14 mayo 2007

Turquía, la religión como factor desestabilizador

Ayer domingo, cientos de miles de turcos salieron a la calle en Esmirna para insistir en la necesidad de que el Estado conserve su carácter laico; es decir, que la religión --en el caso de Turquía, el islam-- siga legalmente considerada como un asunto propio de la esfera privada.
De tapadillo y con innegable inteligencia, el actual presidente de Gobierno turco, Recep Tayip Erdogán, ha potenciado el papel del islam en la vida social, cultural y política de Turquía. Las alarmas se han disparado a causa del fallido intento de nombrar presidente de la república al ministro de Asuntos Exteriores, Abdulá Gul, cuya concepción del islam no es precisamente tranquilizadora.
La acción de la oposición y una sentencia in extremis de la Corte Suprema turca han frenado la iniciativa, pero la ofensiva islamizadora de Erdogán no se ha detenido.
Sus antecedentes políticos --fue un destacado activista del fundamentalismo islámico-- pesan más de lo que algunos líderes políticos de la Unión Europea quieren reconocer.
Su pertenencia geográfica a Europa (Estambul está en la orilla occidental del mar de Mármara), su protagonismo histórico en el oriente europeo (el Imperio Otomano llegó hasta las puertas de Viena), su pertenencia a la OTAN, sus estrechas relaciones con Estados Unidos --especialmente con el sector más belicista de la Administración norteamericana--, su interés por ingresar en la Unión Europea y su teórica --aunque escasamente efectiva-- voluntad de ejercer de puente entre Occidente y Oriente convierten a Turquía en un asunto de alto interés para el futuro de Europa, incluso ahora pese a la decisión de Erdogan de reverdecer criterios político-islámicos que parecía haber superado... o acaso sólo lo aparentaba.
Justo cuando en Europa --no sólo en España-- vuelven a sonar con fuerza las voces de quienes desean que la religión sea el sostén moral e ideológico de los gobiernos, los sucesos de Turquía bien merecen atención y, ¿por qué no?, hacer un análisis comparativo entre el catolicismo retrógrado y el islamismo fundamentalista.
La religión es actualidad porque cuando se utiliza en política siempre acaba siendo un factor desestabilizador que por lo general desencadena enfrentamientos colectivos: fenómeno este más propio de la Edad Media que del siglo XXI.
BIOGRAFÍA de Mustafá Kemal Ataturk, fundador de la Turquía moderna.
TURQUÍA, datos básicos y reseña histórica, en WIKIPEDIA.

4 comentarios:

  1. Gracias por el interesante artículo, es un tema que me toca de cerca (soy medio sirio y tengo familia en Turquía).

    Me gustaría opinar sobre un par de puntos con, con su permiso.

    He de aclarar que soy un laicista casi radical, pero me parece un disparate lo que se hace en Turquía, ya que la escuela de Ataturk llega a ser surrealista en ese aspecto, piensan que el único camino que lleva a Turquía al progreso es cortar con todo su pasado, y una de las cosas con las que hay que cortar es el Islam, no soy laicos como los etendemos nosotros sinó que son antiislamistas, en Turquía puede ser parlamentaro un cura cristiano o un rabino judío, pero no un clérigo musulmán, algo que me parece bastante ilógico.

    Puntualizar también que los Atatokquíatas (por llamarlos de alguna manera) son los generales de ejército, y no me parece sano qu el ejército intervenga en la política del país y ménos en contra de un gobierno democrático aunque sea islamista moderado (no sé prque nos asustamos de los partidos islamistas si tenemos en Europa partidos cristianodemócratas).

    Me gustaría profundizar, entre otras cosas, sobre las bases ideológicas del Atatorquísmo y su relación con occidente en contra de la URSS en el siglo pasado (el pacto de Bagdad, por ejemplo) para intentar fundamentar mi desacuerdo con ellos, pero mejor lo dejo aquí porque mi comentario ya es bastante largo, algo por lo cual me disculpo.


    Un saludo y gracias

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  2. La ley del péndulo.

    Mientras Portugal se va desprendiendo de las ataduras (ley del aborto), países como Polonia vuelven al conservadurismo más reaccionario e intolerante.

    A decir verdad, entiendo el auge del islam más extremista. Tampoco el mundo occidental ha sido capaz de exportar otros valores que el del poder de las armas y el dinero.

