Con relación al escándalo de Novacaixagalicia, hoy se ha tirado a la piscina la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, al anunciar que el futuro gobierno --que según las encuestas será presidido por Mariano Rajoy-- reformará el Banco de España; institución a la que, junto al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, responsabiliza de las apropiaciones legales habidas en Novacaixagalicia o en la intervenida caja valenciana, la CAM --que aun siendo difícil, está peor que la gallega.
La portavoz del PP --descartando por cortesía que sea una política insidiosa y/o mentirosa-- necesita un cursillo acelerado sobre legislación y normativa bancario-financiera, porque su ignorancia es de tal grado que ni siquiera sabe que la responsabilidad y el control regular de las cajas de ahorros corresponde a las administraciones autonómicas.
De hecho, la única institución del Estado español que disponía y dispone de información detallada y puntual de las decisiones que adoptaban o adoptan las extintas cajas gallegas o la actual Novacaixagalicia era y es la Xunta de Galicia, gobernada por el PP; que tuvo y tiene conocimiento puntual de las decisiones de sus consejos --incluidas las astronómicas indemnizaciones y los fondos de pensiones aprobados.
Ciertamente, el Banco de España cumple un rol supervisor, pero el control cercano, inmediato y constante, en el caso de las cajas, corresponde a las comunidades autónomas.
En fin, Soraya Sáenz de Santamaría --insisto, otorgándole el privilegio de la duda-- es una política profesional que destila desconfianza por ignorante, por lo menos en asuntos bancario-financieros.
¿Será sometida Sáenz de Santamaría a un reciclaje urgente para instruirla, sobre todo en lo tocante a las competencias que tienen las instituciones del Estado?
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ACTUALIZACIÓN
Un dirigente de CC OO también se tira a la piscina
El debate político, o sindical, está llegando a situaciones kafkianas. Al arrebato de Soraya Sáenz de Santamaría se ha sumado también hoy el del secretario general de CC OO de Andalucía, Francisco Carbonero, que durante la presentación de una campaña sobre la situación laboral de los jóvenes andaluces ha dicho que "alguien debería detener al gobernador del Banco de España, o si tiene vergüenza dimitir e irse".
No seré yo quien defienda a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, pues ha dado muestras inequívocas de defender criterios antisociales; pero Carbonero incurre en errores similares a los de Sáenz de Santamaría al responsabilizar al BdE del deterioro de las cajas de ahorro.
La banca social --que hace tiempo ya no era tal-- la han destruido sus gestores: los gobiernos de las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamietnos que controlan las cajas; mejor dicho, que debían controlarlas... ¡Y bien que las han controlado!, pero para hacer de su capa un sayo.
Tras arremeter contra Fernández Ordóñez, el sindicalista relaciona el derrumbe de las cajas con los recortes sociales impuestos por el Gobierno y, ¡ale hop!, hace un bucle y llega en esencia a la misma conclusión que la portavoz del PP: ¡todo es culpa de Rodríguez Zapatero!, desde el paro --pues en la destrucción de empleo nada tendrían que ver la crisis financiera ni los criterios cortoplacistas de numerosos empresarios, entre otras cosas-- hasta la mala gestión de las cajas.
¿Acaso Carbonero insinúa que La Moncloa arrebató el control de la CAM a la Generalitat valenciana y apartó a la Xunta gallega de Novacaixagalicia?
Vamos, que si desaparece satán todo se arregla en un periquete, desde la crisis internacional hasta los ataques a las deudas soberanas, y en 24 horas habrá inversión, la banca dará créditos y para redondear milagros la fiscalidad será inmediatamente eficiente...
No, no seré yo quien defienda las posiciones antisociales de Fernández Ordóñez, ni tampoco las renuncias del gobierno que todavía lidera Rodríguez Zapatero; pero resulta inquietante que las aportaciones y las críticas de relevantes dirigentes políticos y sindicales destilen tanto simplismo y confusión.
Esas simplezas y ensaladas en la que todo se mezcla y confunde contribuyen a fomentar el apoliticismo y, por extensión, el nihilismo --lo cual siempre favorece a los mismos.
Diciendo lo que han dicho, Sáenz de Santamaría y Carbonero han demostrado necesitar un cursillo sobre cómo funciona el Estado y sus instituciones; pero ante todo, lo que más urge es que tanto ella como él, así como otras y otros de pareja facilidad de palabra, cuenten hasta 10 antes de hablar.
