sábado 10 de mayo de 2008

Mayo del 68: Un referente que conviene recordar sin trampas

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[NOTA: Este texto es impropio de una bitácora. Tiempo de lectura, 13 minutos]
Pasan los años y casi todo lo que se habla y se escribe de Mayo del 68 está cada vez más contaminado. La mayoría de los medios han celebrado el 40º aniversario de aquel episodio publicando artículos que, ¡paradójicamente!, rara vez aluden a las causas que desencadenaron la revuelta. En esa línea, casi todos hablan y escriben de Mayo del 68 --concretamente del parisino, que fue el paradigma-- aludiendo a las utopias irrealizables como eje de las reivindicaciones, a los desordenes callejeros y, en definitiva, a todo aquello que resulta folclórico o mediáticamente llamativo.
Sin embargo, superficialidades aparte, el desencadenante de la primera protesta pública de los universitarios fue contra la prohibición de que los estudiantes varones accedieran a las residencias de las féminas o a las áreas de los edificios mixtos reservadas para ellas, o viceversa.
Esa fue la chispa, es ridículo esconderlo; pero la chispa podría haber sido cualquier otra porque las hipocresías de la época eran, además de tan evidentes como las actuales, de inmediato efecto en la vida de las personas. Esas aberraciones no afectaban solo a los estudiantes, pero estos eran los ciudadanos que tenían menos que perder, de ahí que fueran ellos quienes encabezaron la rebelión.
3 de mayo: la primera gran manifestación
Las marchas urbanas (la primera fue una concentración en la plaza de la Sorbona, el viernes 3 de mayo) fueron reprimidas con inusitada dureza por el Gobierno, que obedecía sin rechistar las indicaciones del jefe de Estado, Charles de Gaulle.
Las cargas policiales se sucedieron y cada vez fueron más violentas, motivo por el que los estudiantes organizaron piquetes de autodefensa. Desgraciadamente, los enfrentamientos callejeros acabaron ocultando el debate, que giraba en torno a las hipocresías sociales, a los magros presupuestos de las universidades, al carácter productivista de los programas de estudios, a la alienación ideológica, a la explotación de los asalariados, a la conductista cultura de masas... etcétera, etcétera.
Las medidas gubernamentales no perseguían poner orden en las calles, sino controlarla y, de rebote, que la generalidad de la población prestara más atención a lo circunstancial --los desordenes-- que a lo esencial: las contradicciones e ineficacias del sistema.
Pese a todo, las protestas provocaron que De Gaulle disolviera la Asamblea Nacional (parlamento francés) y convocara elecciones legislativas el 23 de junio del 68.
Interpretaciones interesadas que perviven
Estos días también se habla y escribe mucho de que la Confédération Général du Travail (CGT), referente sindical del Partido Comunista Francés (PCF), acabó secundando las convocatorias estudiantiles, lo que provocó que ¡diez millones de obreros galos (dos tercios de los existentes entonces en Francia) secundaran varias jornadas de huelga general! Pero la mayoría de los cronistas y analistas actuales subrayan con letras de oro que la CGT y el PCF acabaron traicionando la revuelta al desconvocar las movilizaciones... Algo de cierto hay en ello, pero esos mismos comentaristas --al igual que ocurrió poco después de aquel histórico mayo-- callan que el restod e la izquierda y centro-izquierda parlamentaria, con los socialdemócratas a la cabeza, no sólo evitaron caer en la trampa de los jovencitos rebeldes sino que además los insultaron, los ningunearon e incluso colaboraron con las autoridades para poner coto a los excesos.
España era un territorio marginal y machacado
Lógicamente, en la España de entonces, asolada por el franquismo, lo poco que entonces existía del PSOE --que era prácticamente nada--, junto al filosocialista FLP, al entonces calificado de revisionista PCE y a otros grupos de la izquierda clandestina aplaudieron la osadía de los movilizados en París; por lo que sería injusto achacar al PSOE la cobardía del PSF, en el que ya entonces destacaba la figura del equívoco François Mitterrand.
En las elecciones anticipadas que De Gaulle convocó en junio del 68 y gracias en gran medida al apoyo moral de la izquierda caviar de la época, los golistas lograron sobreponerse. Lógico, porque --aunque sea inusual decirlo-- pocos humanos son más conservadores, en el sentido vital de este término, que los asalariados que ven peligrar su empleo, el pan o los electrodomésticos de sus familias.
