miércoles 1 de octubre de 2008

Rosa Díez levanta la bandera del uniformismo cultural

Rosa Díez (pulsar sobre la imagen para ampliarla)
Rosa Díez, diputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), ha acusado al Gobierno central de favorecer (¿?) a los ciudadanos que residen en territorios donde ¡disfrutan! de dos lenguas oficiales --casos de Cataluña, Euskadi y Galicia-- porque, según ella, esa realidad cultural favorece a unos y perjudica a otros en la búsqueda de empleo.
El siguiente paso de Rosa Díez, lógicamente, será criticar a las instituciones de la Unión Europea (UE) por el mismo motivo, pues la variedad lingüística de la UE también limita la movilidad de gran parte de sus trabajadores, que en su mayoría son monolíngües.
El principio de libre establecimiento también está consagrado en la legislación comunitaria, de modo que un inglés que habla castellano puede encontrar empleo en España más fácilmente que un inglés monolíngüe. De momento, Bruselas no ha establecido resortes para acabar con esa supuesta discriminación... Pero siguiendo el hilo argumental de Díez y debido a la creciente e imparable permeabilidad de las fronteras (tanto económica como laboralmente), el siguiente paso de la diputada de UPyD será exigir la imposición de una lengua en toda la Unión Europea. ¿Cuál, señora Díez?
Abundando en las simplezas que tanto gustan a quienes tienen un ombligo cultural demasiado grande, Rosa Díez critica que los trabajadores de las comunidades autónomas bilingües puedan acceder a un empleo en las comunidades monolingües, por lo que hay que penalizar esa ventaja (¿?), ¿cómo hacerlo?: Según Díez, destruyendo lenguas, destruyendo cultura. Porque en Galicia el que está murioendo es el gallego, no el castellano (todos los estudios al respecto realizados con rigor, sea cual sea la óptica de los autores, así lo constatan).
Aprender idiomas acabará siendo delito...
Si Díez gobernara, el siguiente paso consistiría en prohibir el aprendizaje de más de un idioma, pues sólo así se impedirá que los trabajadores que se expresan en castellano e inglés, o en catalán y vasco, tengan más posibilidades teóricas de encontrar empleo que quienes sólo dominan una lengua.
El día que tan sagaz diputada descubra que hay ciudadanos del Estado español que se expresan en varios idiomas españoles --amén de hablar francés, inglés, italiano o alemán-- propondrá que se adoptan medidas al respecto. ¿Encerrarán a los políglotas en una reserva?
La tesis de Díez equivale a decir, entre otras memeces, que respetar la cultura del territorio en el que uno vive es una barbaridad. Así, por ejemplo, que un criado en Cataluña --como es mi caso-- haya aprendido castellano, catalán y gallego es peligroso y merece medidas correctoras.
La pregunta es: ¿Por qué hay miedo, comodidad o rechazo a aprender más de un idioma español?; salvo que se considere que las culturas catalana, gallega y vasca son ajenas a España, lo que supondría... Nadie ignora a que conclusión conduce este argumento. UPyD tampoco.
Indudablemente, los idiomas francos son una gran ventaja para todos --como son los casos del castellano en España, del hindi en la India, del mandarín en China, etcétera, etcétera y etcétera, pues hay decenas de países plurilíngües--, pero la existencia de una lengua franca no justifica erradicar las demás culturas.
Lo de recurrir al ardid del empleo para defender políticas uniformistas e intereses electorales es simple marrullería política y ausencia de ética.
Hacer política con la cultura, mezclándola arteramente con los sentimientos y con el pan de cada día --sea con la intención que sea-- es propio de gentes deleznables.
[OTRO TEXTO de ImP relacionado con el mismo asunto: "¿Hay que ser nacionalista para defender la cultura?"]

7 comentarios:

Manuel Ortiz dijo...

Nuevamente, le atribuye usted a Rosa Díez la facultad "de pensar". Y nuevamente, le admiro a usted por su benevolencia.

Kurtz dijo...

Pues según Camps, Zapatero no nos favorece a los valencianos. Y, que yo sepa, la Comunidad Valenciana es una comunidad bilingüe (y en los colegios, trilingüe).
Saludos.

entrenomadas dijo...

