26 de octubre de 2022

Las info-manipulaciones y las mentiras que se cuentan de la guerra de Ucrania baten todas las marcas

El filósofo y politólogo ruso Aleksandr Duguin no es fascista,
ni tampoco es el asesor de cabecera del presidente Putin

Aleksandr Guélievich Duguin, a quien los mass media [nota 1] de Occidente —que en ocasiones como esta alardean sospechosamete de estar muy bien informados— señalan como «el ideólogo de Vladímir Vladimírovich Putin», es un filósofo, sociólogo y politólogo ruso cuya ideología ha sido calificada de fascista por columnistas y "expertos" que viven u obtienen ingresos extra firmando carnaza y/o simplezas en medios de EE UU y en sus “colonias politicas”, singularmente la inglesa, que empeñada en alejarse del Viejo Continente ha abierto las puertas de par en par al burdo maniqueísmo B/N tan acendrado en la Norteamérica de los WASP (blancos anglosajones protestantes).
Al margen de lo que digan los mass media de EE UU, los de sus aliados y los que "informan" en los países de la Unión Europea —que tras la invasión rusa se han convertido en poco más que meros propagandistas del dogmático militarismo atlantista—, la relación Putin-Duguin nunca fue formalizada ni se ha caracterizado por el consenso entre ambos.
Orillando las elucubraciones, las invenciones y los “presuntamente” con que son adornados los textos que ofrecen los mass media sobre los encuentros de Putin con Duguin, uno de los escasos y casi siempre superficiales detalles que han trascendido reveló que a partir del invierno de 2014-2015 —cuando la coalición nazi-neoliberal consolidó su poder y las razias antirrusas devinieron guerra civil— se hizo patente el disenso entre el putinismo y Duguin, el filósofo que ha impulsado el nuevo euroasianismo viejo.

Los contactos con el "zar" 

Aleksandr Duguin, nacido en Moscú en 1962, ha desarrollado y publicado interesantes ensayos filosóficos y políticos, entre los que cabe destacar “La cuarta teoría política” (2009), que ocupó espacio preferente en numerosas librerías moscovitas al mismo tiempo que su autor recibía las primeras invitaciones, incluso requerimientos, para reunirse con personas cercanas a Putin, bien porque formaban parte del aparato del Kremlin o bien porque mantenían una relación amical con el mandatario.
Lógica e inevitablemente, el acercamiento del filósofo a los círculos próximos al zar, interesados en conocer al autor del neoeuroasianismo, propició que Putin y Duguin se conocieran personalmente y se reunieran varias veces, solos o en compañía de otros y siempre a iniciativa de Putin.
En paralelo, Duguin mantenía (y mantiene) encuentros con miembros del Gobierno, incluso con altos mandos militares y con dirigentes de Rusia Unida, el partido que gobierna con amplia mayoría en la Duma y en el que cada vez más militantes urgen a que la formación tenga un esqueleto y sostén ideológico que enriquezca el lineal pero confuso putinismo.

Duguin criticó con
dureza al Kremlin 
por no socorrer a
los rusos del Dombás

Duguin criticó con dureza la pasividad del Gobierno ante las agresiones perpetradas contra los rusos residentes en Ucrania, acciones xenófobas que se iniciaron al día siguiente de hacerse efectiva la segregación en 1991.
Unos años antes de acabar la centuria, no solo sufrían injurias y vejaciones quienes se declaraban rusos, sino que también padecían maltrato los rusófonos en general.
En los años noventa, los ataques de los ultranacionalistas eran puntuales, aislados y rara vez empleaban la violencia contra las persnas. En los primeros años del siglo las agresiones físicas fueron en aumento, empezaron a utilizar armas, los linchamientos dejaron de ser ocasionales y a inicios de la segunda década (2011) fueron noticia los primeros pogromos en localidades menores del Dombás --episodios silenciados o minimizados en EE UU y en Europa. 
En 2014, nazis, fascistas, banderistas [nota 2] y ultranacionalistas apretaron el paso camino de la meta y desencadenaron una guerra civil  [invisibilizada en Occidente] en la que los ataques eran planificados y los agresores trabajaban con el apoyo de militares adscritos a las unidades del Ejército ucraniano que tienen ideología, como es el caso de los banderistas del Batallón Azov, que es la unidad militar xenófoba más conocida, pero no la única.
Los objetivos de la guerra iniciada por los ultras ucranianos eran (y son) someter a los ciudadanos ucranianos nacidos rusos, a sus hijsos y a los rusofonos en general a controles policales y laborales, limitar sus movimientos, prohibirles los cambios de residencia y a medio o largo plazo --en función del grado de acatamiento-- invitarles a ceder sus viviendas, sus propiedades y abandonar el país, su país, con una mano delante y la otra detrás.


