24 septiembre 2008

Hawking y la ciencia oxigenan el escenario, también la política

«El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio»
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El autor de Historia del tiempo, Stephen Hawking, ha recalado en la Península, concretamente en la Universidad de Santiago de Compostela, y una vez más ha colocado algunas cosas en su sitio.
¡También a los administradores de la cosa pública!, a los que ha dedicado, sin mentarlos, esta triste previsión a la vez que dulce advertencia: «El futuro a largo plazo de la raza humana está en el espacio».
¿Por qué en el espacio?, cabe preguntar.
Hawking joven
(imagen capturada en
BBC Science & Nature)
Respuesta de Hawking: «Será muy difícil evitar un desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años, no ya en los próximos mil o millón de años».
Todo humano conoce, salvo los ignorantes per se y los ignorantes por interés, las causas de ese previsible desastre. En algunas de las bitácoras que figuran en este listado (pulse aquí y curiosee) sus autores explican algunas de las causas de la destrucción de la Tierra a la que alude el científico --hay destrucciones rápidas y ruidosas, pero en la mayoría de ocasiones el deterioro es lento, a veces casi imperceptible, y para colmo hay quienes justifican esa constante merma de futuro apelando al progreso y a la economía...
El infravalorado ejercicio de razonar
Abundando en su envidiable capacidad de razonar, Hawking ha comentado que las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del universo «no dejan mucho espacio para milagros, o para Dios»; figura esta a la que la mayoría de los científicos y filósofos --incluidos los agnósticos y ateos-- siempre se refieren con respeto, no en vano todos los dioses forman parte de la historia del homo sapiens --sobre todo cuando era menos sapiens.
Hawking ha añadido: «La ciencia está contestando cada vez más preguntas que solían ser dominio de la religión».
Con relación al experimento que se lleva a cabo en el Laboratorio Europeo de Partículas (CERN, en sus siglas en inglés), en Ginebra, Hawking opina que no probará la teoría del físico Peter Higgs (el proceso por el que las partículas adquieren masa; lo cual, también en teoría, ayudaría a descifrar la formación del universo y, a la postre, el origen más pretérito de la vida).
No obstante, Hawking ha recalcado que la iniciativa del CERN y los programas espaciales "son vitales si la raza humana no quiere hacer el ridículo y, eventualmente, perecer".
La ciencia siempre oxigena el pensamiento y dimensiona sus frutos.
Mientras tanto...
Casi al mismo tiempo que Hawking pensaba en voz alta, en una emisora de radio --no viene al caso decir cuál-- entrevistaban a un alto cargo --tampoco vale la pena decir quién-- relacionado con las universidades y la investigación que justificaba que haya laborantes, becarios e incluso investigadores que cobran salarios miserables, y consideraba ¡inevitable! que algunos trabajen gratis. Son imponderables del sistema, venía a decir la voz, que sonaba metálica, lejana, acaso inhumana... Para redondear, el responsable público recomendaba paciencia a los científicos mal pagados.
Minutos después, en otra emisora --cuya identidad tampoco es dato crucial--, otro homo sapiens del siglo XXI de profesión periodista defendía la ¿lógica económica? por la que hay estrellas del balompié que cobran fortunas. La explicación del comunicador --que se expresaba con inusitada contundencia y por momentos gritaba-- incluía una larga perorata sobre rentabilidades…
En fin, mañana Hawking ocupará apenas unos minutos de radio, cuatro planos en distintas emisoras de TV y media página en algunos rotativos; en tanto que las adineradas estrellas del fútbol sumarán horas de programación audiovisual y una o dos de cada diez páginas de prensa editadas.
El futuro está en el espacio, cada vez es más evidente…
MÁS INFORMACIÓN, en El país, La Vanguardia y Público, que son algunos de los rotativos que han tratado como merece la lección de Hawking.
ENLACE a la página de ImP que ofrece un listado de bitácoras dedicadas a las ciencias.

1 comentario:

  1. Cuando leí ayer la frese que aquí se reproduce, y que habla de que las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del universo "no dejan mucho espacio para milagros, o para Dios", no pude por menos de dejar escapar una sonrisa.

    Sí, poco a poco, como siempre me ha parecido razonable pensar, la ciencia se va abriendo inexorablemente camino entre la superstición. Será duro para algunos, o quizá traten de taparlo con la sempiterna historia-comodín de 'la fe' como base de su argumento único y final. Pero la razón científica terminará algún día por imponerse sobre las teorías creacionistas. Allá cada uno con lo que quiera pensar a partir de ese momento.

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