Los precios de la vivienda en EE UU han caído una media del 18% durante los últimos doce meses y en Gran Bretaña el abaratamiento ha sido del 12%. En tanto que en España, donde se ha vivido un bum de similares proporciones --aunque diferente--, no se registran abaratamientos notables.
Es más, en algunos enclaves urbanos de la Península, el precio de los pisos nuevos ha subido incluso por encima de la inflación, con alzas de hasta el 8%. Según unos, los precios de la vivienda no bajan --sólo hay una caída real en pisos usados-- porque no hay demanda. Es decir, el capitalismo al revés. Pero esta es una explicación circunstancial.
Lo que ocurre --aunque en las causas del fenómeno español influyen también otros aspectos-- es que la banca y los promotores, con las constructoras en segunda línea, están obligados a evitar la caída de los precios so pena de que algunas grandezas y poderes económicos se derrumben como castillos de naipes.
Si el precio medio de los pisos cayera de forma generalizada --aunque sólo fuera un 10%-- resultaría que el nuevo valor de cientos de miles de viviendas depreciadas exigiría más pronto que tarde el correspondiente asiento contable.
Más sencillo: La garantía hipotecaria (el valor del piso) sería menor que el reflejado en los libros contables. ¿Consecuencias? Primera, el banco se descapitalizaría y, segunda, el propietario del piso (el que paga la hipoteca) estaría abonando intereses por el capital con el que compró algo que vale menos de lo que recibió prestado.
Luego, ¿quién paga gran parte del desmadre habido y del que hay?: Los ciudadanos con pisos hipotecados.
El que resiste gana
¿Cuánto tiempo puede durar esa situación?
Los zorros, aunque no sean fuertes, son hábiles. La banca ha centrado su estrategia en mantener vivas las verdades de cartón-piedra que hicieron posible el bum inmobiliario, aunque ahora es más conveniente una táctica defensiva y humana, luciendo una sonrisa y subrayando conceptos como los de la seguridad y la confianza. En definitiva, la banca intenta eternizar el escenario porque, paradójicamente, está interesada en que el sistema sea infiel consigo mismo. En paralelo, el Gobierno inyecta dinero líquido en el sistema bancario para que siga operando, ¡como si nada hubiera ocurrido!
Pero, ¿cuánto tiempo podrán resistir las inmobliarias la caída de las ventas, facturando un 30%, un 50% o un 70% menos que hace un año?
De hecho, hay promotores que ya hablan de vender sus pisos a los bancos --algunos lo dicen animados por las entidades bancarias y financieras con las que trabajan--. El ardid es genial: Haciendo creer lo que no podrán hacer de forma generalizada --entre otras cosas porque los bancos no son tontos-- matan dos pájaros de un tiro: No bajan los precios de venta al público y las contabilidades de numerosas entidades financieras siguen estando ajustadas a la realidad.
El papel --incluido el de las grandes contabilidades-- aguanta lo que le echen.
¿Aguantarán también las inmobiliarias, los particulares y las sociedades que compraron ladrillo para apalancar su capital o especular?
La peste bancaria y financiera estadounidense ha sido bautizada créditos basura; hay probabilidades de que en España se esté gestando una peste cuya denominación más exacta será precios simulados.

2 comentarios:
eso lo dijo nuestro paisano Camilo J. que en gloria esté.
A Cyber, en efecto, "el que resiste gana" lo praticó Cela con éxito... ¡desde que se ofreció a Franco para delatar a los antifranquistas que vivían en el París ocupado por la Wermatch!
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