05 mayo 2008

La mayoría de los directores de prensa reciben "indicaciones" o amenazas

¿Está usted relajado? Si usted es lector habitual de periódicos, radioyente de informativos de radio, telespectador habitual de telediarios o internauta que busca información en la Red, le aconsejo que se relaje para leer lo siguiente:
Cuarenta y cuatro (44) de los cincuenta y dos (52) directores de periódicos españoles de información general que han contestado a una encuesta realizada por la Cátedra de la Unesco de la Universidad de Málaga han reconocido (o denunciado, según se mire) que reciben presiones externas para malear, cambiar o silenciar informaciones.
Cíclicamente, Amnistía Internacional advierte de la censura directa (atentados incluidos) o de la presión que sufren los periodistas que trabajan en territorios donde operan bandas.
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La discreción y la hipocresía son fundamentales 
A la lacra de las intimidaciones físicas hay que sumar las que perpetran dirigentes partidarios, cargos públicos y miembros de organismos o empresas de la Administración, delincuentes de cuello blanco, empresas y particulares (aunque estos últimos son exigua minoría en ese abanico de sinvergüenzas).
Sin embargo, este tipo de atentado contra la libertad de información --que no es físicamente violento, pero que es tanto o más efectivo-- apenas merece relevancia mediática.
Abundando en detalles, la encuesta revela que 36 de esos 52 directores han recibido indicaciones sobre lo que deben o no deben publicar so pena de que sus medios pierdan publicidad.
Es decir: callas lo que sabes, publicas lo que me interesa... ¡O te fastidio económicamente!
El estudio, que fue elaborado durante el pasado mes de abril, también concluye que hay anunciantes que han establecido relaciones con los medios que son ajenas a lo puramente comercial… A buen entendedor pocas palabras bastan.
Otro aspecto significativo del estudio es que, entre los amenazadores, son más lo que exigen la no publicación de una información que quienes demandan cambios o tergiversaciones y, a mayores, también son más las presiones o amenazas de origen político o institucional que las procedentes de empresas o particulares.
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La punta del iceberg
Para tener una idea cabal del alcance real de ese fenómeno conviene tener en cuenta tres consideraciones:
1. Los que han respondido a la encuesta son periodistas con rango de director; luego, ¿se imagina usted el efecto que ese tipo de amenazas o indicaciones tienen o pueden tener en un periodista común?;
2. El estudio sólo se refiere a periódicos diarios, pero --según los especialistas en ese tipo de prácticas-- los resultados son perfectamente extrapolables con ligeras variaciones a revistas, emisoras de radio, canales de TV y medios electrónicos (internet), y
3. Es relativamente fácil sospechar e imaginar lo que ocurre o puede ocurrir en medios de información públicos, en los que tienen responsabilidad, influencia y acceso directo cargos políticos de las administraciones central, autonómicas y locales.
Y un detalle final --¡para que nadie se llame a engaño!--, todos los encuestados han indicado que ese mal no es nuevo.

NOTA:
Considero obligado felicitar a los autores del informe y agradecer la colaboración de los directores que han respondido a la encuesta. Los que ejercemos el oficio de informar sabemos que esos 52 profesionales han corrido y corren riesgos profesionales y laborales por denunciar sin ambages las asquerosas prácticas de tipos que, muy probablemente, se llenan la boca hablando de democracia, de libre mercado y de libertad de información y expresión. En la mayoría de ocasiones, los directores no ceden; pero, ¡ojo!: hay ocasiones en que no depende de ellos la decisión final.

5 comentarios:

  1. Hombre, muy bien escrito y claro, pero a mí lo que me extraña es que sean tan pocos. Todo el mundo "sabe" qué deben publicar los periódicos y qué no, y recurren al "usted no sabe con quien está hablando. Va en nuestra nómina. Nada nuevo bajo el sol.

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  2. Tienen muchísimo mérito por haberlo reconocido/denunciado, pero creo que es algo que no debiera sorprender a quienes hayan tenido cierto contacto con los medios de comunicación... creo que es algo no sólo frecuente sino "histórico"... aunque con esto no pretendo justificar (ni muchísimo menos) este tipo de prácticas.

    Lo que no acabo de ver es cómo acabar con ellas, ya que los medios de comunicación viven de sus anunciantes y ya se sabe que quien paga, manda.

    A veces puedo parecer cruel, pero creo que este tipo de manipulaciones forma parte del juego del poder y es parte del precio a pagar por ejercerlo... lo digo por lo del 4º poder. Así como hay tensiones constantes entre legislativo, ejecutivo y judicial... y a su vez con el ejército y la iglesia... ¿por qué no incluir en esa trifulca a los medios de comunicación?

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  3. Sinceramente non me estranan os resultados do estudio. O que me chama a atención é cales son os 8 "fantásticos" e se son xornais "independentes" ou con poucas subvencións.

    Canto me soa que logo ós xornalistas nos digan "dalle unha volta ó titular" non para que sexa máis bonito, senón para que non ensalce a partidos rivais ou desmereza ó partido afín...

    Un saúdo, a tod@s
    Carpe Diem

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  4. Son demasiado importantes, han pasado de reflejar la realidad a marcar la realidad. Y claro, ese caramelo es demasiado grande para no cogerlo.

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  5. Es una triste realidad que exista este tipo de influencias, por llamarlas de una manera, que impiden algo tan simple como la objetividad en las noticias. Poderoso caballero Don Dinero sigue siendo la pauta, nunca mejor dicho de las páginas de los periódicos.

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