21 noviembre 2007

¿Hay fascistas en el Reino de España? Sí, y no pocos

Con motivo del 20-N, aniversario de las muertes de José Antonio y Francisco Franco, se ha vuelto a plantear en qué medida pervive el fascismo (o su variante franquista) en las Españas.
Los simplistas --que abundan, aunque en su mayoría son buenistas-- recurren a los resultados electorales para concluir que la ultraderecha apenas tiene apoyo social porque sus candidaturas [las tres Falanges existentes, Democracia Nacional y otras] apenas suman 50.000 votos en los comicios generales. Una vez más, las cifras engañan.
¿Alguien cree realmente que las posiciones propias de la ultraderecha sólo cuentan con el apoyo de 50.000 electores?
Pero, ¿qué premisas, siquiera básicas, caracterizan al fascismo?
1. El fascismo exalta desaforadamente la idea de nación, en detrimento de los derechos del individuo y en radical oposición a los derechos de los colectivos y de las clases sociales (cosa que aquí y ahora, aparte de las formaciones públicamente identificadas como fascistas, es teóricamente aplicable a la mayoría de los nacionalismos y, por encima de todos, al españolismo);
2. El fascismo sataniza la discrepancia política y desprecia a las minorías, a las que considera perjudiciales y debilitadoras de la sociedad e incluso de la economía (identifique usted, amable lector/a, las organizaciones que mantienen esta actitud);
3. El fascismo desprecia el pensamiento racional y, en paralelo, propicia la víscera, la pasión y la consigna, relegando a segundo plano el análisis;
4. El fascismo es partidario de que sólo exista un partido político o, alternativamente, en democracia, defiende el bipartidismo, laminando incluso a sus propios aliados;
5. El fascismo condena los localismos y apuesta por el centralismo, especialmente en el ámbito de la cultura;
6. El fascismo instrumentaliza los medios de comunicación y, si puede y le dejan, los controla;
7. El fascismo prefiere --¡necesita!-- tener un líder que ostente todo el poder; para los fascistas la organización o el colectivo son secundarios;
8. El fascismo cultiva el miedo y la frustración colectivas y, llegado el caso, inocula la semilla de la violencia, de la bravata y del machismo, imponiendo el por mis cojones, el porque lo digo yo y el usted no sabe con quien habla;
9. El fascismo fía la seguridad y el orden a la represión;
10. El fascismo apuesta por el corporativismo, tanto en lo económico como en lo profesional;
11. El fascismo crea enemigos colectivos --la xenfobia y el racismo son consustanciales al fascismo--: ¡los fascistas necesitan enemigos para tener coartada!; y
12. El fascismo es territorialmente expansionista, militarista y, si su nación tiene poder, siempre es imperialista; de hecho, a los fascistas clásicos les apasionaba disponer de colonias.
Este dodecálogo sólo es una aproximación a las esencias clásicas del fascismo.
Luego, ¿sólo hay 50.000 ultraderechistas en las Españas?... cosa bien distinta es que el fascismo carezca de una alternativa política-electoral identificada como tal.
Entonces, ¿a qué alternativa electoral votan los varios millones de ciudadanos que --para qué engañarnos-- mantienen posiciones propias de la ultraderecha?
En cierto modo, cabe admitir como sentimentalmente justificables los esfuerzos de quienes persiguen tranquilizar a la sociedad afirmando que la ultraderecha carece de apoyos. Pero cerrar o entornar los ojos tiene elevados riesgos.
¿Cuáles son los mejores caldos de cultivo de ese fascismo latente? Sin duda, la ignorancia, las creencias carentes de rigor racional, y la demagogia (léase populismo).
ENLACE relacionado:
"El menos común de todos los bienes", en la bitácora ESPEJOS Y DRAGONES.

8 comentarios:

  1. me da que marinela intentaba ser irónica, no ofensiva, ¿no?, aunque quizá yo tenga un día d lo más benévolo, je je

    sobre el impecable análisis... me ha dado miedo leer punto a punto y comparar.

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  2. Muy buen post, muy bien explicado y con muchísima razón.
    Saludos.

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  3. Me encanta tu blog, tu manera de escribir y el como cuentas las cosas, en general te muestras imparcial y objetivo (seas de la ideología que seas) pero hoy se te ha visto el plumero.

    Podría decirse lo mismo del comunismo y equipararlo sutilmente a ZP, Llamazares y compañía, e incluso hacer un dodecalogo, el resultado no sería otro que "¿Hay comunistas en el Reino de España? Sí, y no pocos".

    La pregunta... ¿sería coherente hacerlo? Seguramente no, como tampoco lo es lo que acabo de leer.

    ENHORABUENA POR TU BLOG!!!

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  4. Yo tenía esa certeza desde la pura "intuición" pero tú aportas el análisis detallado y racional. ¡Acojonante! (el análisis y la cruda realidad) ¿Quién ha dicho que lo de "las dos españas" estaba superado?

    Un abrazo

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  5. José David, la pregunta correcta sería ¿Hay socialistas en el reino de España? Esto es porque que recuerde no conozco que el comunismo, cuyos objetivos principales eran erradicar las clases sociales, satisfacer comunalmente las necesidades de todas las personas y hacer innecesaria la existencia del Estado se haya aplicado en algún lugar del mundo.

    Los países del Este durante la guerra fría, Rumania, Polonia, la URSS, etc., lejos de ser comunistas eran de índole fascista aunque teñidos con un leve color socialista. Marx veía al socialismo como el camino previo para alcanzar el comunismo, sin embargo en la URSS se derivó hacia un estado totalitario, donde todo estaba regido por un estado omnipresente, donde existían clases firmemente arraigadas y donde el que pensaba distinto era satanizado y encarcelado sin poder o tener la posibilidad de expresarse libremente.

    El socialismo español es más light, muchísimo más light que el aplicado en los países del este. Podríamos decir que en España en lugar de hablar de socialistas deberíamos hablar de socialdemócratas o socioliberalistas que se caracterizan por un menor intervencionismo estatal y una menor presencia de empresas públicas pero permitiendo que perduren y aún impulsando las ayudas y subvenciones públicas caracteríscas de las socialdemocracias.

    Un abrazo.

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  6. Asumo casi al 100% lo expuesto por Sergio.
    Con relación a lo que comenta David y por si acaso, una puntualización: no pertenezco al PSOE y, segundo, si alguien entiende que en mi "post" quiero decir o insinuar que el PP es un partido fascista o parafascista se equivoca de medio a medio (los estatutos del PP son los que son, no los que algunos quieren re-leer).
    En el PP hay fascistas o parafascistas (es evidente), pero es un fenómeno casi inevitable; del mismo modo que en el PCE e IU hay estalinistas o que en el PSOE hay militantes que defienden las tesis económicas de los ultraliberales.
    Los partidos no son monolíticos.
    Reinterpretar lo que escribe otro es un hábito de alto riesgo.
    En todo caso, agradezco a David el comentario y reconozco que es lógica la "sospecha" o intencionalidad que él apunta.

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  7. Féñix: Espero que si algún día viajo a Galicia no te opongas al conocernos, me interesa saber como es aquél que piensa casi como pienso.

    Un abrazo.

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  8. Más clarito imposible. No cabe interpretaciones ni insinuaciones.
    Más bien no.

    Sws

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