11 junio 2008

Teléfono para maltratadores, ¿llamarán antes o después de...?

La España de las apariencias y del gesto demagógico goza de excelentes promotores y promotoras. Hay ocasiones en que la inanidad o el ridículo es comprensible, ¡que no justificable!, por razón de la adscripción ideológica, por las carencias culturales o vitales del alcalde, alto funcionario, diputado o ministro que protagoniza el hecho.
Pero hay ocasiones en que el ciudadano asiste boquiabierto ante episodios como el protagonizado esta semana por la ministra encargada de los asuntos de la mujer, Bibiana Aído.
Es imposible saber qué ha pasado por la cabeza de esta política profesional y por las de sus asesores para pergeñar la puesta en marcha de un servicio telefónico para ayudar a los maltratadores; cuya función sería --según ella ha dado a entender, aunque en este punto hay que ir con pies de plomo-- aplacar las intenciones del maltratador potencial que, consciente de que está maquinando o a punto de perpetrar una barbaridad, tenga decida pedir ayuda.
Aunque lo cierto es que la ministra dio a entender que el servicio también ayudará a los maltradores que ya han incurrido en delito y consideran que están a punto de reincidir, horas después dijo que se habían malinterpretado estas cuatro palabras: "ayudar a los maltratadores", y precisó que lo que quiso decir [pero no dijo, conste] es que el objetivo del servicio es asistir a los varones que, una vez auto-chequeados mirándose al espejo, lleguen a la conclusión de que son potencialmenmte peligrosos para sus parejas y, también voluntariamente, decidan llamar al teléfono ministerial para pedir consejo y, así, aplacar su agresividad o conjurar un peligro inminente.
[Inciso y pregunta: Si digo que el servicio de marras es una gilipollez, ¿me procesarán? Consultado mi abogado, obro en consecuencia: Señora ministra, lo que usted propone es una gilipollez]
Siempre previa consulta al abogado, resulta que también es legal e incluso conveniente --según coinciden el letrado, cuatro amigos blogueros, siete periodistas, un psiquiatra, un historiador, dos feministas y un economista-- preguntar lo siguiente:
1. ¿De quién ha sido la idea?...
2. ¿Las llamadas serán gratuitas?; en román paladino: ¿las pagaremos entre todos?
3. ¿El servicio será gestionado por la propia Administración o será cedido a una empresa privada? Y si es así, ¿será adjudicado mediante concurso o a dedo?
4. ¿Quién atenderá a los clientes: un/a telefonisto/a que desviará la llamada en función de la conversación inicial; o descolgará el teléfono un psicólogo, un sociólogo, un sexólogo, un abogado, un andrólogo...?
5. Si las llamadas son atendidas por un especialista, ¿qué protocolo seguirá?; por ejemplo, ¿qué hará si considera, intuye que el peligro de agresión es inminente?
6. ¿Serán grabadas las conversaciones? Y si es así, ¿esas cintas serán utilizables ante la autoridad judicial? En este punto también urge aclarar la legalidad o no de las cintas o discos si el servicio corre a cargo de una contrata privada.
7. ¿Cuánto costará esa gilipollez?
8. Y por último: ¿para cuándo un servicio de asistencia telefónica para mujeras, automovilistas temerarios, adolescentes que golpean a sus padres, jovencitos de 25 años que no trabajan y tienen amedrentados a sus progenitores, asalariados absentistas, empresarios que no pagan los salarios o la seguridad social de sus empleados, carteristas, dirigentes de clubes de fútbol empufados, proxenetas, descuideros, camellos, funcionarios corruptos, pederastas, árbitros de fútbol con criterios bonapartistas, concejales-constructores, fumadores empedernidos, etc. etc. etc... y gobernantes ocurrentes?
La creatividad de la España de las apariencias y de gesto demagógico queda probada, otra vez.
PREGUNTA: 
¿Por qué hay tantos progresistas o gentes que se declaran de izquierda que callan e incluso aplauden las peregrinas ocurrencias de un ministro o de una ministra tipo Aído?

4 comentarios:

  1. Eres un hacho.
    Y que suerte que tienes abogado, porque yo me acojono mucho cada vez que escribo un post.
    Se supone que son medidas por la igualdad, y las medidas que implantan son un teléfono para mujeres cuyo marido las golpea y otro para hombres que les pegan a sus esposas. Si eres un abuelo y tu nieto te maltrata, pégale con le teléfono.
    Y así semana a semana salen a sacarse fotos con cada idea grandiosa que se les ocurre. La próxima la veremos anunciando que el teléfono para mujeres maltratadas pasa a llamarse teléfona.

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  2. Si tu abogado te ha dicho que se puede decir, suscribo lo dicho. Señorita Bibiana Aido: la idea que usted propone (como titular de un Ministerio) es una gilipollez mayúscula... es más... creo que me voy a pasar por su blog (si es que aún lo tiene abierto) y decírselo a la cara.

    Un abrazo.

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  3. Vamos a ver, creo que os dejais llevar por la rabia y os ciega de manera preocupante, a mi la idea me parece muy buena porque es una medida preventiva, imaginad el caso de una persona que sabe que está haciendo las cosas mal, que grita, prohibe o directamente pega a su pareja y que además no tiene la capacidad económica ni la voluntad de ir a un psicólogo. A través de este teléfono se le pueden ofrecer unos recursos antes de que cometa alguna atrocidad. Actuálmente hay que esperar a que ocurra algo para que se empiece a actuar y normalmente actua la justicia, cosa que complica mas aún el problema. Por el comentario este de esta persona que tiene que llamar a su abogado hasta para saber si es legal ir al baño, creo que le encantaría que hubieran mas prisiones, pues bien, resulta que las prisiones no son la solución a casi nada, incluso al contrario y no te imaginas el coste económico que nos cuesta "a todos", mucho mas que una llamada telefónica que puede ser el principio de el final de una relación de maltrato.
    Saludos
    Ramón.

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