Casi el 80 % de las tierras del novísimo Estado ucraniano fueron regalos de los zares y la URSS

Hace ya más de diez años, Duguin solo fue uno más de los miles y miles --millones-- de partidarios de que el Ejército interviniera en socorro de los rusófonos y de que lo hiciera antes de que los banderistas y ultras tuvieran más poder en el Estado ucraniano.
Moscú desoyó a las formaciones de la izquierda rusa y a los nacionalistas tipo "Aleksandr Duguin", el Gobierno siguió protestando ante Kiev por los ataques xenófobos, obviando que a finales de los años noventa ocho de cada diez ciudadanos del oriente de Ucrania todavía se consideraban más rusos que ucranianos. 
La actitud de Putin, cuyas protestas ante Kiev estaban más cerca de la inhibición que de la exigencia, causó estragos entre los rusófilos y en 2014 la tasa 8/10 ya era historia... lo que además abrió brecha entre el putinismo y la izquierda más los nacionalista tipo "Aleksandr Duguin".
Los ultras ucranianos, pese a consolidar su poder con el golpe de Estado de 2014, aún no estaban preparados —EE UU y la OTAN tampoco— y Rusia recuperó ese año el último de los territorios con los que la URSS engordó a Ucrania: Crimea.

[En 1954, la RSS de Crimea desapareció por decreo de la Unión de RSS, que en el mismo texto, unas líneas más abajo, disfrazaba la península de provincia y la entregó a la RSS de Ucrania]
 
Los dogmas matan la razón  

Acosar a un colectivo humano por pertenecer a otra tribu, etnia, pueblo o nación, porque habla en otra lengua o porque reza a otro dios constituye un crimen de lesa humanidad, por lo que acudir en defensa de las víctimas no requiere justificación política ni moralina... 
El disenso entre quienes  en 2011 ya defendían ese argmento y Putin no desapareció cuando Rusia invadió Ucrania porque esta decisión fue «adoptada demasiado tarde» y, para colmo, «las fuerzas armadas han intervenido sin hacer uso de la potencia suficiente para derrotar a los banderistas de forma rápida», lo que en 2011 hubiera sido relativamente fácil porque los ultras ucranianos todavía no habían dado el golpe de Estado mediante el que accedieron al poder en alianza con los neolibrales, y la OTAN todavia no diponía de la logística para el suministro inmediato de armas y municiones, ni del servicio de infomación satelitario que actualmente no solo facilita la defensa de Ucrania, sino que también le permite ejecutar exitosos movimientos ofensivos.
Putin dejó pasar aquella ocasión y ha invadido Ucrania tarde, mal y arrastras, enredándose en un conflicto prolongado que favorece la guerra de desgaste que ya previó el Pentágono hace 22 años, según consta en el plan diseñado en la cumbre ucranio-estadounidense celebrada en el año 2000, en Washington [ver la información de apoyo destacada a continuación].


