27 septiembre 2012

Alcoa, la tragedia de Cerdeña, la habilidad "informativa" del PP y la ingenuidad de la izquierda gallega

La movilización de los trabajadores de la factoría de Alcoa en San Cibrao (comarca de A Mariña, costa de Lugo) sigue adelante y, aparentemente, nada tiene que ver con la convocatoria de las elecciones autonómicas anticipadas en Galicia. Sin embargo, ¡sí tiene que ver con las urnas!...
Las demandas de los trabajadores tiene un objetivo central y otro complementario: evitar el cierre de la fábrica de la antigua Industria Española del Aluminio (Inespal) [que actualmente es propiedad de la multinacional estadounidense a raíz de una más de las privatizaciones a las que recurrió el Estado] y que se arbitren medidas, las que sean, a fin de que el fabricante de aluminio obtenga energía eléctrica más barata.
El posible cierre de la factoría mariñana supondría un desastre de magnitudes económicas y sociales difíciles de evaluar, pero que en todo caso tendría efectos devastadores porque más de 4.000 empleos de la comarca de A Mariña están vinculados a la factoría.
«Isto é a guerra, Alcoa non se pecha» [esto es la guerra, Alcoa no se cierra] es la consigna más habitual en las manifestaciones, lema al que se suma el «Queremos traballar, enerxía barata» [queremos trabajar, energía barata].
Esta segunda aspiración o exigencia demuestra, entre otras cosas, el acierto de quienes manipulan la información y de quienes --acaso involuntariamente y con toda probabilidad con buena intención-- tienen la costumbre de simplificar tanto y tanto los hechos que acaban distorsionándolos.
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Vista aérea de la planta de Alcoa,
situada junto al puerto de San Cibrao
(costa de Lugo); la flecha amarilla
señala la balsa de lodos tóxicos
Plan de deslocalización
Hace ya más de dos años, la multinacional Alcoa, con sede en Pittsburgh (Pensilvania, EE UU), puso en marcha un vasto plan para reducir costes porque la compañía ya cerró con pérdidas el ejercicio del 2009: 480 millones de dólares en números rojos, lo que en menor cuantía se ha repetido año tras año desde entonces.
El plan para reducir costes incluye el cierre o la deslocalización de varias factorías, entre las que figura la de San Cibrao, que salvo que se habilite una solución que abarate el precio de la energía podría correr la misma suerte que la de Cerdeña.
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[Ver: "Cerdeña se aferra a Roma para evitar el abismo económico" y "Empresa fabricante de aluminio Alcoa inició el cierre de su fábrica en la isla de Sardinia"]
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Los aspectos esenciales de esos cierres y deslocalizaciones y la circunstancia de que la factoría de San Cibrao esté en la lista de posibles damnificados son conocidos por los principales dirigentes económicos y políticos de Galicia, incluidos los alcaldes del PP de A Mariña, que fueron informados de la explosiva situación por el presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, en una reunión mantenida en Barreiros hace ya varios meses. 
Sin embargo, todas las instituciones gallegas controladas por el PP, empezando por el propio Gobierno autonómico, evitan decir lo que saben; es más, ni siquiera lo insinúan e incluso niegan la mayor. 
Así las cosas, el alto coste de la electricidad --que es un factor real, pero no el único-- ha sido convertido en el eje del asunto y, por el contrario, apenas se habla de las emisiones de anhídrido carbónico (CO2), que también encarecen los costes de producción de la factoría.
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[Llegados a este punto, conviene tener en cuenta dos relevantes circunstancias:
1. El precio de la electricidad que Alcoa compra está en función del contrato de suministro que la compañía negocie con la firma suministradora, pues la legislación española --con independencia de que establezca tarifas-- permite que los grandes consumidores pacten precios directamente con las eléctricas; y
2. La posibilidad de que el Gobierno central o el autonómico conceda una subvención o algún tipo de compensación o ventaja en materia energética a Alcoa, o imponga una "tarifa política" para este u otros casos concretos, sólo es posible si modifica la legislación y las normas aplicables al sector de la energía, lo que supondría abrir un melón de consecuencias imprevisibles y que, además de contar con la rotunda oposición de las compañías productoras y distribuidoras de electricidad, podría conculcar directivas (leyes) de la UE]
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Abundando en detalles, conviene tener presente que desde la pasada primavera y ante la posibilidad que ya entonces barajaba Núñez Feijoo de adelantar las elecciones autonómicas, el posible cierre de Alcoa ha sido tratado informativamente de modo que no influya en la intención de voto de los electores de A Mariña.
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Esperanza y posibilismo 
En este episodio resulta chocante que gran parte de la oposición política e incluso los sindicatos parecen empeñados en creer y hacer creer que el cierre de Alcoa depende exclusivamente de abaratar el coste de la energía eléctrica. Hy más y no todas las cartas que se juegan son económicas.
En teoría, reducir en 2, 3 o 4 puntos el porcentaje de la energía en los costes de producción de Alcoa-San Cibrao podría alterar el plan de deslocalización ya decidido por la multinacional. Sólo es una esperanza, que es lo último que se pierde...
En fin, que en Pittsburgh siguen adelante con su plan internacional de reducir costes y, de momento, el país más beneficiado por esos traslados de la producción es Brasil.
Que la izquierda gallega --sindicatos incluidos-- afronte la actual convocatoria electoral prescindiendo de esta y de otras tragedias reales o potenciales es una de las grandes ventajas de las que goza el PP, que además cuenta con fieles aliados informativos.
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1ª ACTUALIZACIÓN (9 febrero 2013):
Alcoa proyecta quemar gas en su planta de A Mariña, para lo que invertirá 30 millones de euros. La puesta en marcha de este plan favorece la continuidad de la planta, que reducirá notablemente las emisiones de CO2.
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2ª ACTUALIZACIÓN (23 mayo 2016):
Alcoa pone a la venta sus factorías gallegas y asturiana. Más detalles, en Praza Pública.

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