18 agosto 2008

La coherencia de Fraga y el no se sabe qué de los otros

Fraga Iribarne --ex ministro del dictador Franco Bahamonde, fundador de Alianza Popular, reconvertidor de AP en PP y ex presidente de la Xunta de Galicia-- es persona fiel a sí misma, lo cual, prescindiendo de otras consideraciones, merece respeto. Negarlo es absurdo.
Fraga también es escrupulosamente fiel a sí mismo en el plano ideológico [conste que quien esto suscribe considera inadecuado calificarle de fascista, a secas, pues se trata de un ultraconservador con similar profundidad y estilo que Thatcher o McCain], pero esa actitud, que es positiva, también está en el origen de un error ya viejo en el León de Vilalba:
El padre de la derecha contemporánea española siempre ha prescindido de consejos y asesorías, motivo por el que en ocasiones acaba diciendo insensateces como calificar de "intolerable" que el Pazo de Meirás sea declarado bien de interés cultural.
Fraga, en una de sus últimas
comparecencias en el
Parlamento Galego
La mayoría de los ciudadanos españoles ignoran que ese pazo perteneció a la escritora Pardo Bazán, y que el inmueble y la finca perimetral fueron regalados a Franco por la Diputación de A Coruña, que reunió fondos para el dispendio mediante una colecta voluntaria organizada por las autoridades coruñesas tras la guerra que desencadenó el golpe de Estado del 18 de julio de 1936.
La colecta fue tan efectiva que todos los funcionarios públicos de la provincia, miles de asalariados y decenas de empresarios cedieron voluntariamente parte de sus nóminas y peculios para que el Caudillo poseyera una segunda residencia en las proximidades de La Coruña y de El Ferrol del Caudillo.
Hay actitudes que merece respeto y otras que...
Pues bien, pese a tan glorioso pasado, Fraga ha dicho lo que siente y lo que piensa, criticando con firmeza la declaración de bien de interés cultural del dichoso pazo, ¡medida que no equivale a una expropiación!, todo sea dicho, pues el pazo y la finca seguirán siendo propiedad de los herederos del general, personajes estos que prescinden de fidelidades doctrinarias y económicamente aprovechan todo cuanto rapiñaron el dictador y doña Carmen Polo --las joyerías de A Coruña de la época se repartían las pérdidas que generaban las visitas de la señora del Pardo.
Fraga, fundador de AP-PP y escrupulosamente fiel a sí mismo, ha vuelto a iluminar a sus correligionarios al tiempo que, sin pretenderlo, ha iluminado el camino de la coherencia a muchos que dicen ser progresistas o de izquierda...
Los primeros, los ultraconservadores, acostumbran a asumir las lecciones de coherencia de Fraga Iribarne; en tanto que entre los segundos, sean gallegos o no, los hay que casi nunca se sabe si suben o bajan, pues parecen haber renunciado definitivamente a ser fieles a sí mismos. Y callan. 
Fraga es fiel a sí mismo. Ser coherente merece respeto... ¡A quien le pica, ajos come!

2 comentarios:

  1. Hola, Félix, felicitaciones por su blog. Me gustaría dejar constancia de que en el tema de Fraga estoy muy en desacuerdo consigo: Fraga sí es un fascista, y hay sobradas muestras en su modus operandi cuando fue ministro franquista (sin ir más lejos, la ley de prensa, es que ni de coña se puede considerar de un ultraconservador, más bien de un nazi, sobre todo por la ijuricidad, por inventarme el palabra, y la indefensión jurídica que creaba en vosotros los periodistas). Personalmente también opino que Margaret Thatcher estaba muy escorada de ese lado, y la historia dirá en lo mucho que contribuyó a liquidar su país en beneficio del Imperio, que es realmente de lo que son ciudadanos todos éstos. Dicho lo cual tengo que estar de acuerdo con usted en que Fraga, de tan coherente que es, resulta incoherente, porque ante todo es visceral, como el nacionalismo al que pertenece.

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  2. Nadie carece de alguna virtud, ni siquiera Fraga.

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