24 abril 2008

La fiscalía estudia procesar a un alcalde de IU por injurias al rey

La fiscal-jefa de la Audiencia Provincial de Cádiz estudia acusar al alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso (de Izquierda Unida), por un presunto delito de injurias al jefe del Estado.
La iniciativa está basada en que el regidor ha utilizado los calificativos crápula y corrupto para referirse a los orígenes políticos del jefe de Estado, Juan Carlos de Borbón y Borbón; es decir, se refiere al cargo, no a la persona.
Las frases investigadas por la fiscalía fueron pronunciadas durante una reunión conmemorativa de la II República celebrada el pasado 14 de abril.
Sin entrar en la valoración de lo dicho por el alcalde ni en la oportunidad, la corrección ni la forma de hacer didáctica política, llama la atención la decisión de la fiscal, que doy por supuesto que tiene base legal.
En todo caso, la acción de la acusadora pública constata dos fenómenos inquietantes:
Primero: Si un militante o cargo público de la izquierda, un ácrata o cualquier otro tipo de heterodoxo critica con rudeza o emplea palabras gruesas para referirse a la monarquía, la intervención de la Justicia está servida; pero si lo hacen derechistas, personas con poder o ciertos personajes el asunto es despachado con una sonrisa o acaso con un rapapolvos por lo bajines.
Como muestras de esa discrecionalidad, tres ejemplos:
"Un rey corto de inteligencia y codicioso", los calificativos en cursiva fueron pronunciados por un señor de apellido Fernández de la Mora;
"El rey debe abdicar", invitación formulada con masiva difusión radiofónica y tono despectivo, entre otras cosas, por Jiménez Losantos, el de la Cope; y
"La corona esta hortera que tenemos ahora...", frase y descripción de la Corona que forma parte de otra arenga del mismo Jiménez.
Segundo: La Justicia, así lo indican numerosos fallos, carece de criterios estables al respecto; lo que explicaría que en las decisiones de los fiscales, jueces y magistrados pesen tanto o más la opinión y la conciencia personales o las circunstancias y la coyuntura que las leyes y las normas escritas.
Cuando esto se produce de forma habitual el fenómeno tiene nombre y apellido: inseguridad jurídica.
INFORMACIÓN puntual, en El país.

2 comentarios:

  1. Y así seguiremos. siendo todos iguales....pero unos más que otros.

    ¿para quién trabaja el fiscal? hace unas semanas recurrió el archivo de las diligencias contra un par de humoristas vascos que parodiaban la caza del oso ruso borracho por parte del monarca. Ya vimos la vergüenza de la caricatura de "El Jueves", las multas por quemas de fotos (del rey, el resto valen).

    Ya que es el primero de los españoles, si se siente vejado que denuncie y se defienda él mismo y no que tenga al fiscal del Estado como abogado particular.

    Además, con la de tiempo que ganaría la fiscalía quizá podría dedicarla a otras labores como evitar que estén en la calle tipos como el asesino de Mari Luz o el mismísimo Roca (que volverá a disfrutar de la libertad que da una buen remanente de dinero conseguido de forma corrupta y utilizado para pagar fianzas).

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  2. Hace ya tiempo que las actuaciones de la Justicia española constituyen una burla y un escarnio al ciudadano. Ahí tienen a Roca en la calle, bajo fianza, y a aquellos otros gangsters declarados absueltos hace poco.

    Es, además, un escarnio hecho con aplomo, sin asomo de pudor. Se diría que les da completamente igual el escándalo que puedan causar y la desfachatez con que lo causan.

    Se trata quizás de la endogamia del poder. El poder tiene un distintivo de clase y se reconoce. El poder económico, el político, el judicial, se reconocen entre sí, en tácita solidaridad, en actitud de callada camaradería.

    "Sí, es cierto que la habéis hecho gorda, pero en definitiva, sois gente resolutiva, potente; sois de los nuestros"

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