21 diciembre 2007

La mayoría de los judíos de EE UU critican la guerra de Irak

«Una vez más, una encuesta hecha pública recientemente por el American Jewish Committee ha confirmado que en algunos asuntos de la mayor importancia hay grandes diferencias entre las opiniones de los presidentes de las organizaciones judías estadounidenses y la inmensa mayoría de judíos estadounidenses.
En lo relativo a la guerra contra Irak, la escalada de fuerzas militares estadounidenses en este país y las medidas militares contra Irán, la mayoría de judíos rechazan la actitud de las principales organizaciones de su comunidad que justifican el militarismo.
Críticas al extremismo religioso
La mayoría de los comentaristas y columnistas judíos de la radio, televisión y prensa norteamericana --sean liberales, progresistas o radicales-- han destacado las discrepancias que sus comunidades mantienen con los líderes de los partidos israelíes que apuestan por las soluciones militares, y todos ellos han coincidido en que la mayoría de los estadounidenses judíos rechazan de forma tajante la violencia, venga de donde venga, que enloda la vida en Oriente Próximo, y además critican «la política exterior del Partido Republicano defendida por las facciones judías de derechas».
Las aseveraciones precedentes forman parte de un texto informativo y de análisis elaborado por James Petras difundido por VoltaireNet.
Pese a esos pronunciamientos, el antisemistismo todavía subyace en Occidente, aunque a veces se disfrace y justifique identificando mecánicamente a todos los judíos de EE UU con el lobi judío norteamericano. En paralelo numerosos creadores de opinión occidentales insisten en que la agresiva posición del Gobierno israelí respecto de Palestina es la mayoritaria entre los ciudadanos israelíes, obviando además que no todos los israelíes son judíos.
Ocurre, una vez más --también en algunos ámbitos de la izquierda-caviar europea-- que endiosar, satanizar y creer es más cómodo y rentable --también ideológicamente-- que analizar, contextualizar y dudar.
Enlace al artículo de James Petras, en VoltaireNet.
OTRO post de ImP relacionado con el asunto: "Las mil y una confusiones de Oriente Próximo". 

4 comentarios:

  1. Interesante lo que indica Jaime Petras en su artículo acerca de que "todo analista serio ha de distinguir entre opiniones y compromisos" porque, recurrentemente, todas las encuestas de opinión olvidan preguntar también acerca de los compromisos. También es interesantísima, de lectura obligada, tu post acerca de lo expresado por Pérez Esquivel.

    Resumiendo, te expresaré mi opinión. Creo que el problema palestino-israelí no fue creado ni por los palestinos ni por los israelíes, sino por la ONU cuando decide partir la nación Palestina en 2 estados, uno árabe y el otro judío. Esto ocurrió en 1947 y la propuesta tuvo 33 votos a favor (entre ellos, EEUU y la URRS); 13 en contra (países del entorno y otros musulmanes); y 10 se abstuvieron (entre ellos Gran Bretaña que había sido, a través de la Declaración Balfour, la mayor promotora de la creación del Estado de Israel en Palestina)[Datos extraídos de http://es.geocities.com/quierosabertodo/].

    Más allá de la necedad de crear un estado nuevo en un entorno altamente hostil, israelíes y palestinos son las víctimas de esta decisión. El nuevo estado de Israel se vio así condenado a adoptar una estrategia de alerta continua y a vivir en permanente estado de conflicto, el pueblo palestino se vio despojado de su nación y de su historia y lucha, desde entonces, por recuperar esos territorios con las armas a su alcance, sin tener en cuenta los costos en vidas inocentes. Desde un punto de vista estrictamente lógico hemos de admitir que los 33 países que votaron afirmativamente la propuesta han de haber sido y seguiran siendo vistos como enemigos de Palestina.

    Tenemos entonces que la misma ONU ha creado una situación de conflicto permanente que aparece como irresoluble, de hecho, la única manera de alcanzar la paz en la región sería la aceptación por parte de los palestinos de ceder parte de su territorio al pueblo israelí ya que si el estado de Israel devuelve los territorios se encontraría en la desagradable situación de ser un estado sin nación.

    Los civiles de ambos bandos son, en esta guerra, peones estadísticos, víctimas inocentes utilizadas para demostrar cuan asesino es el bando opuesto. Los palestinos, cuya fuerza militar efectiva es casi inexistente, han de hacer uso de tácticas de guerrilla y terrorismo para mantener vivo el conflicto, los israelíes, que son en la región una potencia militar que dispone, presumiblemente, de fuerza atómica, no vacilan en utilizar su ejército altamente entrenado y eficientemente armado para mantener un precario orden y aplastar toda ofensiva (recordar la guerra de los siete días) o revuelta.

