He vivido y trabajado en Catalunya, Andalucía, Castilla, Francia, Bélgica y desde hace unos años y creo que ya definitivamente en Galicia y jamás --¡
jamás!-- he sido obligado a hablar exclusivamente en catalán, francés, neerlandés ni gallego, pero sí en castellano --
¡español!, dicen para darle mayor peso--; primero y hace ya muchos años, en Catalunya, donde crecí, por orden de la autoridad y con multas y más recientemente, en Galicia --ya en un Estado de Derecho democrático teóricamente consolidado--, donde personas con autoridad
me han aconsejado amablemente que por mi propio bien y el de "tu carrera profesional te interesa expresarte siempre en español y olvidarte de esas teorías que siendo todavía niño te inculca
ron en Cataluña sobre la España pluricultural..."