Yo es que cuando la veo en la tele con esa mirada tan perdida y esa voz de telepredicadora de tres al cuarto la quito. Para mí el misterio es que haya gente que la vote.


Por cierto, la foto es tremenda.
Vanidad de vanidades.


Marta

Lughnasad dijo...

Por dios, quita ese botón para ampliar la imagen. Por desgracia lo he pulsado y todavía no me he repuesto...

Juan dijo...

Creo que la "sutileza" (podéis sustituir por demagogia) de doña Rosa Díez y de los ideólogos de UPyD (Fernando Savater, Martínez Gorriarán, Vargas Llosa, Pombo y otros) va más lejos. A saber:
1)Después de que su manifiesto por una lengua común no despertara pasiones en la ciudadanía, incluso rechazo en lingüistas de prestigio.
2)Después de que la manifestación de Barcelona,contra la política lingüística de Cataluña, de hace unas fechas solo reuniera entre 3.000 y 5.000 personas.
3)Visto las cifras del paro.
4)Comprobado en las últimas encuestas que lo que hará caer al Gobierno será el bolsillo de los españoles.
Conclusión: Unir política lingüistica al mercado laboral, a paro y a precariedad económica y ya tenemos a todas las masas votando a UPyD.
Son muy listos, sí señor.

Anónimo dijo...

Todo los comentarios están muy bien, ¿pero tengo que aprender gallego, euskera, occitano y catalán (y... ¿valenciano?) para poder opositar en todas esas comunidades autónomas? Me sería más fácil conseguir trabajo como maestro en un país angloparlante, donde ya viví unos años al terminar la carrera, que en el mío propio. ¿Es esto justo?

Félix Soria dijo...

Al anónimo,
Ignoro las causas, pero usted mezcla derechos e idiomas en un cóctel un tanto extraño.
La decisión de opositar y el derecho a hacerlo en uno u otro sitio son cuestiones ajenas, y el derecho a hablar el idioma materno y propio del territorio en el que uno vive es otra cosa.
Hay territorios de España en los que hay dos lenguas oficiales y quienes opositan para ser funcionarios públicos en ese terrtitorio deben dominar --siquiera mínimamente ambos idiomas--.
Pero, aparte de que ambas lenguas sean oficiales, lo sustancial es que hay quienes utilizan indistintamente una u otra, ¡o solo una de ellas!: ¡Están en su derecho!
¿O acaso insinúa usted que los habitantes de un país deben dejar de hablar su lengua materna para que un italiano, por ejemplo, pueda ser funcionario público en Austria; o para hacer posible que un andaluz pueda atender al público en un oficina pública de Galicia sin hablar ni escribir el idioma de quines siendo "galegofalantes" pagan el funcionamiento de la Administración, que incluye el salario de ese funcionario público?
Llegados a este punto, usted podría estar tentado en replicar --como ya hacen según quienes-- que vive en el un país llamado España que --según algunos-- tiene una lengua común que conviene convertir en única.
De entrada, el castellano no es una lengua "común", es la lengua franca y dominante --por razones que no vienen al caso--; lo cual, dejando de lado voluntades uniformistas, es una una ventaja para todos. Pero no es la única lengua, ni esa circunstancia puede ni debe cercenar los derechos de quienes hablan otras lenguas en el ámbito en el que estas son oficiales.
Que usted haya vivido en países anglófonos le da una ventaja de la que, por ejemplo, carecen los ciudadanos españoles que no hablan inglés, pero esto no significa que usted tenga ventaja, ni que quienes no saben inglés estén discrimiandos.
Hay una realidad que decenios de sinsentido han ocultado y ahora nos cuesta admitir como algo "natural": España no es un país sin más , sino que es el territorio administrativo de un Estado en el que conviven varios "países" o naciones --al igual que en otros muchos Estados--en el que se hablan varios idiomas.
Que yo enuncie esto no quiere decir que sea partidario de hacer partijas y segregar territorios. Para nada. Sólo quiere decir que debemos hacer un esfuerzo para olvidar simplismos y reconocer la realidad: España es pluricultural, y esto no es malo ni bueno, es una condición "natural" que hay que admitir y, sobre todo, respetar, olvidándonos de "tics" uniformadores --¡y cómodos!-- que además reflejan intolerancia y escaso respeto a la cultura.
Saludos.