15 septiembre 2012

Nuevos impuestos a las eléctricas. ¿Para qué?... ¡Para recaudar dinero!, nada más

Ayer viernes, el Gobierno de Rajoy aprobó y anunció a bombo y platillo la implantación de una serie de nuevos impuestos a las compañías del subsector de la energía eléctrica con la finalidad de impedir que siga creciendo el llamado déficit tarifario e ir reduciéndolo, así justificaron la medida la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Energía, José Manuel Soria.
Por si no quedaba claro el supuesto acierto de la decisión gubernamental, Sáenz de Santamaría insistió en que el objetivo es "lograr un sistema eléctrico solvente y sostenible" y de paso acabar, añadió, con la deuda de al menos 24.000 millones de euros [dato del 2010] que arrastra el Estado con las eléctricas por culpa, según subrayó la vicepresidenta, de anteriores ejecutivos... ¿Cuáles?
No lo precisó, dando así a entender que es otra de las perversas herencias que dejó Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el invento del déficit de tarifa lo patentó un Gobierno aznarista y desde entonces, exactamente desde 1997, las eléctricas se embolsan una prima que ha convertido en primos a todos los compradores de energía eléctrica.
En rigor, esa nueva batería de impuestos es un parche que nada soluciona y sólo servirá para una cosa: Recaudar dinero. Nada más.
[De interés: "Muchas sombras y pocas luces en las medidas de Soria", en Cinco días].
¿Cómo funciona el mercado de la electricidad?
La ocasión la pintan calva. De modo que a raíz de la implantación de impuestos que a la postre acabaremos pagando todos los clientes de las eléctricas, ¡que nadie lo dude!, es oportuno recordar cómo funciona el mercado de la electricidad.
De entrada y resumiendo, cabe decir que hay cuatro mercados o sistemas para la compra-venta de electricidad al mayor:
1. A plazo (mercado financiero, sin intercambio directo de energía);
2. Contratos bilaterales entre las firmas comercializadoras y los grandes consumidores;
3. Subastas para suministrar a los pequeños consumidores acogidos a la tarifa de último recurso, también a plazo (TUR) [por cierto, el Gobierno de Rajoy ultima la reforma de la TUR y, según el anteproyecto que baraja el ministerio, las nuevas normas perjudican a los hogares más humildes porque para tener derecho a esa tarifa la potencia máxima disponible por el cliente será reducida de los actuales 10 kilovatios a 5], y
4. El mercado diario e intradiario, en el que se realizan las operaciones más importantes para el conjunto de los consumidores.
En todo caso, lo que se vende y se compra siempre es lo mismo: megavatios/hora (Mv/h).
El sistema que prácticamente determina el precio de la electricidad que paga el consumidor es el número 4: las subastas diarias y las intradiarias, que, resumiendo, consisten en un proceso de casación de ofertas mediante el que las empresas distribuidoras compran la energía que venderán a sus clientes al día siguiente.
Precisamente esas subastas, que son las que condicionan el precio, son gestionadas por una empresa privada: OMEL Mercados, en aplicación de la ley 54/1997, que fue redactada y aprobada por un gobierno de José María Aznar López [no obstante, todo hay que decirlo, ulteriores ejecutivos presididos por Rodríguez Zapatero no pudieron o no quisieron modificar ese marco legal].
Mercado "libre", fraccionado y singularísimo 
Para hacer más comprensible el procedimiento, sirva un ejemplo:
La energía consumida ayer viernes fue comercializada el día anterior, el jueves... ¿Cómo? Anteayer jueves, las empresas productoras que querían vender electricidad presentaron sus ofertas ante OMEL Mercados antes de las 10 de la mañana --así está estipulado--, ofreciendo una o varias cantidades concretas (100, 180, 250, 300 o más Mv/h, los que sean) para una o más franjas horarias del viernes, también concretas, pero siempre por períodos de 60 minutos (por ejemplo, de 10:00 a 11:00 o de 17:00 a 18:00 horas, etcétera). 
Esa circunstancia provoca que el precio del Mv/h varíe de forma aleatoria entre unas y otras horas, sin lógica económica de ningún tipo, como si cada una de las 24 horas del día constituyera un mercado independiente; es decir, como si los productores, el bien, los clientes y el escenario donde se compra y se vende, donde se  produce el bien y donde viven los clientes correspondieran a 24 mundos diferentes...