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  3. Turquía es una especie de subcontinente, un país inmenso que, para colmo, está a caballo de dos mundos.
    No hay que olvidar el pasado islámico --islamista es otra cosa-- de Turquía, de acuerdo, pero no sería operativo recuperar todo ese pasado sin matices y desperdiciando las enseñanzas de la experiecia.
    Salvando las distancias, también es absurdo insistir en el pasado --¿y presente?-- católico de España cerrando los ojos a las atrocidades perpetradas por la Iglesia o sus aliados --estos en nombre de ella y con la bendición de ella--.
    Ni tampoco hay que olvidar el factor militarista --y en algunos aspectos también parafascista-- que en su día contenía el "ataturquismo". Pero, con todo, las bases de un futuro viable y de consenso para los turcos en el mundo del siglo XXI --al margen de valoraciones más pormenorizadas-- están más cerca del "ataturquismo" que del islamismo, sin que ello conlleve tirar a la basura valores "religiosos" que, si lo analizamos con detalle, ni siquiera son exclusivos del islam.
    ¿O acaso la norma de no matar es de origen cristiano o musulmán?, ¿o acaso es de origen judáico o confucionista la necesidad de respetar lo ajeno y prohibir el robo? Lo deleznable de las religiones no son ciertos principios, sino la instrumentalización que de ellos y de la fe se hace.
    Hay "leyes" de origen consetuedinario que los "aparatos" religiosos hicieron suyas en un momento histórico en el que la religión --la fe y los dignatarios de cada iglesia o secta-- era la "quintaesencia" del saber --del incipiente saber humano--. Mas entre ese rol casi prehistórico y el que hoy juega --o pretende jugar-- la religión media un abismo.
    La religión ha dejado de ser un "sostén" moral imprescindible y ni siquiera es un sostén de futuro. No por ello hay que estigmatizarla ni prohibirla, debe quedar en el ámbito de lo privado y, sobre todo, hay que dejar de agitarla. En Turquía, como en otros países, conviene aceptar ciertas evidencias; por ejemplo: la religión nada aporta a favor de la convivencia. Socialmente es innecesaria, aunque personalmente sea legítima --¡totalmente respetable!-- y pueda ser imprescindible para quien tiene fe.
    Tal es, en resumen y simplificando, el debate en lo tocante a la religión. Nada más empobrecedor, emponzoñador e inútil que confrontar cristianismo-islam, judaísmo-islam o "ataturquismo"-islamismo.

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  4. Respecto a la voluntad del sector "atatuquista" de cortar con su pasado creo que no me he expresado bien, hablo de, por ejemplo, sustituir el alfabeto sólo porque el alfabeto latino es mas "chick" o por ejemplo prohibir el uso del árabe en zonas como Iskendrum (Originalmente territorio sirio regalado por francia a Ataturk a cambio de favores comerciales). Esas cosas son para mi opinión surrealistas.

    Respecto a la posición del "atatuquismo" de la religión, lo que digo es que probablemente dicha posición fomente un islamismo radical del que por ahora se están salvando de milagro, y lo digo teniendo en cuenta la experiencia siria en el tema, Siria fue un país característico por su mezcla increiblement pacífica de culturas, etnias y religiones, a principios de los 70 el ex-presidente difunto Al-Asad adoptó una política anti islámica que llegó incluso a prohibir que lo hombres tuviesen barba o el pañuelo para las mujeres, el resultado fue casi una guerra civil entre los años 80-84 y el cominzo de fricciones religiosas inexistentes hasta la época.

    Mi posición es siempre favorable al laicismo, siempre, pero opino que el Atatuquísmo no es laicismo, es una corriente ultranacionalista Turka que reniega de su pasado de forma irritante (y no estoy hablando del pasado religioso), sguen negando el genocidio macábro de los pueblos arménio y Kurdo, en los que Ataturk mismo participó siendo oficial del ejército otomano.

    No sé porqué tengo la sensación de haber hablado mucho sin llegar a nada en concreto. Lo que tengo claro es que el actual gobierno turco, nos guste o no, es un gobierno elegido democráticamente por unas razones que sólo los turkos sabes y el ejército ahí no pinta nada, pienso que cualquier apoyo de occidente a un virtual golpe militar (inminente, pienso yo) sería un acto de hipocresía.

    Disculpas por esta empanada mental que acabo de soltar.


    Un saludo

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