí depende que conservemos, perdamos o ganemos doce, quince o más escaños en el resto de las provincias españolas y hoy no tengo nada más que decir...
Todo indica que el nuevo líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y sus mentores apenas han aprendido cuatro superficialidades de Fraga, ni siquiera han asumido una de las lecciones fundamentales del León de Vilalba: tan importante es subrayar la españolidad como no convertirla en un inconveniente.
Como bien recordará usted, amable lector/a, incluso el Aznar de 1996 aprendió esa lección pese a ser un empecinado nacionalista ultra, pero para desgracia del PP el ego político de Aznar López creció de forma desmedida, olvidó lo aprendido, prescindió del pragmatismo fraguista, mintió en exceso y pasó de ser políglota en la intimidad a manejarse solo en dos idiomas "español" (castellano) con acento imperial e inglés con chulería tejana.
En resumen, el españolismo irracional que destruye el mosaico poco tiene que hacer en Euskadi.

En los comicios gallegos el escenario es distinto, o eso parece... solo lo parece. Esta es la gran ventaja con la que juega el presidenciable gallego del PP que aspira a renovar la preeminencia de la derecha en la Xunta.
Núñez Feijóo sí aprendió de Fraga que tan importante es subrayar la españolidad como no convertirla en un inconveniente, pero con una diferencia: en Fraga ese principio era una mezcla de pragmatismo y sentimiento, el vilalbés estaba orgulloso de ser gallego, en tanto que en Feijóo es puro y simple pragmatismo, así lo subrayan todos los consultados de la vieja guardia fraguista, sabedores de que Feijóo regresó a Galicia a regañadientes —por "orden" de Fraga, a quien previamente había convencido Romay Beccaría de recuperar a quien había sido cooptado desde Madrid para ocupar cargos en organismos estatales al servicio del Ejecutivo de Aznar—, ni tampoco han olvidado que el actual líder de la derecha del noroeste español fue...

...el "ejecutor" de don Manuel: «La operación que aupó a Feijóo sin que él pareciera (ni parezca) ser consciente del papel que jugó fue urdida en los primeros años del XXI entre el clan de Valladolid [con el visto bueno de Aznar y con Álvarez Cascos de principal muñidor] y el poderoso clan ultraconservador y opusdeísta galaico que todavía pilota el incombustible José Manuel Romay, el único [junto a una histórica concejal del PP coruñés] de los dirigentes conservadores que a Fraga le llamaba Manolo y el único —que yo sepa— que a veces levantaba la voz al León de Vilalba.
«Esa silenciosa, lenta pero eficaz operación de recambio o regeneración —según quien la describa— acometió su fase final aprovechando la conmoción social, política e institucional ocasionada por el desastre del Prestige.
«La primera víctima política —la más famosa, pero no la única, ni mucho menos— fue Xosé Cuiña Crespo, a quien en la calle Génova habían catalogado como “nacionalista” y futuro “traidor” al estilo de Barreiro Rivas. Todo era falaz e inventado, pero fue bien presentado y mejor publicitado por varios medios, de manera que a la postre resultaba creíble.
«Salvo los más nuevos y los “trepas”, los cuadros del PP gallego más y mejor formados e informados no han olvidado como ascendió Feijóo, que no fue en unas primarias como él proclama estos días, sino en un proceso rico en silenciosos codazos y zancadillas».

Nadie, tampoco su secretario general, Pablo Casado, ni mucho menos la diputada difamadora Cayetana Álvarez de Toledo tiene capacidad suficiente para dar clases de españolismo a Feijóo. Al contrario, es Feijóo quien debería darles clases a ellos —incluso a Santiago Abascal— de cómo militar en el nacionalismo uniformador de forma pragmática, incluso ganando elecciones y luciendo fama de dialogante. Es cuestión de tiempos.
¿Sabía usted que Feijóo es uno más de los españolistas que predica la falsedad de que España como unidad jurídico-política existe desde hace más de 500 años?
¿Sabía usted que Feijóo ha utilizado el "español" (castellano) como arma política y que menosprecia el idioma gallego hasta el extremo de haber apoyado a organizaciones que propugnan rematar la cultura gallega?
¿Sabía usted que el PP de Feijóo es el mejor equipo nacional a la hora de dar dinero a ganar a costa de debilitar y privatizar servicios de la sanidad pública, incluidas las residencias de ancianos?
¿Sabía usted que con tal de "caer bien" y ganar votos Feijóo ha llegado a decir que la pertenencia a España causa desempleo en Galicia?...
Es muy probable que Feijóo reedité sus anteriores éxitos sobre todo por no parecer lo que es: un neoliberal en materia económica y un ultraconservador en asuntos sociales y espirituales... ¡Oh, la caridad! A lo que se suman los rifirrafes en la izquierda, tarea en la que de un tiempo acá destacan los miembros del sector purista de las mareas, cuya principal tarea y éxito es sentirse libres de obligaciones partidarias. colectivas o de grupo...
En resumen, si Feijóo cuenta con el abrumador apoyo mediático habitual y logra mojarse lo justo, solo para parecer lo que parece, el PP de la FAES y del tándem Pablo-Cayetana seguirá administrando Galicia.

DE INTERÉS: «¿Quién es quién en la fundacíón FAES?»

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