17 abril 2014

Catalunya es territorio económico, político y legal de la UE... Sobran los simplismos

Los partidos y la mayoría de los medios recurren a todo tipo de elucubraciones
e interpretan textos legales (o se los inventan) para arrimar el ascua a su sardina
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Desde hace meses, los "grandes" medios de información españoles publican textos informativos y de opinión cuyos autores afirman que la Unión Europea (UE) no podría o no permitiría que Catalunya siguiera integrada en la Comunidad si proclamara la independencia o se abriera un proceso con esa finalidad.
En numerosas ocasiones esos textos informativos o de opinión [casi todos de corte amenazante o intimidatorio] afirman que la UE ni siquiera estaría dispuesta a habilitar un procedimiento para posibilitar la permanencia de Catalunya en la Unión, lo que equivaldría a lavarse las manos y generar miles de conflictos y desajustes de todo orden a decenas de millones de ciudadanos [¡no solo a los residentes en Catalunya y en el resto de España!], a miles de entidades y empresas, a las Administraciones de todos los países socios (incluidas las de Justicia), etcétera, etcétera ... y también a todas las entidades financieras, desde el FMI hasta el más pequeño de los bancos.
No vale engañarse: ese tipo de informaciones y opiniones solo sirven para contentar a unos, provocar el desánimo en otros y en todo caso permiten satisfacer el morbo o el interés (de todo hay) de los consumidores de prensa, radio y TV [...y de paso satisfacer a los ciudadanos del sector anti-segregación, que son la mayoría de los votantes en el conjunto de España].
Todo ello sin olvidar que a un ciudadano español nacido en territorio del Estado español NO se le puede privar de la nacionalidad (o ciudadanía) española porque se abra un proceso de segregación en el territorio en el que reside, ¡a ninguno!, salvo a los que lo soliciten y aún así, es muy complejo, máxime en ese hipotético trance... ¡salvo que el Gobienro se limpie con la Constitución Española de 1978!
Y si hablamos de personas jurídica (entidades civiles de todo tipo, empresas y bancos) el asunto es tanto o más enjundioso. 
La insistencia de los "grandes" medios en difundir la supuesta (falsa) decisión de la UE es, cuando menos, chocante por varios motivos... y por naïf; mejor dicho, propia de idiotas o simplistas.
De entrada, en esa batería de informaciones/afirmaciones hay cinco "detalles" que han sido silenciados u orillados por los periodistas y/o los colaboradores especializados en asuntos comunitarios [en algunos esto sólo se supone, como la valentía del guerrero...]:
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Jose Manuel Durao Barroso
1. La Comisión Europea (CE), que es el único órgano del que han partido pronunciamientos al respecto, es el poder ejecutivo de la UE, no el legislativo; ni mucho menos el judicial.
La función de la CE es cumplir y hacer cumplir el Tratado de la Unión y las directivas (legislación), así como las decisiones del Consejo Europeo y del Consejo de Ministros de los Veintiocho (presupuestos, programas, etcétera).
La CE no está facultada para hacer interpretaciones de los textos legales, y mucho menos interpretaciones políticas o ideológicas.
La CE no puede suplantar las competencias del Consejo Europeo ni del Consejo de Ministros y, por descontado, la CE carece de competencias para introducir artículos en el Tratado de la Unión y, por descontado, no puede ni debe interpretarlos ni añadir elucubraciones o "complementos" al gusto. 
Lo que si podría haber hecho la CE es encargar un informe a un equipo de juristas [una "task force" constituida ex profeso]; pero no lo ha hecho por razones obvias, entre otras porque sería una iniciativa política radicalmente contraria a las normas no escritas que hacen posible el funcionamiento cabal de la Unión: inmiscuirse en asuntos internos de un país socio está muy mal visto...
Es más, la CE ni siquiera ha propuesto al presidente del Consejo Europeo ni al Consejo de Ministros una iniciativa que quizá despejaría dudas: solicitar un dictamen prejudicial al Tribunal de la Unión que determinara que podría o no hacer la UE si prosperara un proceso segregacionista y se constituyera un nuevo Estado en territorio comunitario. Y no ha cursado esa propuesta por lo mismo, porque supondría inmiscuirse en un asunto que en principio es español y sólo español, no comunitario, de momento...
La ausencia de esas u otras iniciativas hace todavía más llamativa y repudiable la locuacidad y la vehemencia con las que se emplean cargos institucionales de la Unión, como es el caso del ex maoísta y hoy derechista Durao Barroso, presidente de la CE y, por cierto, militante del PPE.
En resumen, las opiniones emitidas por ese político o por cualquier otro que ostente un alto cargo en la UE carecen de relevancia legalsu valor es estrictamente político y en todo caso, partidista. 
2. Al margen de las opiniones difundidas por algunos altos cargos a título individual, ni el Consejo Europeo ni el Consejo de Ministros de los Veintiocho han emitido pronunciamiento alguno, y ningún Estado miembro ha solicitado al Tribunal de Luxemburgo un dictamen prejudicial [esta iniciativa es bastante habitual en asuntos legales de todo tipo y recurren a ella tanto instituciones públicas como agentes económicos y sociales, desde simples ciudadanos hasta bancos, pasando por entidades civiles, empresas y grandes consorcios].
