12 mayo 2014

25-M: ¿Por qué el PP puede ser otra vez el partido más votado?

Desde hace varias jornadas son noticia las encuestas difundidas por los medios, y todas apuntan que el próximo día 25 el PP ganará las elecciones al Parlamento Europeo. Para complementar las encuestas, casi todos los medios han añadido extrapolaciones de los datos demoscópicos para subrayar que el PP volvería a ganar unas hipotéticas elecciones generales.
El PP vencería sin mayoría absoluta, según dicen, pero vencería y a la vista del teórico reparto de escaños, cabe concluir que las políticas de austeridad y empobrecimiento social dispondrían de apoyo suficiente en el Congreso de los Diputados. Por tanto, Mariano Rajoy seguiría presidiendo el poder ejecutivo.
Entre los votantes del PP los hay que tienen motivos para seguir respaldando a Rajoy porque las cosas les van bien, o incluso mejor que antes; pero lo cierto es que los beneficiados personalmente por la gestión gubernamental ni siquiera son mayoría entre quienes votaron a Rajoy, De Guindos, Mato, Montoro, Pastor, Ruiz-Gallardón, Wert, etcétera.
Aun dando por buena la hipótesis de que la mitad de los votos que el día 25 recibirá el PP corresponden a los beneficiados personalmente por la gestión gubernamental, es evidente que la otra mitad votará al PP a pesar de los perjuicios laborales y/o sociales que ha sufrido a manos del actual Gobierno.
La pregunta, pues, es inevitable:
Viñeta de J·R·Mora
¿Cómo es posible que vuelva a ganar las elecciones un partido de gobierno que ha incumplido prácticamente todo su programa electoral y que además, una vez en el gobierno, ha hecho todo lo contrario de lo que proclamaban y prometían sus dirigentes?
..
Causas innombrables
Las respuestas a esa pregunta más conocidas, por ser las más difundidas, son las que ofrecen los columnistas y comentaristas "autorizados" [los políticamente correctos], calidad que poseen la mayoría de los que exponen sus análisis y opiniones en los medios que tienen mayor audiencia.
Sin embargo, entre esas explicaciones rara vez se menciona alguna de las causas fundamentales por las que el sinsentido electoral es norma en España, que es el único Estado de Europa occidental cuyo gran partido conservador y sistémico no es de centro derecha, ni siquiera de derechas, sino de ultraderecha, como ha demostrado el PP sin equívocos al seguir defendiendo el golpe de Estado y la dictadura franquista; es decir, al seguir "justificando" los regímenes fascista y nazi que condujeron a Europa a la peor de las guerras habidas.
Resumiendo, los motivos políticamente correctos que en su conjunto explicarían ese sinsentido electoral acostumbran a prescindir de cuatro causas o fenómenos que son fundamentales:
1º. El elevado porcentaje de ciudadanos españoles que no se respetan a sí mismos, ni mucho menos se hacen respetar por quienes han elegido para gobernar;
2º. La todavía elevada tasa de ciudadanos que siguen convencidos de que un dios [dando por cierta la tesis de que existe un ser o ente superior] acaba premiando o castigando conductas... ¡Las "simplezas" católicas siguen pesando sobremanera! [este punto ha sido ampliado en los comentarios]
3º. El alto porcentaje de españoles para los que la economía solo es econometría y contabilidad macroeconómica; y
4º. La mayoría de los medios de información privados y todos los públicos ofrecen versiones parciales o interesadas de la realidad, sobre todo en lo tocante a la economía [lo que a su vez supone que la mayoría de los periodistas y creadores de opinión aceptan la línea editorial (política o partidista) de las empresas propietarias de los medios para las que trabajan, convirtiéndose así en reproductores de teorías, planteamientos, medias verdades y a veces, también mentiras. Unos se lavan las manos porque están obligados a conservar el empleo para comer cada día, así de simple, pero otros lo hacen porque defienden el darwinismo social, o para ganar más dinero y ascender en la pirámide social].
Aunque cueste admitirlo, esas cuatro causas o fenómenos "innombrables" son fundamentales, mas rara vez se mencionan en los medios "de orden".
No solo hay cosas que está mal visto decirlas, sino que también está mal visto decir que está mal visto decirlas...
CON ANTERIORIDAD:
«25-M: Los PP temen al Parlamento Europeo y los PS van de "niños buenos"».
RELACIONADO y de interés:
"Los apuros del bipartidismo en las europeas", por Diego Díaz, en DIAGONAL.
NOTICIA que ayuda a "entender" la vis política de España:
"Vecinos reivindican que el hotel de El Algarrobico sea legal", vía Europa Press.

8 comentarios:

  1. De las cuatro razones aducidas, encuentro plausibles la tercera y la cuarta, mientras que la primera y la segunda, con toda franqueza, me parecen muy traidas por los pelos. En cuanto a la segunda, no creo que la idea de que "ya repartirá dios justicia y pondrá en su sitio a los malhechores" tenga papel alguno a la hora de decidir el voto. Nunca he encontrado creyentes con ese nivel de convicción. Tampoco creo que hubiese entre nosotros tantos insultadores políticos furibundos si estuviese extendida la creencia en esa suprema forma de justicia. La primera razón es terrible, y llevaría a la atribución de taras psíquicas de alguna clase a un amplio sector de la ciudadanía, algo mucho más grave que el voto en un sentido o en otro, y que podría abocar al Estado a cualquier desastre imaginable.