Reprimidas y finalizadas las movilizaciones estudiantiles, la inmensa mayoría de los trabajadores consiguieron importantes mejoras --aunque más sociales y políticas que salariales-- y asumieron la recomendación de la CGT de regresar al tajo.
Las raíces eran profundas en el tiempo
En todo caso, para comprender lo esencial de Mayo del 68 es preciso conocer la época inmediatamente precedente; cuando, una vez cicatrizada la segunda guerra mundial, se vivió un largo período de bonanza económica, con empleos seguros pero flacos salarios a pesar de que las plusvalías de las empresas se multiplicaban año tras año y de que las ventas estaban aseguradas en un mercado europeo carente de casi todo. Sin embargo, a partir de 1959-60, los salarios repuntaron, la capacidad adquisitiva se incrementó notablemente, la cultura y la educación ganaron prestigio y millones de asalariados coincidieron en el no dejaré que mi hijo sea un trabajador condenado a laborar sin descanso.
Los liceos (institutos de enseñanza media franceses) y las universidades se masificaron y los hijos de millones de familias sacrificadas descubrieron que el sistema sólo garantizaba salidas extraordinarias a la minoría de siempre, los hijos de los clanes que gozaban de mejores relaciones y de mayores posibilidades económicas.
[Actualmente, esa selección de priviligiados del futuro se hace a base onerosos másteres, de estancias en el extranjero y consiguiendo recomendaciones o empleos gracias a los amigos de la familia que ostentan cargos en las instituciones o en grandes empresas]
Para colmo, en los años sesenta la hipocresía ética y moral de la sociedad era fácilmente palpable a diario. La quiebra, pues, estaba servida.
¿Comunistas?... ¡Hasta Picasso decía ser comunista!
Hoy hay quienes afirman que en Mayo del 68 los comunistas jugaron un papel relevante, cuando en realidad --salvo en lo tocante a las huelgas de trabajadores-- los motores ideológicos y prácticos de la revuelta fueron los anarquistas, los marxistas anti-estalinistas (leáse trostkistas) y los teóricos de la Internacional Situacionista, colectivos que carecían de bases organizadas y numerosas pero que eran los teóricos y activistas más leídos y respetados por la juventud.
Justamente hoy, 10 de mayo, hace 40 años que la Policía francesa asaltó la Universidad de Nanterre y desalojó a 30.000 estudiantes. Fue la mayor de las marchas habidas, pues esos 30.000 jóvenes caminaron unidos hasta la Sorbona y su fuerza, así como los apoyos sociales de los que gozaron, impidieron que las compañías antidisturbios intervinieran.
En torno a medio centenar de barricadas y ¡decenas de miles! de vecinos del Gran París provocaron que las autoridades dejaran que los estudiantes y los ciudadanos confraternizaran y se conocieran mejor unos a otros.
Fue el principio del fin político de Charles de Gaulle y, con él, de gran parte de quienes controlaban las universidades. En paralelo, cientos de empresarios entendieron que la estabilidad social es la mejor garantía para obterner beneficios... Verdad esta que en las Españas aún hoy siguen sin haber entendido demasiados agentes económicos.
Una vez más, el Poder acabó desacreditándose
Aquel 10 de mayo, tras varias horas de contención, De Gaulle --que seguía condicionando las decisiones gubernamentales-- consiguió finalmente que el Ministerio del Interior ordenara despejar las calles. El resultado fue --según datos oficiales-- de 367 heridos y 460 detenidos; aunque organizaciones sociales, incluidas las más conservadoras, cifraron los heridos en más de un millar y los arrestados, entre 600 y 650.
Al día siguente, París amaneció ocupado por el Ejército, incluidos carros de combate.
El lunes día 13, las autoridades presionaron al poder judicial para que liberara a los detenidos ya procesados; pero fue inútil, por lo que un cuarto de millón de parisinos --según cálculos difundidos por Le Figaro, cuya línea editoral era y es conservadora-- recorrieron las calles de la capital sin que ni un solo policía se acercara a los manifestantes y sin que tampoco se produjeran agresiones contra las personas o los bienes.
El martes 14 de mayo, los universitarios eligieron a los miembros de un denominado comité de ocupación, que se hizo cargo de todos los inmuebles de enseñanza media y superior durante 24 horas que fueron empleadas para organizar debates en los que se analizó todo, o casi todo.