No, Duguin no es un fascista ni tampoco es el asesor de cabecera de Putin y si lo fuera, sería más evidente que las discrepancias impiden que frague la estrecha relación entre ambos que describen los creadores de opinión (pública) con riqueza de adornos, insinuaciones y supuestos tan bien engarzados que semejan datos reales.
Abundando en el mismo asunto, es obligado precisar que los únicos empleos remunerados que cabría calificar de institucionales que ha tenido Duguin son los de asesor de Guennadi Selezniov, miembro del Partido Comunista que fue presidente de la Duma Estatal de la Federacion Rusa durante siete años (1996-2003), y también fue asesor, pero en este caso de carácter personal, del economista Serguéi Naryshkin, uno de los dirigentes de Rusia Unida implicados en dotar al partido de ideas que sobrevivan al zarato de Putin

Nacionalismo de izquierdas o izquierda nacionalista 

En 1992, recién desmantelada la URSS que dejó Stalin, Duguin fue sucesivamente uno de los  impulsores y organizadores del Partido Nacional Bolchevique, cofundador del Frente Nacional Bolchevique y fundador del Partido Eurasia, por lo que es ridículo, simplista y propio de quienes se dedican a idiotizar a los ciudadanos del “culto” Occidente satanizando la compleja personalidad filosófica y política de Duguin al calificarlo de fascista y en el colmo de la cofusión, establecer un parentesco político entre el culto filósofo de ideológia comunista, euroasiático y enamorado de la literatura rusa del XIX... y el "listo" ex KGB apadrinado por Boris Yeltsin.

[Yeltsim puso la cara y sus maneras desenfadadas, que de entrada recordaban la bonhomía y la confianza campesinas, para protagonizar el más limpio golpe de Estado del siglo XX —no reconocer el único "trabajo" de mérito que hizo sería faltar a la verdad—; tan limpio fue que el defenestrado Gorbachov y todos los politólogos del mundo creyeron durante 72 horas y hasta cuatro y cinco días que Yeltsin había parado un golpe de Estado pergeñado por el ala estalinista del PCUS, por lo que fue saludado como un héroe del mundo libre...
En fin, cosas veredes, amigo Sancho.
Yeltsin fue el primer y de momento el único mandamás ruso aplaudido y adulado por la Casa Blanca —que había sido advertida con anteridad, lógicamente, de la opereta que se representaría en y por la cúpula de la otra megapotencia nuclear. 
En rigor, Yeltsin apenas hizo nada. Fue aupado por los "apparatchik" [nota 3] del PCUS, que no estaban dispuestos a que Gorbachov les privara de la oportunidad de hacerse ricos; de manera que simularon su secuestro mientras disfrutaba de unos días de descanso a orillas del mar Negro y... en resumen, a lo que iba: esa esecie de mafia postsoviética fue también la que aupó a Putin a la categoria de príncipe heredero.
Las causas por las que la relación EE UU-Rusia ha empeorado tanto con Putin en el Kremlin constituyen otra historia... ¡en la que tampoco hay buenos y malos perfectamente definidos!]

Duguin es autor de una treintena de libros en los que, amén de hacer filosofía y exponer criterios. políticos, exponer vuelapluma su posicionamiento y pespuntear posibles futuros, deja testimonio de su "nacionalismo internacionalista" y de un paneslavismo en el que numerosos compatriotas suyos —y quienes nos interesamos por conocer Rusia, no solo la URSS— ven reflejados los rasgos humanísticos y los sentimientos paneslavistas que favorecieron el ulterior internacionalismo de Bakunin, quien de joven “bebió” el ora sosegado ora apasionado amor a Rusia de Nikolái Stankévich, un escribidor de versos de calidad mediana. 

El "alma rusa" de Stankévich curaría casi todos
los males rusos y gran parte de los europeos  

