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Van Rompuy, primer presidente del Consejo de la UE, junto a Catherine Ashton, flamante Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión
A bote pronto, cabe resumir la personalidad de Herman van Rompuy señalando que es flamenco (su lengua materna es el neerlandés, pero habla perfectamente francés e inglés); tiene 62 años recién cumplidos y es hijo del economista y dirigente político ultraconservador Eric van Rompuy.
Herman, como toda su familia, es católico practicante y defensor de la magistratura de Benedicto XVI, así como miembro desde su juventud del Partido Popular Cristiano de Flandes (CVP, en sus siglas neerlandesas). Ha sido alto cargo en sucesivos gobiernos belgas, ministro y en el momento de ser nombrado presidente de la UE ostentaba la jefatura del Ejecutivo federal.
Van Rompuy creció en una familia acomodada y estudió el bachillerato en el bruselense Colegio de Sint Jan Berchmans, se licenció en Filosofía (1968) y Económicas (1971) por la Universidad de Lovaina. Se estrenó laboralmente en el departamento de investigación del Banco Nacional de Bélgica; es decir, desde primera hora la actividad laboral de Van Rompuy ha estado vinculada al Estado, y desde los 23 años de edad siempre ligada a la actividad partidaria como miembro del CVP, la formación hegemónica en la región de Flandes desde finales de los años cuarenta.
Antes de iniciar el resumen de su trayectoria política es preciso dejar constancia de que su nombramiento para presidir la Unión Europea (UE), al igual que en el caso de Catherine Ashton [nota 1], ha causado una justificada y enorme sorpresa y numerosos dirigentes europeos de diversos partidos han mostrado públicamente sus dudas sobre la capacidad política-intelectual de ambos.
Años setenta: Primeros cargos políticos
En 1973, Van Rompuy fue elegido vicepresidente de las Juventudes del CVP. En 1975 entró a formar parte del gabinete del primer ministro
Léo Tindemans [nota 2]. En 1978, a raíz de la sustitución de Tindemans por
Paul Vanden Boeynants (también del CVP), Van Rompuy fue fichado por
Gaston Geens, nombrado ministro de Finanzas, y ese mismo año entró a formar parte del buró (dirección ejecutiva) del CVP, cuyo líder era
Wilfried Martens.
En 1980, al dimitir Geens como ministro de Finanzas, Van Rompuy abandonó el Ejecutivo y durante los siguientes ocho años trabajó exclusivamente para el partido, siendo su función principal dirigir el Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, el laboratorio de ideas del CVP, al tiempo que asesoraba al partido en iniciativas legislativas, sobre todo las relacionadas con asuntos económicos.
En 1988, Van Rompuy accedió por primera vez a un puesto legislativo, al ser designado senador por el buró del CVP --cargo al que se accede por cooptación partidaria, no en unos comicios--, casi al mismo tiempo entró a formar parte del Gobierno como secretario de Estado de Finanzas y fue elegido presidente del CVP.
En septiembre de 1993 renunció a la presidencia del partido para hacerse cargo de
su primera cartera gubernamental, la de Presupuestos, a las órdenes de
Jean Luc Dehaene, que le encomendó la todavía hoy inacabada tarea de poner coto al déficit y a la abultada deuda que arrastra Bélgica desde poco después de perder sus colonias africanas (1960), que constituían la principal fuente de ingresos del Estado.
1995: Elegido diputado por primera vez
En las elecciones generales de mayo de 1995 --convocadas de forma anticipada por el gobierno cuatripartito (popular-cristianos flamencos, social-cristianos valones, social-cristianos flamencos y social-demócratas valones) Van Rompuy obtuvo por primera vez un escaño en la Cámara de Representantes Federal.
[La forma de Estado de Bélgica es la de una monarquía federal, integrada por las regiones de Bruselas, Flandes y Valonia --esta última incluye la provincia germanófona de Eupen]
Von Rompuy fue elegido por la conflictiva demarcación de Bruselas-Halle-Vilvoorde, la más representativa de las disputas que mantienen las dos grandes comunidades culturales del país, la flamenca y la valona.
