16 septiembre 2012

El 21-O agrava el escándalo de las preferentes: Hay medios y políticos que engañan a la ciudadanía

Esta semana, varios medios de información de Galicia han difundido cifras referidas al sistema de arbitrajes (laudos) organizado por Novagalicia Banco (NGBanco) y el Gobierno gallego con la evidente finalidad de enfriar el conflicto de las participaciones preferentes. Pues bien, a fin de que cada cual aguante su vela y para que quienes se prestan al halago y contribuyen al engaño queden con el culo al aire --¡se lo merecen!--, ahí van unos cuantos datos:
a) NGBanco sólo ha aceptado negociar con 4.000 de los 17.000 solicitantes que han aceptado acogerse al plan diseñado por la Administración autonómica [el número total de pequeños ahorradores y de inversores que adquirieron preferentes a Caixa Galicia y Caixanova (madres putativas de NGBanco) es de 44.000; no obstante, hay fuentes que elevan esa cifra hasta 50/52.000. Es decir, NGBanco ha aceptado alcanzar acuerdos con menos del 10% de los compradores de preferentes].
b) El número de laudos suscritos hasta el pasado día 12 rozaba los 1.000 y las cantidades devueltas a los clientes que han aceptado la cantidad y las condiciones impuestas por NGBanco ascendían en su conjunto a 104 millones de euros --según datos del banco, que hasta agosto pasado había vendido inmuebles por valor de 454 millones de euros...
c) Los 4.000 compradores a los que se les ha concedido la posibilidad de negociar el laudo han sido sometidos a examen previo por una consultoría contratada por NGBanco, PriceWaterhouseCoopers, que ha ordenado las negociaciones de manera que las víctimas de graves errores, de manifiestas deficiencias o de posibles delitos han sido las primeras en ser llamadas a negociar, de modo que a medida que avanza el proceso el porcentaje de conversaciones exitosas se va reduciendo. Teniendo en cuenta el número de gallegos que compraron ese producto financiero, los datos indican que los laudos difícilmente superarán el 7 u 8 % de la cifra total de compradores de preferentes.
d) Una vez cerrado ese proceso, los compradores de preferentes de los 4.000 seleccionados que no hayan aceptado las condiciones del laudo, los que habiéndolo solicitado han sido rechazados y los que rehusaron acogerse al plan diseñado por el Gobierno gallego se verán abocados a tres situaciones, ninguna buena:
* Pecharán con un producto que a fecha de hoy ha perdido en todos los casos más del 50 % de su valor original [acaso con la esperanza de que algún día lo recupere, cosa altamente improbable y que además es imposible en casos como el de NGBanco];  
* Serán obligados a aceptar el canje que proponga el FROB-Banco de España [en realidad, las condiciones del canje no las decide el FROB, sino que vendrán impuestas por el contenido del pacto que todavía negocian el Gobierno de Rajoy y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), institución que vehicula el rescate de hasta 100.000 millones de euros que aportará la UE-BCE para poner en orden las cuentas de los bancos y cajas que técnicamente habían quebrado];
* O deberán recurrir a la Justicia, teniendo en cuenta que en numerosos casos bien podría ser por la vía penal.
e) Fuentes del BCE, de la Comisión Europea y del propio FEEF ya han informado de que, en el mejor de los casos, los compradores de preferentes serán obligados a perder gran parte (siempre más del 50%) del valor que tenían los títulos, no en vano su precio de mercado se ha derrumbado --situación similar viven los tenedores de deuda subordinada y las entidades financieras propietarias de bienes inmuebles invendibles, entre otras personas físicas y jurídicas.
Aplausos interesados
En resumen, a la vista de los hechos y de los datos, resulta injustificable la actitud de quienes presentan los laudos como la solución a los daños y perjuicios causados a decenas de miles de personas. El escenario jurídico es bien distinto de como lo describen los interesados.
Esos aplausos obedecen a uno de estos dos motivos:
1. Aplauden los laudos para favorecer al PP, pues el escándalo está minando las posibilidades de que el PP renueve la mayoría parlamentaria en las elecciones autonómicas del 21-O; no en vano, el actual Gobierno gallego pilotó y forzó la fusión de las cajas, además de haber negado información al respecto y de haber dificultado la investigación del origen de la ruina de las dos cajas [¡ojo!, dirigentes del PSOE y del BNG también trabajaron a favor de la fusión-distracción, pues a la postre servía, entre otras cosas, para tapar las desidias e inhibiciones de todos los políticos que formaron parte de los consejos de administración de las cajas]; y/o
2. Aplauden los arbitrajes para mantener buenas relaciones con NGBanco, bien sea para salvaguardar cuentas de publicidad o para agradecer (u obtener) favores financieros.
No obstante, para algunos hay un tercer motivo: evitar que empleados de las cajas que comercializaron preferentes sean procesados penalmente y, acuciados, opten por contar lo que saben; de modo que los ciudadanos acaben conociendo los criterios con los que eran gestionados sus ahorros y a quiénes beneficiaba ese funcionamiento. Y esto quieren evitarlo a toda costa, para lo que cuentan con variadas complicidades, incluidos algunos medios.