No fue la vis literaria lo que convirtió a Stankévich en un afamado personaje, sino que destacaba como polemista y porque hablaba sin esconderse, cobrando popularidad como pensador debido a que era un excelente conocedor de la idiosincrasia de la sociedad rusa, lo que le ha convertido en uno de los referentes históricos de la corriente cultural y socio-política conocida como el pensamiento social eslavófilo
Ese paneslavismo tranquilo a la vez que apasionado, volvió a ganar enteros y crédito unos años antes de la disolución de la URSS, ¡más de un siglo después de haber eclosionado y obtenido el visto bueno de la sociedad rusa!
Infortunadamente, esa corriente cultural feneció estrangulada por quienes organizaron la Gran Guerra (1914-1918) para dilucidar dominios coloniales y mercados. 
En cierto modo, como representante virtual de una renovadora juventud intelectual con querencias nacionalistas pero antipatrioteras, los "Alexandr Duguin" están obligando a los gobernates, a los ciudadanos proactivos y a los creadores de opinión de todas las Rusias a recuperar la "compleja y plural profundidad" que retrataron tres generaciones de magistrales escritores rusos durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX, colocando la llamada "alma rusa" en la vangurdia de las letras y de la sensibilidad.
Nada es más eficaz para comprender el visceral sosiego ruso que aprehender Rusia en los textos de Tolstói, Gógol, Chéjov, Turguénev, Pushkim, Dostoyevski, Gorki, Lérmontov, Herzen, Nabokov, Andréiev, Figner, Bulgákov, Ulítsakaya, Shólojov, Ajmatova, Brodsky, Tolstaya y del sensible y sensiblero Pasternak... y por supesto el muy ulterior Archiélago Gulag de Solzsenystin

El abracadabra vivido por Solzsenystin sirve de espejo  

El relato, publicado en París en 1973, marcó un hito debido a que --entre otras cosas-- su autor militaba en el PCUS y era oficial de artillería del Ejército Rojo cuando fue detenido, procesado y condenado a ocho años de trabajos forzados por criticar desde un punto de vista estrictamente militar, en privado y sin publicidad las órdenes de Stalin para acometer el asalto de Berlín.
La cosa tiene más enjundia, pues si ya resultan muy llamativos el motivo del procesamiento y la exagerada pena impuesta, más lo es que Solzsenystin fue juzgado por un texto que no era público, sino todo lo contrario, pues las criticas al monarca rojo las vertió en dos cartas remitidas a un amigo desde el frente en los días previos al asalto de la capital del III Reich.
A las singularidades ya expuestas que costaron ocho años de la vida de una persona quizá haya que añadir otra que bien pudo amagarle para los restos: nadie sabe --o yo igoro-- si las críticas al dios Stalin escritas de puño y letra por el artillero fueron descubiertas por un censor de la correspondencia enviada desde el frente, o si Solzsenystin fue delatado por el amigo al que exponía sus cuitas como oficial del Ejercito Rojo. 
Si algún lector de este post sabe, puede y quiere despejar esa incognita, por favor, ¡hágalo!

[1] En Im-pulso, la expresión mass media es peyorativa, pues la utilizo para referirme a los medios impresos, audiovisuales y electrónicos que con indepedencia de que sus tiradas o audiencias sean altas o bajas merecen ser descritos como medios de comunicación y alienación de masas.

[2] Stepán Andríyovich Bandera (Stari Uhríniv, Imperio Ruso 1909 - 1959 RFA Alemania Occidental, Múnich) fue un activista político ucraniano y uno de los más destacados dirigentes  del movimiento de afirmación nacional. Lideró la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN).
Es un personaje histórico muy controvertido debido a que se posicionó a favor del III Reich con Rusia invadida por la Wermatch; pese a ello, fue y es una figura honrada tanto por los nacionalistas del novísimo Estado de Ucrania como por organizaciones de extrema derecha de toda Europa.
 
[3] "Apparatchikes el término coloquial ruso que designaba a los funcionarios profesionales, a tiempo completo del Partido Comunista y por extensión, de la administración soviética en general (por ejemplo, un agente del "aparato" gubernamental o del partido que tenía un puesto de responsabilidad burocrática o política).
El término no designaba a los altos cargos del Estado ni del Partido. El Diccionario Merriam Webster lo define como "miembro del aparato (del partido) comunista".​ Por extensión, a lo largo del siglo XX se utilizó el término para describir a un burócrata que seguía ciegamente las instrucciones de un partido o un gobierno.

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