14 octubre 2010

El éxito de quienes cultivan la ignorancia de los ciudadanos en asuntos económicos

Millones de ciudadanos ignoran o prefieren ignorar el origen real de lo que ocurre en materia de economía, ceguera que se debe en gran medida a las campañas de desinformación que desarrollan los medios "de orden". Esta propaganda aculturizadora está inspirada o es alimentada por el PP, cuyos responsables de política económica se han especializado en lanzar mensajes simplistas con fines electorales.
Las falsedades y las medias verdades campan por doquier, son aparentemente creíbles y se repiten tanto que han logrado parecer ciertas.
He aquí dos semillas de ignorancia que han germinado y que con toda seguridad tendrán reflejo electoral y, probablemente, provocaran el acceso del PP al poder legislativo y ejecutivo:
* El Gobierno (PSOE) es culpable de la crisis.
Viñeta, El Roto
Falso.
La actual recesión económica es de ámbito internacional e hija del caos financiero, a la vez que nieta de la desregulación de los mercados y de la especulación, cuya fase más aguda se inició en los años ochenta y fraguó en los noventa.
A esas dos enfermedades se sumaron los agravantes aportados por las agencias de calificación de riesgos (Moody’s, Fitch y Standard & Poors controlan esa actividad en régimen de oligopolio) más cierto número de consultorías transnacionales que ocultaron, minimizaron, no supieron o no quisieron ver el alcance de la tramposa arquitectura financiera creada con la única finalidad de obtener beneficios elevados y rápidos (en este aspecto destacaron los responsables de los fondos dedicados a especular, incluidos los de pensiones).
* El Gobierno (PSOE) es culpable de que la crisis sea singularmente grave en España.
Verdad a medias.
De entrada, es obligado puntualizar que la recesión es más acusada en España que en Francia o Alemania debido básicamente a la existencia de una monumental burbuja inmobiliaria a la que se suman --entre otros males menores-- una banca depredadora, una estructura productiva ineficiente (viene de lejos) y una cultura empresarial que idolatra las subvenciones (la autarquía franquista consagró la consigna coge el dinero y corre ).
La burbuja inmobiliaria secuestró durante más de un decenio hasta el 80 % de la capcidad de ahorro de la población y en torno a esa burbuja giró la actividad de las entidades financieras (no todas), que por encima de todo se dedicaron a especular.
En este punto, el Gobierno (PSOE) incurrió en dos irresponsabilidades: actuar con retraso, y no poner freno a los especuladores y a la banca (especialmente a las cajas de ahorros).
[De paso, el Gobierno debería haberle puesto un calcetín en la boca al presidente del Banco de España, que es uno de los más fieles creyentes y protectores de la diosa bancaria]
A partir de esas verdades se ha construido la percepción social de que el Gobierno (PSOE) es la madre de todos los problemas económicos que acusan los españoles, lo cual es falso.
El siguiente paso camino de la cumbre de la ignorancia, una vez consolidadas las dos verdades que predica el PP, la ha dado el propio PSOE al poner parches económicos, como el fondo de reordenación del sistema bancario (FROB) y agresiones sociales como la reforma laboral, que es tímida pero abre la puerta a que el PP la amplíe en cuanto gane las elecciones.
A su vez, las instituciones internacionales, el FMI y la Unión Europea impusieron una serie de obligaciones a todos los gobiernos de Occidente, ¡no solo al español!, destinadas a exculpar de responsabilidades y evitar o reducir los costes de la crisis a los mercados financieros, obligando a destinar el grueso de los recursos de los Estados a reparar el sistema. De modo que se ha disparado el déficit, con el corolario de consecuencias negativas (destrucción de empresas, aumento del desempleo, pérdida de prestaciones sociales, incluida la sanidad; etcétera).
..
La responsabilidad política de los ex socialdemócratas
A los errores y desidias en las que han incurrido todos los gobiernos de Occidente, el Ejecutivo español ha añadido tres errores políticos que tendrán consecuencias político-electorales más graves de lo que inicialmente parecen:
1. Adoptar medidas económicas y sociales que contradicen su programa,
2. Destruir la credibilidad de la alternativa socialdemócrata, y
3. Abrir la puerta a que millones de electores crean que la única alternativa racional dentro del sistema es la alianza de los conservadores y de la extrema derecha que ha fraguado en el PP, que se ha convertido en una especie de coalición electoral que cuenta --esto conviene subrayarlo-- con la impagable ayuda de mantenedores intelectuales y los medios de información (cuidado: ¡no todos!) que se dedican en cuerpo y alma a desinformar, difundir falacias y alimentar la ignorancia en asuntos económicos.
INFORMACIÓN relacionada: 
"Las firmas financieras de Wall Street volverán a batir récords en el pago de bonus [premios y comisiones] a sus empleados este año", vía Expansión.  
DE INTERÉS:
"Lo que sí puede hacer el Gobierno a pesar de los mercados, Bruselas y el PP", por Antonio Mora Plaza, en NUEVA TRIBUNA.

