29 septiembre 2008

Un sondeo confirma lo sabido: El PSOE dilapida votos

El sondeo difundido por Público constata una tendencia que es fácilmente perceptible en la calle. Obsesionado por demostrar que es un hombre de Estado, el discurso de Rodríguez Zapatero acaba siendo melifluo; no tanto como los versos que Juan Ramón Jiménez le dedicó a Platero, pero casi.
El líder del PSOE rara vez llama a las cosas por su nombre. Tan prudente quiere ser que hilvana demasiados eufemismos.
Ni siquiera ha sabido o querido contestar a las superficialidades que Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro dicen a propósito de la crisis financiera internacional.
El PP ha lanzado con notable éxito la falacia de que el parón económico y la inminente recesión son fruto de los errores del Gobierno. Sin embargo, semejante simpleza no ha sido contrarrestada con la contundencia que merece pese a que hay argumentos de peso para ello que, para colmo, son fácilmente comprensibles.
¿Son duros de oído
se hacen los suecos?
Muy probablemente, los dirigentes del PSOE --que en el País Valenciano acaban de permitir o consentir que un socialista de diseño tome el control del partido-- se sorprenderían si escucharan algunas de las cosas que se dicen en la calle, en los talleres, en los tajos, en los hogares, en los bares, en las aulas, incluso en las redacciones... Ya hay varios millones de ciudadanos que han llegado a la absurda pero cómoda ilusión de que si gobernara el PP las bonanzas del ladrillo y el crédito fácil seguirían adornando la despensa...
Aunque Rodríguez Zapatero no quiera o no sepa hacerlo, es posible denunciar que el sistema financiero es un caos interesado sin que quien lo diga sea tildado de peligroso rojo antiespañol, sino de simple fotógrafo de la realidad.
El actual es un presidente poco dado a la didáctica política; el suyo es un discurso fundamentalmente moralista y, a veces, aideológico. No es Felipe González, con el que se podía estar en desacuerdo pero costaba un mundo contrarrestar sus mensajes porque construía sus planteamietnos con arrolladora lógica.
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Ignorancia y simplismo se alimentan mutuamente
La ignorancia --que a estas alturas casi siempre es interesada o hija de la desidia, otra cosa son las personas aculturizadas-- hace estragos entre la población; pero el PSOE parece incapaz de percibir esa dinámica social, ¿o acaso prefiere mirar a otro lado?
El PP gana apoyos gracias a esa cómoda e interesada ignorancia social, capaz de digerir todo tipo de falacias; y además cuenta con el legítimo y lógico apoyo de las gentes conservadoras, que no son pocas. Para redondear, los rajoys parlotean de la crisis --aunque nada de interés digan-- dirigiéndose a los nichos electorales más tocados por la ignorancia y el apoliticismo [ver nota], en los que bascular de la socialdemocracia al conservadurismo consiste en tirar una moneda al aire.
El sondeo de Publiscopio bien podría servir para que la socialdemocracia recuperara hábitos y mirara de frente a los ciudadanos, prescindiendo de espejos que sólo muestran lo que quiere ver el guapo de turno que, ingenuamente seguro de sí, se engalana.
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IU flota, UPyD bracea y los nacionalistas nadan
¿Y qué pasa con los demás partidos? A tenor de la encuesta, hay cuatro indicaciones remarcables:
1. IU habría logrado detener su caída;
2. La ecléctica UPyD de Rosa Díez ganaría votos en la España profunda, la que quiere aparentar que ha dejado de ser la España del XIX, sobre todo en Madrispaña;
3. Los nacionalistas gallegos de centro-izquierda (BNG) y la derecha catalanista (CiU) mejoran sus cosechas. Nada sorprendente lo de Galicia a la vista de que el PSdeG-PSOE --que gobierna en coalición con el BNG-- es una formación dominada en gran medida por independientes tan doctos como ajenos a la realidad, en tanto que en Cataluña la conservadora CiU recoge lo que pierde ERC; y
4. Los resultados referidos al PNV confirman que es el partido ascensor de casi todas las encuestas, pues sus votos virtuales suben y bajan con independencia de hechos y coyunturas. Misterio demoscópico que empieza a oler a podrido. Y cuando las cosas pintan mal para el PNV, ahí está el PP echándole un cable; es decir, satanizando a los vascos, lo que al PNV siempre le proporciona una oleada de simpatías, como cuando Aznar ayudó a ERC a salir del ostracismo.
NOTA:
El apoliticismo (o nihilismo político) es uno de los mejores banderines de enganche de los conservadores. Frases como "a mi no me interesa la política", "todos los políticos son iguales" o "la política es un engañabobos" reflejan escaso o nulo sentido de colectividad, entre otras cosas. 
La persona que dice ser apolítica acaba convencida de que su voto es inútil y sin decirlo, ni quizá pensarlo, da alas a quienes preferirían que las decisiones que afectan a todos fueran tomadas por un grupo de elegidos por el dedo de Dios... o de las armas. Los apolíticos hacen política. Durante el franquismo, el mejor pilar del régimen fue el apoliticismo: la mayoría silenciosa, a la que todavía hoy apela la derecha.

2 comentarios:

  1. Perfecto diagnóstico, Félix. Viene mi memoria -creo que se titulaba así-,Cuando la rosa se marchite, un libro que leí hace tiempo. Ya pronosticaba lo que está ocurriendo.

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  2. Un análisis impecable.
    Aunque seguro que no lo mencionas por obvio, yo sólo añadiría que, a grandes rasgos, lo que el PSOE pierde es lo que ganan IU, ERC y BNG. Es decir, el voto útil vuelve a casa.
    Por lo demás, estoy completamente de acuerdo en que la ignorancia (interesada) es lo que mueve el voto hacia las formaciones conservadoras. Recuerdo un par de frases sobre el apoliticismo: una la pronunciaba José Sazatornil en una película de Berlanga ("La escopeta nacional", tal vez), donde venía a decir "Yo, como mi padre, apolítico, de derechas de toda la vida". La otra es de nuestro "Insigne Anterior Jefe del Estado": "Usted haga como yo: no se meta en política".
    Algunos de mis conocidos piensan de la misma manera: relacionan política con izquierda, con subversión y, más recientemente, con corrupción; y tranquilidad y placidez, "el orden natural de las cosas" con la derecha. En ese río pescan (o lo intentan) los partidos mayoritarios con sus invocaciones al "regreso al centro" o al "cambio tranquilo".
    En ese sentido, la nota a pie de página me parece muy acertada y, con tu permiso, la reproduzco en mi blog (para guardarla y que no se me olvide)
    Un saludo.

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