    La pregunta es quien se beneficia con este estado de cosas. Por supuesto, no se benefician ni el pueblo palestino ni el pueblo israelí, que viven en un estado de miedo permanente donde lo único que crece sin riesgos es el odio al otro. Tampoco se beneficia el estado israelí, que se ve obligado a mantener un ejército costosísimo para asegurar su supervivencia, ni el estado palestino, que se ha visto reducido a la mínima expresión.

    De esta forma, aunque la población judía de los EE.UU. tenga opiniones desfavorables acerca de la intervención estadounidense en oriente medio esto es solo en el papel o las encuestas ya que en los hechos su compromiso con la supervivencia del estado de Israel les obliga a apoyar esta política.

    Un abrazo.

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  2. Gustaríame facer unha puntualización ao comentario anterior, que a grandes rasgos suscribo. En realidade non é posible falar de pobo palestino no 48, cando foi fundado Israel. Ata a Guerra dos Seis Días, o termo "palestino" empregábase para aludir á poboación xudía en Palestina. Palestinos son aqueles árabes que vivían en terra de ningúen, entre Israel e Transxordania, e que pasaron a estar baixo dominio israelí logo do sesenta e sete. Isto é, a identidade palestina, a propia idea de nación xurde coa Ocupación, non antes.

    Parece un tema baladí, pero non o é. Ao empregar as categorías conceptuáis do Estado-nación ás que estamos afeitos en Europa sobre ámbitos xeográficos e políticos onde estas concepcións non son válidas corremos o risco de crer que os árabes de Palestina constituían unha comunidade política definida no 48, e isto repercute en toda a consideración posterior do conflito. Non se trata de minusvalorar as reivindicacións de autogoberno palestinos, senón de contextualizar en qué circunstancias estas naceron e cales son, polo tanto, os obxetivos que pretenden acadar.

    No que non podo estar máis dacordo é na tremenda responsabilidade das Nacións Unidas no conflito. Ao marxe das resolucións-churros contra Israel promovidas pola Liga Árabe, se hoxe a situación é a que é débese á súa incapacidade para levar a cabo a súa Resulución 181, e promover á creación do Estado Palestino nos anos da relativa calma tensa que van do 48 ao 67. O que non se fixo entón é o que se está a pagar agora.

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  3. Subscribo a túa matización histórica. Hai un grande descoñecimento do pasado da zona, mesmo hai quen está a falar da "histórica" dinastía dos Saúd. En realidade, antes da década dos anos coarenta o único Estado (na súa concepción moderna) que existiu dende Mesopotamía ata Dardanelos foi o otomano.
    Unha aperta.

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  4. La corrección que Julicheiro hace de mi comentario es acertada, ya que el territorio palestino nace de la división del imperio otomano luego de la primera guerra mundial, cuando también quedaron delimitadas las actuales fronteras de Siria, Líbano e Irak. El territorio palestino quedó sin asignar y la Sociedad de Naciones creó, para administrarlo, el Mandato Británico de Palestina que se prolongó hasta 1.948 que fue cuando la ONU decidió su reparto y los habitantes árabes de esos territorios no comenzaron a llamarse palestinos hasta fines de la década de 1960.

    En realidad tendríamos que hablar de dos movimientos nacionalistas enfrentados, uno exógeno, el sionista, que concluye con la creación del estado de Israel y uno endógeno, árabe, que no acepta la creación de dicho estado y que, supuestamente, tenía la promesa del Imperio Británico de obtener la independencia a cambio de ayudar a estos en su lucha contra el Imperio Otomano en la 1ra. Gran Guerra.

    Sin embargo podría afirmarse que los territorios palestinos estaban compuestos por una mayoría árabe hasta que el sionismo impulsó la inmigración de los judíos a dicho territorio aún bajo dominio otomano y que ya a mediados de la década de 1930 estallaban las primeras revueltas árabes en el lugar.

    Es inútil, a esta altura de los acontecimientos, hablar de quien tenía o no el derecho de establecerse en el lugar pero también es inútil negar la importancia que la Sociedad de las Naciones primero y luego las Naciones Unidas tuvieron en la consolidación de este conflicto, sobre todo teniendo en cuenta que la inmigración judía hacia palestina creció durante el mandato británico (1920-1948) y que el objetivo del régimen de mandatos era preparar a las colonias de las potencias derrotadas durante la primera gran guerra para su independencia.

    Un abrazo.

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