SIGUE en, "Novacaixagalicia (6): La Xunta sigue lavándose las manos y endosando sus líos al FROB y a NCG Banco".
CON ANTERIORIDAD: "Novacaixagalicia (4): Las millonarias indemnizaciones sólo constituyen la punta del iceberg".
Un dirigente de CC OO también se tira a la piscina
El debate político, o sindical, está llegando a situaciones kafkianas. Al arrebato de Soraya Sáenz de Santamaría se ha sumado también hoy el del secretario general de CC OO de Andalucía, Francisco Carbonero, que durante la presentación de una campaña sobre la situación laboral de los jóvenes andaluces ha dicho que "alguien debería detener al gobernador del Banco de España, o si tiene vergüenza dimitir e irse".
No seré yo quien defienda a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, pues ha dado muestras inequívocas de defender criterios antisociales; pero Carbonero incurre en errores similares a los de Sáenz de Santamaría al responsabilizar al BdE del deterioro de las cajas de ahorro.
La banca social --que hace tiempo ya no era tal-- la han destruido sus gestores: los gobiernos de las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamietnos que controlan las cajas; mejor dicho, que debían controlarlas... ¡Y bien que las han controlado!, pero para hacer de su capa un sayo.
Tras arremeter contra Fernández Ordóñez, el sindicalista relaciona el derrumbe de las cajas con los recortes sociales impuestos por el Gobierno y, ¡ale hop!, hace un bucle y llega en esencia a la misma conclusión que la portavoz del PP: ¡todo es culpa de Rodríguez Zapatero!, desde el paro --pues en la destrucción de empleo nada tendrían que ver la crisis financiera ni los criterios cortoplacistas de numerosos empresarios, entre otras cosas-- hasta la mala gestión de las cajas.
¿Acaso Carbonero insinúa que La Moncloa arrebató el control de la CAM a la Generalitat valenciana y apartó a la Xunta gallega de Novacaixagalicia?
Vamos, que si desaparece satán todo se arregla en un periquete, desde la crisis internacional hasta los ataques a las deudas soberanas, y en 24 horas habrá inversión, la banca dará créditos y para redondear milagros la fiscalidad será inmediatamente eficiente...
No, no seré yo quien defienda las posiciones antisociales de Fernández Ordóñez, ni tampoco las renuncias del gobierno que todavía lidera Rodríguez Zapatero; pero resulta inquietante que las aportaciones y las críticas de relevantes dirigentes políticos y sindicales destilen tanto simplismo y confusión.
Esas simplezas y ensaladas en la que todo se mezcla y confunde contribuyen a fomentar el apoliticismo y, por extensión, el nihilismo --lo cual siempre favorece a los mismos.
Diciendo lo que han dicho, Sáenz de Santamaría y Carbonero han demostrado necesitar un cursillo sobre cómo funciona el Estado y sus instituciones; pero ante todo, lo que más urge es que tanto ella como él, así como otras y otros de pareja facilidad de palabra, cuenten hasta 10 antes de hablar.
SIGUE en, "Novacaixagalicia (6): La Xunta sigue lavándose las manos y endosando sus líos al FROB y a NCG Banco".
CON ANTERIORIDAD: "Novacaixagalicia (4): Las millonarias indemnizaciones sólo constituyen la punta del iceberg".
Amigo Félix, lo que sucede estos días en Galicia se podría ampliar al resto de España y debería ser objeto de una tesis doctoral porque no ha ocurrido por casualidad. Si realmente "tirásemos de la manta entre unos y otros" te aseguro que se podría poner en peligro la propia estabilidad del estado. ¡Hay tanta miseria y podredumbre a diferentes escalas......desde las "más elevadas" a las más simples!. Piensa solo, por poner un breve ejemplo, en la reciente denuncia del colectivo de subinspectores de hacienda sobre el fraude fiscal: pone los pelos de punta por lo que dicen y por quien lo dice. Lo han hecho. Ninguna reacción. Nadie se ha escandalizado. Se da por hecho que es así. Podríamos escribir largo y tendido. Todos conocemos casos de mayor o menor calado que son un ejemplo de lo mal que está en suma la denocracia española. Que nadie se sorprenda que algún día ocurran cosas que creíamos propias del pasado. Quien no aprende del pasado lo termina repitiendo.
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