Ese fue el gran éxito que se oculta o minimiza todavía hoy.
Lo ocultan, pero hubo generalizado respaldo social
Las huelgas en Francia alcanzaron tal grado de seguimiento que hasta pararon los controladores aéreos, los funcionarios de Justicia y de prisiones, científicos de grandes empresas privadas, trabajadores de los medios de información públicos y privados, el 60% de los funcionarios, el 80% de los obreros industriales… ¡Hubo paros en las fuerzas de seguridad y en los servicios de emergencias!
Prueba de la profundidad del movimiento es que se registró una retirada generalizada --pero puntual y temporal-- de dinero de ciertos bancos, aunque los reintegros no fueron superiores a los 500 francos y eld inero fue reingresado en los días siguientes; pero esta medida de presión dejó constancia inequivoca del malestar social.
Hoy, la consigna actual es ¡trivializar!
Hoy, 40 años después, los analistas de la izquierda caviar y la mayoría de los intelectuales y periodistas que se consideran suficientemente definidos enunciando que son demócratas --sin más-- se limitan a hablar de los adoquines, de las ocurrencias de los grafiteros y de las utopías en su sentido más inane.
La rebelión francesa sorprendió porque se produjo en un país que sumaba más de veinte años de crecimiento económico sostenido y cuya población gozaba de un bienestar social que dos decenios antes era impensable. Toda Europa --incluida la sometida al yugo estaliniano-- estuvo pendiente de lo que acontecía en Francia y casi todas las organizaciones de la izquierda --incluidos los PC de Occidente, sacudidos también por la primavera de Praga-- extrajeron enseñanzas.
Tras aquel instructivo mayo se produjo --¿casualidad?-- un empeoramiento de las relaciones este-oeste y la llamada guerra fría desvió atenciones. De modo que los autoritarios de Occcidente recuperaron crédito ante las masas -–nada más estúpido que el individuo gregario-- y los estalinistas del Este conservaron las formas ante sus forofos.
Mayo del 68 exige, cuando menos, respeto, análisis abierto y prescindir de tergiversaciones propias del tomate.
...
Relación de algunas de las consignas que mejor reflejan el pensamiento y, sobre todo, los sentimientos de los rebeldes de Mayo del 68 parisino:
* Il est interdit d'interdire (Prohibido prohibir)
* L'imagination au pouvoir (La imaginación al poder)
* Ce n’est qu’un début, continuons le combat (Sólo es el principio, la lucha continúa)
* L'ennui est contre-révolutionnaire (El aburrimiento es contrarrevolucionario)
* Pas de replâtrage, la structure est pourrie (No pongas parches, la estructura está podrida)
* Mon père avant moi a lutté pour les augmentations de salaire. Maintenant j'ai une télé, un frigo, un VW. Et cependant j'ai vécu toujours la vie d'un con. Ne négociez pas avec les patrons. Abolissez-les (Antes de mí, mi padre ya luchó por subidas de sueldo. Ahora tengo una tele, un frigorífico y un Volkswagen. Y, sin embargo, he vivido siempre la vida de un idiota. No negociéis con los patrones. Abolidlos)
* Le patron a besoin de toi, tu n'as pas besoin de lui (El patrón te necesita, tú no le necesitas)
* Soyez réalistes, demandez l'impossible (Sed realistas, exigid lo imposible)
* On achète ton bonheur. Vole-le (Compran tu felicidad. Róbala)
* Sous les pavés, la plage (Bajo los adoquines está la playa)
* La barricade ferme la rue mais ouvre la voie (La barricada cierra la calle, pero abre el camino)
* L'humanité ne sera heureuse que le jour où le dernier bureaucrate aura été pendu avec les tripes du dernier capitaliste (La humanidad no será feliz hasta el dia en que el último burócrata sea ahorcado con las tripas del último capitalista)
* Oubliez tout ce que vous avez appris. Commencez par rêver. (Olvidaos de todo lo que habéis aprendido. Empezad a soñar)
Hay más, pero sirva esta muestra para comprender que Mayo del 68 iba más allá de lo inmediato y, sobre todo, más allá de las trivialidades con las que hoy se resume un episodio que fue tan complejo como contradictorio y que, por lo general, es torticeramente interpretado.
ENLACES de interés en otras bitácoras: "Mayo 68 y dos películas" (incluye dos vídeos), en Y... lógico; "El mayo francés del 68", (incluye vídeo), en Pasa la vida; y los post de Casa das Letras "Sed realistas, pedid lo imposible" y "El libro de Vaneigem que ayuda a entender Mayo del 68".

