31 diciembre 2006

¿Y en 2007? ¡Más macroeconomía!

El año 2006 baja el telón y en el mundo de la economía poco cambiarán las cosas en 2007.
Anteayer (viernes 29 de diciembre), tras el último Consejo de Ministros del año, compareció el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, para dejar las cosas claras --según él-- en esa materia: la macroeconomía manda; es decir: los gobiernos aceptan el papel de comparsas, la economía cotidiana seguirá supeditada a las necesidades del sistema y, lo más importante, los agentes económicos --¡vivan los eufemismos!-- conseguirán que el producto interior bruto (PIB) siga creciendo... ¡Aunque sea un crecimiento exclusivamente contable!
Como si ignoraran --o quisieran ocultar-- que en torno a dos tercios de las alzas del PIB se deben a las revalorizaciones bursátiles, al encarecimiento del suelo y a las operaciones financieras, entre otras virtualidades menores.
Con cierta nostalgia y obligado escepticismo, en el suplemento Mercados de la edición de hoy de la La voz de Galicia firmo una reflexión titulada "De cuando predecir era ciencia".
Ahí va, íntegra:
Viñeta de J·R·Mora
Hoy, predecir es un rito, acaso una subciencia. 
Antes de que la Economía perdiera la mayúscula inicial a manos de empresarios excesivamente ambiciosos, sindicatos domesticados e informadores cómodos, cuando se analizaba la posible marcha de la economía a corto o medio plazo se hablaba de salarios y ganacias, de sudores y comercio, de innovaciones y publicidad, de enfermedades y calidad de vida, e incluso se mentaban las clases sociales y sus conflictos, la necesidad de garantizar la estabilidad social y, con ella, la política y la institucional.
Había profundidad a la vez que detalles, se tenían en cuenta teorías y visiones contradictorias --¡sin contradicción es difícil el avance inteligente!-- y, sobre todo, era sagrado el valor de la carne y de la sangre de quienes hacen posible la vida económica: trabajadores, empresarios, inversores...
Hoy, en cambio, predecir en economía es poco más que un rito controlado por la secta de quienes adoran la macroeconomía y la econometría... ¡subciencias!

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