    Yo creo que lo que está en juego es un poderoso impulso presente en todo el reino animal: el instinto gregario, el sentido tribal y de pertenencia. Aquí no se vota con racionalidad, atendiendo a los intereses. Se vota por adscripción y sentido grupal. La pregunta del votante no suele ser "quìén defiende mejor mis intereses" sino más bien "quiénes son los míos", "a qué pertenezco" o incluso "de quién soy yo".

    Así que, efecto, muchos van a votar al partido que más perjudique su atención sanitaria, o la educación de sus hijos, o al que más merme la atención a las personas dependientes, o al más dispuesto a facilitar su despido y el recorte de sus salarios. Pero si alguien reprochase a ese votante "Estás loco? Votas en contra de tus intereses!", no debería extrañarse de que el hipotético votante (que será real dentro de unos días) replique: "Contra mis intereses? De ninguna manera. Voto para que salgan los míos Y ESOS SON MIS PRINCIPALES INTERESES. Lo demás son cuestiones económicas de segunda fila, que además entiendo mal. Y debo creer a los míos cuando dicen que actúan por mi bien y que, finalmente, será beneficioso".

    Esta especie de renuncia a las facultades mentales, esta forma de irracionalidad, de atraso e incultura, esta concreta patología es lo que se puede llamar LA ANOMALÍA IBÉRICA.

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    1. Antonio,
      El 2º punto está redactado de forma que indique; preferí no señalar a la Iglesia Católica directamente, pues lo que trato de decir (al parecer con escasa fortuna) es que el fatalismo, la providencia y demás "virtudes" o valores católicos (junto a los mensajes de la curia, por descontado) juegan un papel relevante en ese falso apoliticismo que lleva a cientos de miles de electores a votar al católico PP (o a opciones similares).
      En España hay varios millones de ciudadanos/as que asumen como propia un ideario y una actitud católicas y lo hacen de forma tan íntima que ni siquiera precisan que la curia se aplique en mantener activo ese nicho derechista de votos.
      Y el punto 1º dice exactamente lo que pretendía: hay votantes que apoyan al PP pese a que los criterios y las políticas de ese partido les perjudican personalmente; es decir, son votantes que no se respetan a si mismos. En mi opinión eso no es una tara psíquica, sino radicalmente ideológica. Cabría hablar de "masoquismo político", de enajenación política o, sencillamente, de estupidez política.

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    2. Félix, aunque las palabras tengan límites precisos, lo hechos no tanto. La ideología nazi era una ideología, claro, pero a juicio de muchos se apoyaba en, o engendraba una tara psíquica, o toda una constelación de taras. Por analogía, una postura política que sistemáticamente dañase y perjudicase a quien la sostiene y a sus intereses, resultaría antibiológica, contraria a la propia conservación, y revelaría un trastorno y una tara.

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    3. Coincido en que los ideólogos (si se les puede llamar así) y dirigentes del nazismo acusaban taras psíquicas, solo así se comprende lo que organizaron e hicieron. Pero, ¿es racional o cuando menos "humano" catalogar de tarados psíquicos a todos lo que votaron al partido de Hitler?
      Personalmente, aunque el "cuerpo" me pide lo que pide, no me atrevo. No me parece correcto.

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  2. Espero que no volvamos a caer en el error de otorgar mayorías absolutas, esto es el desenfreno autoritario. Y espero que no se cumpla tu profecía, amigo Félix.

    PD. Félix, podrías confirmarme si ha entrado mi segundo comentario en "El conflicto no es entre Cataluña y España". Dado que al responder a su comentario no me apareció el típico aviso de moderación.

    Gracias.

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    1. En efecto, ese es el primer deseo tuyo, mío y creo que de numerosos electores: en España las mayorías absolutas constituyen un inconveniente.
      El comentario en el otro "post" ya ha sido insertado. Saludos.

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  3. Gracias siempre.

    Amigo Félix,

    A cabo de leer que los comercios de Baleares ofrecen descuentos a militantes del PP:

    http://politica.elpais.com/politica/2014/05/12/actualidad/1399889364_392070.html

    ¿Cómo es posible que hayamos llegado a estos extremos? ¿Se puede denunciar?

    Gracias.

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    1. Es perfectamente legal que un particular o una entidad privada que cumpla los requisitos necesarios para ello, como es el caso del PP, arbitre contratos con empresarios o empresas, sea para el mantenimiento de su parque móvil, el suministro de material de oficina o el acceso a descuentos para sus trabajadores, socios o afiliados. Otra cosa es el juicio de valor que se puede hacer del hecho de que un partido "premie" a sus afiliados con esa prestación, además de animar a no afiliados a unirse al partido para acceder a esa ventaja.

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