En resumen, las opiniones, sean de miembros de la CE o de otros organismos, carecen de toda relevancia legal y sólo tienen valor político.
3. El Tratado de la Unión y demás textos legales no establecen ¡absolutamente nada! para el caso de que en el territorio de la Unión se constituya un nuevo Estado o se abra un proceso con esa finalidad.
Nada hay legalmente previsto al respecto a pesar de que el nuevo Estado estaría dentro del ámbito geográfico, económico, político y legal de la UE, lo que obligaría a las instituciones a tomar decisiones, salvo que se lavara las manos, lo cual [y reitero lo reseñado en el segundo párrafo:] equivaldría a generar mil y un conflictos y desajustes de todo orden a decenas de millones de ciudadanos [no solo a los residentes en Catalunya y en el resto de España], a cientos de entidades y empresas, a las Administraciones de todos los países socios, etcétera, etcétera ... y también a todas las entidades financieras, desde el FMI hasta el más pequeño de los bancos.
4. Para redondear el dislate que supondría que la UE se lavara las manos, resulta que Catalunya está en la zona euro, con todo lo que esto implica.
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5. Por último y no menos grave, quienes afirman que Catalunya dejaría de ser territorio comunitario de forma inmediata si se proclamara la independencia o se abriera ese proceso, orillan un aspecto sustancial: ¿es posible y legal privar "por decreto" de la ciudadanía comunitaria, con los derechos individuales que conlleva, a todos los residentes en un territorio de la UE?
Sin olvidar lo apuntado en el punto tercero: ¿sería legal dejar de aplicar el Derecho comunitario de forma automática a las empresas y entidades privadas de todo tipo radicadas en Catalunya, perjudicando por extensión a todas las del resto de España y de la UE que mantienen relaciones con aquellas?
Todo indica que hay políticos, columnistas y tertulianos que están hablando por hablar.  
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Los dogmas sólo sirven
para destruir la convivencia
El asunto es muy complejo. Mucho más de lo que informan/afirman casi todos los medios.
Todas las opiniones son legítimas y respetables, pero es absurdo que el actual Gobierno central y los medios anti-segregacionistas conviertan las opiniones, vengan de quien vengan, en dogma y punto final del debate UE-España-Catalunya.
[¿Alguien cree realmente que los Estados miembros expulsarían ipso facto y sine die del mercado común y de la eurozona a Catalunya o a la Padania, Silesia, Bretaña, Escocia, el Tirol...?]
El debate sobre si una Catalunya independiente seguiría o no perteneciendo a la UE es de tan pésima calidad y tan deficiente como el que se mantiene en general sobre el contencioso España-Catalunya.
El Gobierno central y el partido que lo sostiene, que son los actores fundamentales quieran o no asumirlo, no buscan soluciones de futuro [quiero decir soluciones reales, no "parches" como el aplicado en España creando diecisiete comunidades autónomas], sino que se han encastillado y su único objetivo es imponer sus criterios y su concepción de España, como si de una finca se tratara. Es lógico, pues, que en lo tocante al "capítulo UE" se contenten con buscar "amigos" circunstanciales y apoyos ideológicos.
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La UE tiene lagunas que los hechos obligarán a vadear...
Escocia y Catalunya son las primeras naciones sin Estado que acometen sin ambages un proceso soberanista en el seno de la Unión y lo hacen con fuerza social suficiente para que las instituciones comunitarias asuman el reto reiteradamente pospuesto de arbitrar procedimientos que hasta ahora los Estados miembros han preferido obviar en los tratados.
No es la única "inhibición" que la UE debería corregir, pues tampoco está previsto cómo afrontar que un Estado miembro decida abandonar la Comunidad, o la eurozona.
Es más, la UE ni siquiera ha previsto cómo ejecutar la expulsión de un país socio que conculque principios legales o democráticos que son de cumplimiento obligatorio para pertenecer a la Unión.
Los altos, medianos y bajos cargos de la UE pueden decir lo que quieran, incluso pueden cantar la "misa" con la letra que solicite un gobierno, como ocurre ahora, con la finalidad de simular lo más conveniente; pero sólo son opiniones.
Convendría no olvidar un "detalle" ya mencionado y que es capital: si Escocia, Catalunya u otro territorio comunitario se proclamara Estado, ese hecho jurídico ocurriría en el ámbito geográfico, económico, político y legal de la UE.
La UE no es un "accidente" y los Estados serios, ¡que los hay!, muy difícilmente permitirán que cuestiones ideológicas y mucho menos el patrioterismo pongan patas arriba el sistema [el capitalista, por supuesto, del que el PP aún tiene mucho que aprender].
El asunto es muy complejo. Sobran los simplismos.
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CON ANTERIORIDAD:
9 abril 2014, "Un debate previsible y estéril en el que destacó el agresivo ultranacionalismo de Rosa Díez";
6 abril 14, "Si el poder no pone coto a las guerras inter-territoriales..."
21 enero 14, "¿Campaña anti-independentista?... ¡No!, el PP se moviliza para no perder votos del nacionalismo español";
20 diciembre 2012, "Los catalanistas responden a la ofensiva españolista diseñando una vía a la independencia";
27 noviembre 12, "La España nacional-católica y la crisis del euro favorecen el independentismo catalán", y
26 noviembre 12, "25-N: Triunfa la derecha económica y se consolida el independentismo".

