17 octubre 2010

Centenario de la fundación de la CNT, "heredera" de la sección española de la I Internacional

Este mes se cumple el 100.º aniversario de la fundación en Barcelona de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), constituida en el congreso celebrado en Barcelona los días 30, 31 de octubre y 1 de noviembre de 1910. En rigor, se trataba del II Congreso de Solidaridad Obrera, organización que agrupaba a varios colectivos que permanecían fieles a los principios de la Federación de Trabajadores de la Región Española, adherida a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), más conocida actualmente como la I Internacional; cuyos líderes más destacados fueron Karl Marx y Mijaíl Bakunín.
La I Internacional se rompió en 1872 debido a las discrepancias entre los bakuninistas o anarquistas y los autodenominados "socialistas democráticos" o marxistas.
Los segundos, a instancias de los partidos social-democráticos, crearon la II Internacional en 1889, de la que años después se desgajó la III Internacional, auspiciada por los bolcheviques (comunistas), de la que a su vez surgiría otra escisión que fundaría la IV Internacional, liderada por Lev Trostky, que había sido el máximo responsable político del Ejército Rojo con el primer Gobierno de la URSS

[Trotsky fue purgado, expatriado y finalmente asesinado en México por el español Ramón Mercader, que ejecutó el crimen por orden de Jossif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin]

Por su parte, las organizaciones bakuninistas o anarquistas se mantuvieron en contacto y celebraron periódicas reuniones de ámbito transnacional tras el congreso celebrado en Sankt Immer (Berna) en 1872, en el que los llamados "sindicalistas puros" o anarquistas celebraron un cónclave extraordinaria como respuesta a la expulsión de Bakunin de la Internacional y reclamaron la calidad de continuadores de la AIT.
Pero en rigor los anarquistas o bakuninistas no se reorganizaron de forma supranacional hasta 1922, cuando refundaron formalmente la AIT, iniciativa en la que jugó un papel fundamental la CNT.
El movimiento anarcosindicalista careció en España de una organización estable durante dos años, desde que desapareció la Federación de Trabajadores de la Región Española (1876) hasta que se artilló la llamada Organización Anarquista de la Región Española (1878), que a partir de 1890 fue más conocida por el llamado Pacto de Ayuda y Solidaridad, cuyos órganos y militantes sufrieron constantes ataques [sobre todo por parte de pistoleros contratados por empresarios], hasta que en 1896 sus dirigentes decidieron pasar a la clandestinidad y organizarse en agrupaciones, núcleos o sociedades de trabajadores que funcionaban de forma autónoma y eran de ámbito local o comarcal.
En 1907, varios grupos anarcosindicalistas crearon Solidaridad Obrera, precedente directo de la CNT fundada en 1910 y que un año después de su constitución, en 1911, ya fue ilegalizada; recobrando la condición de sindicato legal (en rigor, consentido) en 1914.
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Imagen parcial del plenario del II Congreso de
Solidaridad Obrera y fundacional de la CNT,
celebrado en Barcelona los días 30, 31 de
octubre y 1 de noviembre de 1910.
Negociaciones con los comunistas:
fusión frustrada
En 1916, la CNT apostó por la unidad de acción con los sindicatos de la II Internacional (también llamada Internacional Socialista), de modo que la central anarquista estableció contactos con la Unión General de Trabajadores (UGT).
Ese acercamiento sólo reportó un resultado práctico: la huelga general de 1917. Las relaciones entre los afiliados de ambas organizaciones mejoraron, pero las cúpulas siguieron discrepando por cuestiones estratégicas y se frustraron diversas iniciativas.
Dos años más tarde (1919), un sector del anarcosindicalismo planteó en el segundo congreso cenetista abrir negociaciones formales para fusionar CNT y UGT, pero el debate de la propuesta fue aprovechado por otro sector para que el congreso aprobara la posible adhesión de la CNT a la III Internacional, impulsada por los bolcheviques y que progresaba con fuerza en toda Europa debido al éxito de la revolución y el derrocamiento del régimen zarista en 1917.
En cumplimiento de ese mandato congresual, una delegación anarcosindicalista viajó a la Unión Soviética, al frente de la cual iba Ángel Pestaña, que a su regreso aconsejó «alejarse del leninismo».

