11 noviembre 2008

¿Por qué y para qué mueren soldados extranjeros en Afganistán?

La titular española de Defensa dice cosas tan políticamente correctas como superficiales 
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«Estamos en estas tierras [afganas] para defender la paz y la seguridad de todos, también la de nuestros compatriotas.
«España, junto con unos cuarenta países de cuatro continentes, está en Afganistán porque desde aquí se fraguaron amenazas contra las vidas de miles de ciudadanos inocentes en todo el mundo; desde Casablanca hasta Nueva York; desde Londres hasta Bali; desde Estambul hasta Madrid».
Los dos párrafos precedentes reproducen parte de una declaración institucional de Carme Chacón, ministra española de Defensa.
A poco que se analicen sin miedo los hechos --¡todos los hechos!, sin dejar en el tintero lo que la ministra no quiere difundir--, las palabras de Chacón sólo sirven para justificar una ignominia e idiotizar un poco más a los ciudadanos, amén  de reflejar la hipocresía de uno más de los gobiernos de Occidente.
¿Alguien cree realmente que el Gobierno y los habitantes de Afganistán son los responsables de la organización de la matanza neoyorquina y que el islam es la causa última (o la única) del atentado que destruyó las Torres Gemelas?
Otra pregunta: ¿Cómo se puede afirmar que los soldados españoles están en Afganistán para reconstruir el país, garantizar la paz y los avances democráticos y a renglón seguido añadir que en el país asiático se libra una guerra contra el fanatismo?, ¿en qué quedamos, los soldados están en misión de paz o guerreando?
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«Otro éxito de Occidente. ¡Más heroína afgana!»
Pensar es un ejercicio gratuito
Nadie que piense cinco minutos, ni siquiera el más obtuso y fanático de los neocon del gabinete de George W. Bush, cree que Afganistán camine hacia el futuro gracias a la invasión, ni nadie sensato puede creer que en Afganistán se fraguaran los atentados de Casablanca, Nueva York, Bali, Londres, Estambul y/o Madrid.
Las tropas estadounidenses y de los países aliados de Washington están en Afganistán por una mixtificación cuyo objetivo era justificar y satisfacer un deseo colectivo (y bíblico) de venganza, así de simple y asqueroso. ¡Y también están por interés; exactamente por un oleoducto, amén de por cuestiones geopolíticas vinculadas a Oriente Próximo y para contrarrestar la creciente influencia de China en la región. 
Sin embargo, diga lo que diga la ministra con dos cadáveres más encima de la mesa y de su conciencia, los ciudadanos españoles no saben realmente por qué ni para qué han sido enviados soldados a Afganistán... ¡Ya está bien de aludir a la cantinela de que los ejércitos de cuarenta países están construyendo una sociedad estable y democrática!
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Pensar no da dolor de cabeza
Al margen de convencimientos ideológicos, de intereses económicos, de comodidades, de inhibiciones, de miedos legítimos o de prejuicios, insisto: ¿cabe dar por buena la tesis conforme la cual las barbaries perpetradas en Nueva York, Madrid o Londres se deben exclusivamente al fanatismo religioso y a la enajenación de unas decenas de radicales?
Sinceramente y a solas consigo mismos, ¿cuántos ciudadanos de Occidente consideran creíble la cantinela de que una perversa interpretación del islam constituye la única motivación ideológica, religiosa, espiritual o política que empuja a decenas de humanos a cometer actos de violencia ciega?...
Siga leyendo, por favor, sin miedo a pensar: "Las raíces del terror: Morir por cerrar los ojos".
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OTRAS OPINIONES en la Blogosfera, en la selección de textos de Radiocable.
ARTÍCULOS de interés:
"Soldados", por Enric González, en El país;
"El ejército pacifista", por Javier Pérez de Albéniz, en SOITU; y
"Afganistán, operación desastre duradero", por Tariq Alí, en SIN PERMISO.

1 comentario:

  1. El de Chacón forma parte de los discursos alineacionistas fraguados en los despachos ovales. No veo el día en que la gente (fea palabra con amorfo significado) caiga de la burra y se dé cuenta de que la guerra no es más dinero para algunos teñido de sangre y dolor para muchos ajenos. Unha aperta.

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