La plataforma petrolífera propiedad de BP [ver nota], que por causas todavía desconocidas explosionó y se hundió en el golfo de México provocando una fuga de crudo que todavía no ha sido taponada, fue construida por una compañía de Corea del Sur, era gestionada por una firma británica que a su vez subcontrató el trabajo efectivo a una empresa suiza y, para redondear, la compañía responsable de la seguridad está radicada en la República de las Islas Marshall, que a su vez subcontrató la tarea a varias empresas… etcétera...
Estados Unidos sigue dando lecciones de capitalismo salvaje y Europa está empeñada en emular tan ¿probada? eficiencia.
MÁS detalles, en Los Ángeles times (en inglés).
NOTA IMPORTANTE:
Tal como precisa un comentario remitido a ImP, BP ya no son las siglas de British Petroleum. A raíz de la fusión (o adquisición) de British Petroleum y el consorcio estadounidense Amoco la denominación original --que era la propia de una compañía de capital básicamente británico-- pasó a ser BP, simplemente las dos letras, que dejaron de tener el valor de siglas. Ocurre que cuando conviene, en EE UU recurren a la antigua representación de las letras BP a fin de extranjerizar defectos, errores o barbaridades como las de este caso.
A fecha de hoy, los accionistas que controlan BP son tan británicos como estadounidenses y en menor medida neerlandeses, alemanes, suizos y de otras procedencias. Eso sí, el desastre y las consecuencias financieras que pueda tener el siniestro afectarán por encima de todo y de todos a varios millones de ciudadanos británicos jubilados o a punto de hacerlo, pues el principal fondo privado de pensiones de Gran Bretaña tiene invertido algo más del 20% de sus reservas en BP.
De hecho, BP ya ha suspendido el reparto de los dividendos correspondientes al actual ejercicio y directivos de la firma han reconocido que muy probablemente en el 2011 y en el 2012 tampoco habrá beneficios, lo que obligará a congelar o acaso recortar las pensiones de jubilación de cientos de miles de británicos.
Una vez más, aunque los medios lo oculten, este es otro caso que demuestra que en el sistema económico imperante la privatización de las pensiones de jubilación carece de justificación racional desde un punto de vista humano --otra cosa es el punto de vista ultraliberal--. Todo esto sin restar importancia a las gravísimas consecuencias medioambientales que tendrá el que ya es el vertido de hidrocarburos más grave de la historia.
NOTA IMPORTANTE:
Tal como precisa un comentario remitido a ImP, BP ya no son las siglas de British Petroleum. A raíz de la fusión (o adquisición) de British Petroleum y el consorcio estadounidense Amoco la denominación original --que era la propia de una compañía de capital básicamente británico-- pasó a ser BP, simplemente las dos letras, que dejaron de tener el valor de siglas. Ocurre que cuando conviene, en EE UU recurren a la antigua representación de las letras BP a fin de extranjerizar defectos, errores o barbaridades como las de este caso.
A fecha de hoy, los accionistas que controlan BP son tan británicos como estadounidenses y en menor medida neerlandeses, alemanes, suizos y de otras procedencias. Eso sí, el desastre y las consecuencias financieras que pueda tener el siniestro afectarán por encima de todo y de todos a varios millones de ciudadanos británicos jubilados o a punto de hacerlo, pues el principal fondo privado de pensiones de Gran Bretaña tiene invertido algo más del 20% de sus reservas en BP.
De hecho, BP ya ha suspendido el reparto de los dividendos correspondientes al actual ejercicio y directivos de la firma han reconocido que muy probablemente en el 2011 y en el 2012 tampoco habrá beneficios, lo que obligará a congelar o acaso recortar las pensiones de jubilación de cientos de miles de británicos.
Una vez más, aunque los medios lo oculten, este es otro caso que demuestra que en el sistema económico imperante la privatización de las pensiones de jubilación carece de justificación racional desde un punto de vista humano --otra cosa es el punto de vista ultraliberal--. Todo esto sin restar importancia a las gravísimas consecuencias medioambientales que tendrá el que ya es el vertido de hidrocarburos más grave de la historia.
Esto me recuerda a lo 'Prestigue', carguero capitaneado por un griego, que patronaba un barco inglés, pero con sede fiscal en las Malvinas, tripulación portuguesa y financición alemana.
ResponderSuprimir(El único dato cierto es lo del griego, pero la cosa iba por ahí..)
Suena a aquello de "la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante...". Creo que eso es a lo que llaman "flexibilización contractual" o qué sé yo... Apertas.
ResponderSuprimirSeñor Soria,
ResponderSuprimirNo veo el capitalismo salvaje por ningún sitio en lo sucedido con la plataforma de BP, solo capitalismo de andar por casa, normalito.
Capitalismo salvaje el de Afganistán hoy por ayer, mañana se volverá normalito o ya casi lo es, como el Iraquí.
Nos dicen que la gestión energética es segura y cumple todas la garantías que necesitamos.
Energía derivada de fósiles, energía atómica, energía hidráulica, energías renovables, etc.
Los ciudadanos consumimos y tragamos, a nadie nos interesa los por menores de la violación, todos sabemos como se da por el c..o
Todos sabemos como se encienden las bombillas.
Sabemos lo que necesitamos saber.
Normalito todo normalito.
Suyo Z+-----
Lamentablemente, en una época en que el avance del conocimiento es tal, que podría permitirnos vivir a todos con dignidad, los amasadores del dinero ajeno nos mantienen explotados, desempleados, muertos de hambre, intoxicados por las drogas, alienados por el consumismo y las religiones, contaminados por el petróleo y enzarzados en guerras destinadas a que nada cambie, a que permanezca la desigualdad y la injusticia.
ResponderSuprimirMientras tanto, ¡pobres de nosotros, humanos idiotizados! seguimos pendientes del mundial de fútbol, mientras nos dirigimos a gran velocidad hacia el colapso demográfico, hacia el agotamiento irreversible de los limitados recursos planetarios, en una carrera loca hacia el desastre global y completo.
Y al mismo tiempo, los políticos -que supuestamente nos representan en las alturas-, permanecen en continua adoración al dios mercado, ese nuevo dios capaz de hacernos ver como bueno al mismo diablo; un ser que -no olvidemos- siempre ha contado con adoradores dispuestos a venderle el alma.
Solo un detalle: aunque originariamente el nombre de la compañía era British Petroleum esta dejó de llamarse como tal para pasar a ser simplemente BP desde que se fusionó con la estadounidense Amoco. De hecho, es principalmente la prensa (y los políticos) estadounidense(s) quienes mantienen la denominación larga, aparentemente para reforzar la imagen de que todo es cosa de una empresa extranjera que nada tiene que ver con los americanos (a pesar de compartir más responsabilidad de la que quieren hacer ver).
ResponderSuprimirA JAM,
ResponderSuprimirDice usted algo que, aparte de rigurosamente cierto, es sustancial. Paso a añadir una precisión en el "post".
Gracias.