09 octubre 2008

Crisis: Las elucubraciones permiten ocultar las evidencias

La evolución de los hechos económicos y, sobre todo, la acción de los principales bancos centrales del mundo, rebajando de forma coordinada el precio del dinero --lo que supone un hito histórico al tratarse de una decisión de ámbito planetario-- bien merecen un alto en el camino.
Resumir siempre es arriesgado, pero... ¡Corramos el riesgo!:
1 Los orígenes.  
Sin duda, el desencadenante del batacazo financiero gestado en EE UU han sido las subprime (créditos basura), pero han jugado papeles tanto o más importantes el endeudamiento excesivo de las familias --empezando por las norteamericanas--, los intereses de las agencias de calificación y la ausencia de controles (fruto de la desregulación);
2 La banca.  
A pesar de lo que parece, esta crisis no es un simple episodio de abuso o mala gestión bancaria. Se trata de algo más profundo, pues al caos y al excesivo riesgo bancario se ha sumado el interesado desorden financiero y, lo que es más grave, el deterioro se ha producido en un escenario en el que el crecimiento del PIB ha sido más virtual que real, pues durante años se ha basado en plusvalías que carecían de respaldo productivo u obedecían a movimientos especulativos; lo que explica en gran medida el espejismo en el que ha vivido Occidente desde los primeros años noventa.
Sin olvidar los efectos de las guerras del Golfo y otras aventuras --la ocupación de Afganistán, la desestabilización de Pakistán, el abandono del sureste asiático, el nuevo zarismo ruso, el parón de la máquina europeísta, etcétera--.
Algunos de esos males explican la destrucción del superávit norteamericano que dejó la Administración Clinton, lo que ha provocado que Washington apenas tenga capacidad para poner coto al desmadre. En todo caso, si la situación empeora la Casa Blanca (la Fed) seguro que sacará dinero de la manga.
También es obligado reseñar que la influencia de los atentados neoyorquinos del 11-S en esta crisis es irrelevante, en tanto que la influencia de las reacciones que provocó el 11-S han sido tremendas y ayudan a explicar la irracionalidad que caracteriza los mercados de la energía y de las materias primas.
3 La desinformación.  
La necesidad de manipular, de tergiversar los datos y de crear realidades paralelas --¡mal que es patente en los medios!-- ha sido decisiva para desarmar a la sociedad civil y ha obnubilado a gobiernos e instituciones --en el ámbito financiero es especialmente penosa la inhibición del FMI--. La mayoría de órganos de decisión públicos han acabado creyéndose sus propias mentiras.
4 La ética.  
La mayoría de los actuales dirigentes políticos del sistema --con el G-8 a la cabeza-- han renunciado a la ética, hasta el extremo de que la acumulación de capital (la ambición es una cosa y la codicia, otra) se ha convertido en un fin que justifica los medios.
Se ha cumplido la profecía: «Nada horroriza más a un capitalista que la ausencia de provecho», sea cual sea el modo de conseguirlo...
5 El rescate.  
Nadie duda a estas alturas de que conviene salvar entidades financieras que quiebran o que están a punto de hacerlo; pero, ¿a todas?  
El objetivo del rescate debería ser proteger los depósitos de los ciudadanos, de las empresas productivas o que prestan servicios, sin preocuparse --¡para nada!-- de las pérdidas que sufran los accionistas y los gestores de las sociedades arruinadas.
Anoche, los expertos y analistas orgánicos subrayaban la según ellos inexplicable contradicción que supone el hecho de que los bancos centrales anuncien la rebaja de los tipos de interés y, sin embargo, las cotizaciones bursátiles sigan a la baja: ¿En qué cabeza cabe que los inversionistas, los ahorradores y los accionistas que han perdido dinero recuperen la confianza en cuestión de horas, por mucho que los Estados acudan a apagar el fuego?
Lucubrar e inventar permiten ocultar lo evidente... ¡Y favorecen el esperpento!
ENLACE al listado de los ingresos que han percibido los directivos de varias entidades financieras que actualmente acusan apuros, en ABCnews.

2 comentarios:

  1. Me gustaría pensar que siempre tengo una idea de como van las cosas a mi alrededor y más allá, pero creo que cuando me sienta liada, entrar en tu blog disipará mis dudas. Me gustan tus artículos y como los expones. Claros como el agua. Es una gran maraña de infomación la que nos rodea.

    Saludos.

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  2. Me pregunto ¿en que terminará todo esto?
    Un gran dilema.

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