[Tras el fallecimiento en 1924 de Vladimir Illich Ulianov, Lenin, el sistema de los consejos de obreros, soldados y campesinos (los soviet) degeneró en un régimen de partido único y la economía fue estatalizada. Así nació el llamado "socialismo de Estado"]

El distanciamiento entre los anarcosindicalistas o bakuninitas y los entonces llamados socialistas científicos (comunistas), representados unos por la CNT y los segundos por la III Internacional, se escenifico en 1922 con la refundación de la AIT.
Durante los años veinte y treinta del siglo pasado la CNT fue sistemáticamente perseguida, siendo encarcelados o asesinados decenas de sus dirigentes, sobre todo en Catalunya, Aragón y Andalucía, que fueron los territorios donde en esa época los anarquistas gozaban de mayor crédito social, sumando decenas de miles de militantes y cientos de activistas, muchos de los cuales también estaban encuadrados en la Federación Anarquista Ibérica (FAI), que coordinaba grupos de autodefensa y propiciaba ataques contra los empresarios que contrataban pistoleros o que se significaban por la sobrexplotación de los trabajadores, por los despidos  masivos u otros actos antiobreros. No obstante, la FAI rara vez atentó contra miembros de la policía o del ejército [tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, la FAI constituyó milicias a modo de ejército popular].
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Ilustración capturada en la web
Memoria Libertaria
La CNT defendió sin reservas la II República
Una vez proclamada la II República (1931), los anarcosindicalistas mantuvieron inicialmente una posición de apoyo al cambio de régimen, pero con expresa prudencia.
Las relaciones de la CNT con las nuevas autoridades fueron a peor y derivaron en confrontación con motivo de las movilizaciones obreras y campesinas habidas durante el bienio 1932-33. 
Tras el triunfo del Frente Popular (1936) la CNT optó por colaborar con el Gobierno republicano de izquierdas, pero tras el golpe de Estado del 18 de julio y durante la guerra civil el Ejecutivo --a instancias de la URSS vía Partido Comunista (PCE)-- acabó adoptando decisiones tendentes a aislar, primero, y con el objetivo final de desmantelar la CNT, hasta el extremo de que ese empeño dañó gravemente la cohesión militar y, de rebote, benefició al ejército golpista.

[Además de arremeter contra los cenetistas, el PCE también propició la criminalización de los trostkistas, especialmente de los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), cuyo líder era Andreu Nin, desaparecido en circunstancias jamás aclaradas tras ser detenido por "policías" adscritos a un comisariado del PCE-PSUC]

A su vez, en el seno de la CNT se libraba desde hacía años una agria pugna entre los faístas y los que optaban por un sindicalismo pragmático y ajeno al parlamentarismo y a la vida política convencional. Los segundos llegaron a ser acusados genéricamente de colaboracionistas. No obstante, los pragmáticos o sindicalistas puros tampoco formaban un bloque monolítico, destacando entre ellos el sector liderado por Ángel Pestaña --que era el contrincante más odiado por los faístas--, quien en 1932 había constituido el Partido Sindicalista, rompiendo con aspectos sustanciales de la acracia clásica.
Durante el franquismo, la CNT, el PCE, los masones y más tarde los nacioanalistas (fueran independentistas o no) catalanes, gallegos y vascos fueron los anti-españoles que más atención merecieron por parte de los servicios del Estado nacional-católico dedicados a reprimir a la oposición.
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La satanización del anarquismo sigue vigente
Una vez establecido el régimen democrático, en 1978, la CNT fue objeto de nuevas persecuciones y aseteada por casi todos los partidos políticos, destacando el montaje pergeñado en Barcelona con el llamado caso Scala.
La actual CNT mantiene los criterios de la I Internacional y, entre otras singularidades, rechaza las elecciones sindicales y el reivindicacionismo laboral, al entender que ese tipo de sindicalismo consagra una relación de colaboración entre los explotadores (empresarios) y los explotados (asalariados).
Los cenetistas critican a los sindicatos creados directa o indirectamente por las dos corrientes ideológicas que son mayoritarias desde hace decenios: la socialdemocracia y el comunismo.
La CNT estima que UGT y Comisiones Obreras se limitan a proponer reformas laborales que no cuestionan el sistema económico capitalista, lo que contribuye --aunque sea involuntariamente-- a perpetuar el sistema imperante y a reforzar un Estado que sigue al servicio de la élite social.
Una de los episodios que a decir de la CNT mejor probaría la colaboración entre los sindicatos "oficialistas" y el Estado se produjo en 2005, cuando el Gobierno español puso en marcha la última fase de la devolución del patrimonio sindical incautado por los franquistas tras la guerra civil de 1936-39; resultando que la Administración favoreció descaradamente a la UGT pese a que en 1936 la CNT era con notable ventaja la organización sindical que sumaba más afiliados (un millón y medio) y la que poseía más propiedades.
Tras una serie de abandonos, pleitos internos y escisiones, la más importante de estas constituyó el sindicato CGT.
Actualmente la CNT cuenta con unos 50.000 afiliados, que son quienes con sus cuotas mantienen viva la central, que se mantiene fiel al principio de independencia de la clase trabajadora y no acepta subvenciones ni ningún tipo de ayudas procedentes del Estado.

ENLACE a la página web de la CNT.
DE INTERÉS: "Visiones del anarquismo", por Antonio Elorza, vía El país.

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