jueves 10 de abril de 2008

Rosa Díez confunde ámbito, medio y territorio

Singular e histórico cartel capturado en Inteligencia Mineral
Uno de los discursos pronunciados en el Congreso con motivo del debate para la investidura de un presidente de Gobierno, es el de Rosa Díez, elegida diputada en Madrid por Unión, Progreso y Democracia (UPD).
La ex socialista ha centrado su exposición en las "desigualdades" existentes entre las comunidades autónomas. Díez exige que las comunidades autónomas devuelvan competencias al Estado --¿al Estado?, ¡curioso! porque Estado son todas las instituciones, sin excepción, desde las Cortes hasta las juntas de distrito de un municipio--. El caso es que, según Díez, la igualdad entre los ciudadanos españoles se está rompiendo y "España se romperá si se rompe la igualdad".
¿Por qué será que me recuerda aquello de España una y no cincuenta y una?
En fin, ¿eran iguales todos los españoles en 1945, vivieran en Madrid o en Guiamets?, ¿otorga el mismo trato la Administración (la de Justicia o la de Hacienda) a los Albertos que a Roberto Martínez, asalariado de Torre Pacheco?; ¿requiere los mismos criterios regular y legislar la pesca fluvial en el Pirineo aragonés que en las riberas del Júcar?, ¿amenaza romperse Estados Unidos porque en Texas haya pena de muerte y no se aplique en Nueva York?, ¿se harán añicos todas las repúblicas federales?
Es comprensible que quienes han padecido largo tiempo los períodos de mayor o menor tensión y violencia habidos en el País Vasco (conflicto socio-cultural-político que se pudrió durante los años sesenta, con el por algunos añorado generalísimo) consideren cruciales que la madre del futuro está en cauterizar las lógicas contradicciones entre ámbito social, medio natural y territorio administrativo, ¡sin olvidar las diferentes identidades y producciones culturales!
Sin duda, el uniformismo es la alternativa más fácil y tranquilizadora.
Obsesiones personales y uniformismos inquietantes
Hay cierta obsesión en ese latiguillo anunciador de que todo se rompe o se desmorona. Profecía o previsión para la que siempre hay motivos.
Ojalá que la estancia de la diputada Díez en Madrid sirva para cauterizar sus espantos pretéritos.
[A otros hay espantos que ¡nadie! nos ayudó a curar]
Además, ahora Díez reside y piensa en el ombligo de las Españas; lugar muy adecuado para alimentar territorialismos. No en vano la clase política madrileña --aunque no toda-- destaca desde tiempos inmemoriales por sus sobresalientes aportaciones al territorialismo, en este caso centralista y uniformador.
Por cierto, el españolismo es el nacionalismo (o territorialismo) más fuerte de cuantos conviven en la Península desde hace siglos... Pregunto: ¿En qué medida ha influido ese poderío españolista en la histórica existencia de tensiones interterritoriales?, ¿por qué será, señora diputada, que casi nunca se alude a este fenómeno en la Cámara?
En todo caso, cumple reconocer que levantar un partido nuevo requiere izar banderines de enganche, y el de la igualdad uniformadora es tan legítimo como otro cualquiera.
[Por otro lado, solo añadir que el debate de investidura es un peñazo carente de sustancia política. Lógico que los cronistas estén más interesados en el culebrón Mariano-Espe que en la ceremonia parlamentaria que antecede a la reelección de Rodríguez Zapatero]

1 comentarios:

Lughnasad dijo...

Estoy casi completamente de acuerdo contigo (digo casi por lo de la uniformidad y esas cosas).
Puestos a criticar desigualdades critiquemos las sociales, que las hay en todas partes.