18 septiembre 2012

«La Alemania que no se ve»

Hay quien dice que en el país de Angela Merkel atan los perros con longanizas... Por favor, lea y entérese de cómo funciona el modelo alemán que gobiernos europeos como el de Rajoy consideran envidiable:
«Todavía no son las cuatro de la mañana. El cielo sigue bien oscuro y Jasmin ya está en la puerta de la oficina de empleo del barrio berlinés de Neukölln. Mono azul de faena, mochila en la espalda, botas de seguridad y cara de sueño. Toca el timbre y sale el empleado de la oficina: "Abrimos a las cuatro, y son menos cinco". Cinco minutos más esperando en el frío.
«Jasmin quiere encontrar un trabajo con el que ganar unos euros para pasar el fin de semana. El servicio nacional de empleo alemán ofrece trabajos de unas horas que son pagados en efectivo y en mano al final del día...»
MÁS, en "La Alemania que no se ve", sirva este reportaje para presentar el periódico digital que hoy se ha estrenado en la Red:  ELDIARIO.ES.
CON ANTERIORIDAD, en ImP:

2 comentarios:

  1. "--Pues se buscarán la vida, como todos -- responde otro de los presentes." (extraído del artículo en cuestión).

    Es realmente triste leer historias así, pero por otro lado es aún más triste saber que este no es sino el resultado esperado de la sociedad meritocrática de servicios hacia la que, para bien o para mal, estamos evolucionando. El valor de tus horas va en función de lo que produces y de lo que cuesta encontrar un reemplazo, si tu habilidad es única y útil cobrarás mucho pues nadie más podrá hacer lo mismo que tú; si tu habilidad es común cobrarás poco puesto que siempre habrá alguien dispuesto a cobrar menos.

    Tal vez la cuestión es si queremos evolucionar hacia una sociedad meritocrática o no, tal vez queramos establecer unos mínimos bajo los cuáles el mérito no es necesario y el beneficio es obtenido en cualquier caso.

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    1. La meritocracia no es mala per se. Desde un punto de visto estrictamente económico, cabe calificar de lógico que quien aporta más o produce más plusvalía, cobre más.
      Pero, ¿acaso ese tipo de meritocracia (o premio a la productividad o a la inteligencia) está reñida con el criterio de que quienes son simples "peones" tenga un salario y una vida dignas?
      Siempre en el marco del sistema imperante, criterios como el de la meritocracia pueden convivir perfectamente con evitar la miseria y la sobrexplotación.
      A estas alturas y en Alemania y Europa occidental en general, el "problema" del sistema no está que que los trabajadores de las clases medias y bajas esten percibiendo salarios desmesurados; el problema radica en que se están alentando exageradas concentraciones de capital --o salvando bancos que especularon y arruinaron a miles de empresas e inversores-- a base de recortar costes salariales y sociales... En Alemania, también.

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