4 comentarios:

Sergio G. Rabadá dijo...

Casualmente este 6 de mayo escribí un poema en mi bitácora de poesía dedicado al "lunes sangriento", el lunes 6 de mayo de 1.968.

Respecto a tu post, se tardará 13 minutos en leerlo pero tarda unos 5segundos en atraparnos, realmente es riquísimo en cuanto nos presenta una muy buena interpretación de lo ocurrido en aquel mayo del '68.

Un abrazo.

Irreverens dijo...

Muchísimas gracias, Félix, una vez más.
:)

Y la verdad es que leyendo esto una se pregunta ¿por qué la gente no se moviliza ahora así? ¿Quizás porque interesa que cada uno de nosotros se considere parte únicamente de un colectivo concreto y no de toda la sociedad?

Esto sí que me da que pensar...

Petons

pereyra dijo...

Yo creo, irreverens, que se juntan varios factores. Uno es que la situación no es crítica para la mayoría de la población. Dicen que los pingüinos antes de saltar desde un acantilado al mar, para saber si hay lobos marinos (sus depredadores) empiezan a empujar todos hacia el borde, y los que están en el borde hacen fuerza para no caer, pero al final alguno se va al agua y entonces los demás miran si está nadando o se lo han comido. Imaginar la escena da algo de risa, hasta que uno cae en la cuenta de que la sociedad (humana) funciona mas o menos igual.
Hoy en día la franja media de la población se ha comprado un departamento, un coche, ha invertido en sellos, y parece completamente feliz de haber encajado en el sistema a base de deuda. ¿Cuál es su reclamación? Que les abaraten la hipoteca (en el mejor de los casos). Como alguien que está atrapado en un cepo, gritando, y cuando le preguntan qué es lo que desea responde: "que me rasquen la espalda". Los que luchan en el borde del precipicio no importan a casi nadie, son "los otros", y con absoluto desparpajo se los trata como el "barómetro" social: cuántos se han caído, cuántos aguantan en el borde, cuánto falta para que se caigan...
Nótese, por cierto, la inteligencia de los pingüinos: cuando caen un par ya es suficiente para dejar de empujar y ver si se los han comido. En nuestra sociedad, en cambio, es necesario que se vaya medio país al agua para que los próximos saquen las cacerolas a la calle a exigir que dejen de hacer fuerza.
Saludos

Jordi Guzmán dijo...

Gracias Félix por la mención y enlace. Gran articulo, como siempre.
Saludos