24 septiembre 2008

¿Es acertada la vacunación contra el cáncer de cuello de útero?

Ahí va una reflexión sobre la vacuna que --teóricamente-- previene el cáncer de cuello de útero. El asunto merece máxima atención:
«El VPH es un virus que frecuentemente convive en las mucosas genitales y otros lugares del cuerpo; afecta a hombres y mujeres y se transmite por contactos sexuales no protegidos. El 90 % de las infecciones genitales producidas por el VPH se resuelve por sí mismas. Las pocas que se cronifican podrían, a lo largo de muchos años, favorecer el desarrollo de un tumor de cuello uterino en la mujer (de ano o pene en el hombre).
«Un tumor con una frecuencia muy baja en nuestro país, que se puede detectar precozmente con las citologías periódicas (Papanicolau), lo que permite un diagnóstico a tiempo y un sencillo tratamiento quirúrgico. Según la última Encuesta de Salud de Asturias, más de la mitad de las mujeres mayores de 65 años no se habían hecho nunca una citología. Y es precisamente en este grupo donde se diagnostican los tumores en estadios avanzados que pueden comprometer la vida.
«Puesto que con la citología se pueden evitar las muertes por cáncer de cuello (afortunadamente con muy baja mortalidad), es inevitable la siguiente pregunta:
«¿Por qué no asegurar la citología a todas las mujeres, en vez de administrar una vacuna muy cara, aún insuficientemente probada y que sólo da cobertura a una parte de los serotipos del virus?»
¿Le interesa el asunto? Pulse aquí→ "Acerca de la vacuna del VPH: Más no es necariamente mejor", texto de Carlos Ponte, miembro de la Asociación para Defensa de la Sanidad Pública, publicado en el periódico asturiano La nueva España.

3 comentarios:

  1. Hola Félix,
    me da la sensación que esto tiene tintes políticos, al igual que la famosa epidural que se utilizó como arma electoral en Madrid en los noventa.
    De cualquier forma siempre nos preguntamos quién, cómo y cuando se estudian y de qué manera se gestionan los recursos y si van encaminados a las verdaderas necesidades de la sociedad.
    Un abrazo,

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  2. estimado amigo:

    sin leer las referencias que enlazas, sólo puedo decir que, efectivamente, el hábito de acudir a revisiones anuales evita muchos problemas, y, en este caso, la mortandad en prácticamente todos los casos. Lo que no evita son otros problemas, como operaciones quirúrjicas, particularmente la extirpación de ovarios, tan recomendada por nuestros galenos a partir de los 40 años. La no existencia de ningún problema (aparición de quistes o tumores cancerígenos por medio de la vacunación) puede evitar disgustos innecesarios. Quizás el problema esté en la medicalización de la condición femenina (es rarísimo encontrar casos de extirpación de testículos a pesar de su menor incidencia) por problemas parecidos.

    un saludo

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  3. A Alicia y Pablo:
    No soy avezado en cuestiones científicas, pero el texto de Carlos Ponte destila crediblidad y maneja datos que en gran medida he comprobado con un amigo ginecólogo.
    Además, el autor del artículo es persona conocida en su ámbito profesional y respetada.
    En cierto modo, lamento que el ministro Bernat Soria --que no es pariente mío-- haya caído en lo que parece un error de bulto.
    Pablo tienes razón: Las revisiones periódicas en este caso y en todos evitan males mayores, lo que lleva a preguntar por qué desde siempre ha sido tan mal atendida y peor tratada presupuestariamente la medicina preventiva.
    Un abrazo.
    (NOTA: Pablo, el aliento de mi gato, un persa rojiblanco que nos tiene robado el corazón a todos, también huele a comida de gato... y a jamón cocido, que le encanta)

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