1 comentario:

  1. Verdades que no se aceptan:

    Para aumentar el consumo hay que aumentar los sueldos. Si para luchar contra una de las formas de inflación (ganar más sin producir más) la forma elegida es contener los sueldos para restringir el consumo, para aumentar el consumo en épocas de contracción, la solución es la contraria ¿Por qué no se aplica esta solución? Porque, primero, esto obligaría a las empresas a renunciar a parte de sus "sagrados beneficios" y, segundo, porque en la actualidad quien tiene dinero consigue tantos o más beneficios especulando que produciendo.

    Los subsidios a las empresas no significan una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. A lo largo de las décadas se ha demostrado empíricamente, que el dinero migra desde abajo hacia arriba, de las clases menos pudientes a las clases más pudientes. De la misma forma en que una planta recoge el agua con sus raíces y la lleva hasta su copa, el dinero suele migrar hacia aquellos que poseen más dinero. De hecho, darle subsidios y otras ventajas económicas a las empresas (como bajadas de impuestos, o exanciones, o posibilidades de dejar parte de lo que han de pagar exento de esa obligación) solo ha servido para enriquecer a las empresas haciendo recaer el peso de sostener los costos operativos del Estado sobre la gente de menos recursos. Si algún Estado hubiese prestado el dinero a los ciudadanos endeudados para que paguen sus hipotecas, fijando un tipo de interés subsidiado y bajo, los ciudadanos podrían haber seguido pagando sus créditos hipotecarios, lo bancos hubiesen mantenido su "solvencia" y la crisis se hubiese frenado. Pero no, el dinero se les dió a los bancos, estos no lo utilizaron para dar créditos, y la crisis explotó con toda la furia.

    La especulación bursátil no crea riqueza, solo genera ricos y deprecia el dinero. Especular con acciones en la bolsa, no genera dinero, solo sirve para generar ganancias, estas ganancias que se generan no tienen base sólida, no están cimentadas en la capacidad productiva o en el crecimiento económico de una empresa o de una nación, solo se basan en la percepción del inversor que piensa, por ejemplo, si alguien está comprando tantas acciones de tal empresa es que conviene invertir en ella ya que estas se valorizarán muchísimo y ganaré mucho dinero vendiéndolas, o que piensa que si tal o cual se está desprendiendo de sus títulos de deuda de tal o cual Estado, es porque ese Estado se está cayendo y hay que desprenderse de sus títulos de deuda al precio que sea. La oferta y la demanda, en un mundo mediatizado, depende de la percepción de la realidad que cada uno tiene, no depende de lo que está sucediendo, sino de los que nos cuentan que suceden. Si tenemos en cuenta la íntima unión que en estos últimos años se ha alcanzado entre el mercado bursátil, la banca y los sistemas de comunicación, tenemos que comprender que estamos viviendo una realidad inventada a la medida de los especuladores, más no a la medida de lo CIERTO.

    Y me quedan muchas cosas en el tintero, como por ejemplo decir que el problema de la mano de obra esclava se solucionaría si se prohibiera que un país comprara productos de aquellos países que permiten la explotación del obrero, que los países "paraísos fiscales" se acabarían si aquellos países que quisieran que las cosas se hiciesesen de manera correcta prohibiesen a sus ciudadanos, bajo pena de cárcel, depositar su dinero en ellos.

    Pero no, españoles, argentinos y extraterrestres seguimos discutiendo acerca de la Ley Antitabaco o acerca de cualquier otro tema que sirva de cortina de humo a los acaparadores del dinero, aún sabiendo que detrás de cada esquina puede emboscarnos el hambre.

    Y seguimos creyendo que en esta "tierra de oportunidades" podemos hacernos milagrosamente ricos, sin ver la realidad de un mundo donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos.

    Un abrazo.

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