6 comentarios:

  1. Me parece que en un caso tan claro la vía penal es la que procede, puesto que se ha tratado, para muchos inversores, de engaño, timo, estafa.

    Y si la Justicia no obliga a la restitución de lo estafado, perderá los últimos restos de prestigio que aún pueda conservar.

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  2. En este como en otros temas me manifiesto profundamente pesimista. "Los que mandan", los de siempre y algunos más surgidos al amparo de la realidad política y económica de la España presente, me temo que tienen bien sujetos todos los resortes del poder y no van a aflojar su control bajo ningún concepto. Nos queda el derecho al pataleo. Lo de las preferentes es un "sainete" más de los que adornan la realidad del presente. Tambien hay que decir que muchos de los que compraron esos "productos" lo hicieron sin conocer la letra pequeña, quizás engañados por amigos banqueros, etc.,pero salvo los analfabetos......sencillamente se dejaron llevar por la ambición "legítima" de sacarle más valor a sus ahorros. Les engañaron....y se dejaron engañar. Nadie da "duros a pesetas". Es como el timo de la estampita: tan mal actúa el que engaña como el que se deja engañar......Fueron de "listos", más listos que los demás y "confiados" por su relación "de toda la vida" con esta u otra entidad financiera pusieron su dinero en unos productos que les prometía unos intereses irreales. Lo siento pero el ahora denostado Mauro Varela tenía algo de razón. Ahora todos quieren recuperar su dinero alegando engaño.......No siempre fué así. Fueron de listos y se pasaron. Sin duda hubo engaño en muchos casos. Pero no en todos. ¡Si los empleados de banca hablasen!. Pero muchos tienen miedo al linchamiento mediático si dicen lo que saben y a quedarse en la calle. En fin. las cosas son más complejas de lo que parecen. No es una película de buenos y malos. Hay mucho gris por el medio.

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    1. ¡Ahí es donde "duele" y donde puede haber delito!, cuando dices "confiados por su relación de toda la vida..." En Derecho, aprovechar la confianza de una persona con la que hay una relación comercial (o financiera), ocultándole datos con la finalidad de engañarla y con el objetivo de obtener un rendimiento (sea para la propia empresa o por la correspondiente comisión) es una acción delictiva. Sin menoscabo de que, en efecto, haya quienes se autoengañaron. Un abrazo.

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  3. Curioso, un concejal del PP por el Rosal, recuperó el dinero:
    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/09/04/galicia/1346785126_089545.html
    Un abrazo.

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    1. Y el presidente popular del Gobierno gallego dice que sabía lo de las preferentes pero que no podía decir nada...
      Gracias por el enlace y un abrazo.

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  4. Cuando bancos y cajas inventaron estos productos financieros, hubo presentaciones internas para los empleados en las que se les indicó y remarcó machaconamente que habría un mercado secundario que prácticamente garantizaba liquidez en quince días. Pero luego, en el texto definitivo de contratos y circulares visados oficialmente por el Banco de España, no aparecía ninguna alusión a dicho mercado. Todo quedó fiado a la buena marcha de la economía, que de haber continuado habría ocultado todas las deficiencias. De hecho, en la primera época, sí existió algo parecido a un mercado secundario y se llegaron a ejecutar transacciones a través de él.
    Aunque el riesgo era evidente, el mecanismo funcionó a todo meter durante algún tiempo, incluso con listas de espera para comprar, y mientras muchos clientes se jactaban de cobrar casi el triple de intereses que con el plazo tradicional, los empleados que más participaciones vendían eran puestos como ejemplo dentro de su empresa.
    Ahora, con el tinglado reducido a escombros, resulta que los que presumían de intereses dicen que no saben qué compraron y los empleados modelo casi no pueden salir de casa.
    En medio de todo esto están las víctimas inocentes, primero las personas real y dramáticamente engañadas y luego, los trabajadores que se jugaron e incluso perdieron el puesto por resistirse a colocar productos tan inciertos.
    Pero como indiqué antes, son productos cuyo contrato cumple escrupulosamente la normativa legal, por lo que salvo que algún superabogado encuentre una coma mal colocada, dudo que se les pueda atacar judicialmente. Seguramente no habrá más camino que la vía política, porque, además, la estrategia empresarial consiste en resolver los casos más flagrantes para poder decir en público que el problema está en encaminado y tratar de diluir el resto en una maraña de complicaciones legales hasta que los perjudicados se cansen y acepten un porcentaje de pérdida.
    En cualquier caso, a día de hoy, mientras clientes, empleados de primera línea y la propia empresa sufren un tremendo desgaste, los verdaderos responsables están en su casa con el zurrón lleno, o siguen en activo con sus sueldos de cienciaficción.

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