Una vez presentadas las ofertas, teniendo en cuenta consumos previsibles y posibles condicionantes técnicos, la OMEL Mercados elabora una curva de oferta-demanda y determina el precio de referencia del Mv/h aplicable a cada una de las horas del día, de modo que una vez realizada la subasta todos los suministradores de la energía consumida de 2 a 3 de la tarde, por ejemplo, cobrarán lo mismo, ¡pero el precio será muy probablemente distinto una hora antes y una hora después!
Controles... ¿controqué?
En paralelo, cabe preguntarse qué hacen OMEL Mercados y la Administración para evitar que las empresas productoras de electricidad pacten precios antes de presentar sus ofertas. Prácticamente nada, pues con el sistema diseñado en 1997 no hay forma humana de impedirlo --salvo que medie una filtración y se logren pruebas y/o testimonios; o sea, es prácticamemte imposible evitar ese tipo de conciertos.
Inevitablemente, hay ocasiones en que la empresa que presentó una oferta y logró la venta (por ejemplo, para suministrar 200 Mv entre las 11 y las 12 de la mañana del día siguiente) no puede cumplir el compromiso por motivos técnicos, sea por una avería, por ausencia de viento o por otras causas.
Esas incidencias se cubren con la energía comercializada en el mercado complementario, el llamado intradiario, consistente en una serie de subastas que se ejecutan durante el mismo día, pero a partir de las 9 de la noche. Estas aportaciones permitirán cubrir los vacíos de suministro que se puedan registrar.
El orden de presentación de las ofertas en todas las subastas es de menor a mayor. En las primeras ofertas el precio acostumbra a ser de ¡0 euros!...
¿Por qué? Porque hay compañías productoras que necesitan generar electricidad permanentemente [tal es el caso de las que poseen centrales nucleares, pues paralizar una planta atómica genera pérdidas mucho más cuantiosas que regalar X cantidad de Mv/h], y a continuación figuran las ofertas que tienen costes superiores y/o que pueden seleccionar la cantidad de energía que producen sin coste añadido o con costes escasos: las plantas hidráulicas fluyentes, las de carbón, las de ciclo combinado, las centrales que queman fuel y las hidráulicas regulables, etcétera, por ese orden.
Renovables baratas, renovables caras...
Llegados a este punto conviene subrayar que desde hace 8/10 años se registra un fenómeno tan singular como perverso y que va en aumento:
La creciente oferta de electricidad producida con fuentes renovables provoca que a determinadas horas y en épocas concretas del año ese tipo de centrales no sólo sean capaces de atender el 100% de la demanda, sino que además se vean obligadas a ofertar parte de su energía gratis, o a precios ínfimos. Sin embargo, debido a que las renovables reciben subvenciones --por lo menos hasta ahora--, ese "regalo" se suma al invento denominado déficit de tarifa, que en esencia consiste en un ingreso extraordinario previsto en la ley de 1997, mediante la que se creó una prima para compensar a las eléctricas cuando se ven "obligadas" a vender por debajo de un precio de referencia basado en el coste de producción que determinan las propias compañías.
El asunto, aquí resumido a vuelapluma, es mucho más complejo y está trufado de irracionalidades y sobre todo, de discrecionalidades.
Quienes deseen conocer con más detalle tan alambicado subsector y sus mercados pueden hacerlo en los siguientes enlaces:
* "La gran farsa del mercado eléctrico", por Carmen Monforte, en Cinco días;
* "Regulación eléctrica en España y Europa", en la página de la patronal UNESA;
* "Sector eléctrico", compendio de informaciones difundidas por El país.
INFORMACIÓN jurídica relacionada con el sector de la energía y de alto interés:
"El negocio del conflicto de intereses en España".
PÁGINA relacionada con el asunto y de alto interés: estafaluz.com.
CON ANTERIORIDAD, en ImP:
"Datos para iluminar el debate sobre los precios de la energía eléctrica".

2 comentarios:

  1. Gracias por el enlace, me alegra ver que el artículo que escribí hace dos años sigue siendo útil :)

    Por cierto, buen resumen sobre el tema de los nuevos impuestos. Estoy de acuerdo con lo que planteas: esto no es más que un parche para recaudar más dinero con la esperanza de tapar el agujero vía impuestos al ciudadano. Sin embargo, el problema del déficit tarifa sigue ahí, y el agujero es cada vez mayor, y nadie se atreve a meterle mano de verdad. Es una pena que no haya en España ni un solo político con la suficiente visión y sentido común como para solucionar el problema.

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    1. Gracias a ti por tus aportaciones vía Eurowon.

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