4 comentarios:

  1. Magnífico post repleto de información valiosa y muy oportuno para que vayan aprendiendo esos tertulianos, unionistas recalcitrantes, que no argumentan, sino que intentan amedrentar con el catastrofismo cuando no lo hacen con la amenaza directa, y que últimamente suelen presentarse en dos "sabores": el erudito pseudointelectual plagado de prejuicios, estilo Félix Ovejero (El País), y el modelo borde/testosterona, del que sería gran representante Pérez Henares (casi todas las TV).

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    1. Están difundiendo "barbaridades", simples opiniones interesadas y, sobre todo, elucubraciones, casi todas para consumo doméstico.
      La UE no es un Estado, es mucho más que un Estado porque ¡YA FORMA PARTE DEL ESQUELETO DEL SISTEMA!
      Es más, la UE es, además de otras cosas y por encima del proyecto iniciático de la Comunidad, UN INSTRUMENTO y a sus valedores les molesta cada vez más que sea utilizado de forma torticera en pleitos de ámbito "local" y/o de origen partidista.
      Saludos.

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  2. Totalmente de acuerdo. Menos mal que la luz de tu intelecto nos alumbra en medio de esta terrible oscuridad que nos circunda.

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    1. Charlar contigo y otros que sí sabéis de la UE es fundamental.
      Un abrazo.

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