[La demarcación electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde abarca las 19 comunas (municipios) adscritos a la región urbana de Bruselas-capital, cuya población es mayoritariamente francófona, y las 35 de mayoría neerlandófona de la provincia de Brabante Flamenco. Es la única circunscripción electoral belga que abarca territorios de dos regiones, circunstancia administrativa que viene de lejos y persiste pese a la reforma que convirtió el país en un reino dividido en tres regiones federadas].
Sin embargo, Van Rompuy no llegó a estrenarse como legislador porque Dehane lo integró en el Gobierno [en Bélgica es incompatible ser diputado a la vez que ministro, de fforma que para formar parte del poder ejecutivo es preciso renunciar al escaño; exceptuado el jefe de gobierno].
En los comicios de 1999 el CVP sufrió un notable revés debido a los escándalos en que se vio implicado el gabiente Dehane, lo que propició el ascenso del Partido Ciudadano (fruto de la refundación del histórico partido liberal flamenco); lo que propició que el CVP perdiera 7 de sus 29 escaños, si bien Van Rompuy logró ser elegido y en esta ocasión sí ejerció de legislador porque su partido quedó fuera del Ejecutivo, que había presidido ininterrumpidamente desde 1974 y del que había formado parte mediante distintas coaliciones desde 1958.
En septiembre del 2001 el CVP acometió una renovación --aunque fue formal, no ideológica-- y pasó a denominarse
Cristianos, Demócratas y Flamencos (CDyV), confirmando en la presidencia de la formación a
Stefaan De Clerck pese a su desprestigio social, pues era el ministro de Justicia cuando se fugó el recién detenido pederasta y asesino de varios menores
Marc Dutroux (1999), escándalo que provocó su dimisión y supuso la puntilla al creciente descrédito del gabinete Dehane.
2004: El Rey rescata a Van Rompuy del anonimato
En el 2003, Van Rompuy renovó su escaño en las elecciones legislativas pese a que el CDyV (antes CVP) volvió a perder votos y quedó por detrás de los socialdemócratas flamencos. Sin embargo, en enero del 2004 el discreto Van Rompuy fue nombrado ministro de Estado por el Rey a petición del presidente de Gobierno, el liberal
Guy Verhofstadt, lo que se interpretó como una invitación a la convivencia y a la
colaboración legislativa, pues el partido de Van Rompuy, el CDyV, no formaba parte de la nueva coalición gubernamental.
[El oficialmente denominado "ministro de Estado" carece de responsabilidad concreta y no forma parte del Ejecutivo; su única función práctica es participar en las reuniones del Consejo de la Corona; institución esta que es similar al Consejo de Estado del Reino de España]
Durante el período 2004-2007, Van Rompuy y su compañero de partido
Yves Leterme [ahora recién elegido presidente del Ejecutivo regional de Flandes con el apoyo de la extrema derecha] se dedicaron a poner en marcha los nuevos criterios de CDyV, que incluyó un sorprendente pacto con la
Nieuw-Vlaamse Alliantie (Nueva Alianza Flamenca, N-VA), coalición capitaneada por el
Vlaams Belang (Interés Flamenco;
hijo del
Vlaams Blok: Bloque Flamenco), organización ultraderechista que defiende postulados xenófobos --por ejemplo, promueve la expulsión de los inmigrantes que no sean de cultura y religión cristianas.
El objetivo de aquel pacto, según argumentaron los dirigentes del CDyV, era paradójicamete frenar el constante aumento del crédito electoral de los filonazis flamencos. Pero en realidad lo único que buscaba y consiguió Leterme fue disponer de apoyo parlamentario suficiente para acceder a la jefatura del Ejecutivo regional flamenco --como así ha ocurrido--. Y desde entonces el N-VA y la xenofobia han seguido ganando peso en la sociedad civil de Flandes.
2006: Al compás del ultranacionalismo flamenco
Muy probablemente arrastrado por el ascenso del ultranacionalismo flamenco y en la creencia de que podía aprovechar esa ola, en enero del 2006 Von Rompuy se unió al coro de voces que acusaron al jefe de Estado, el rey Alberto II, de favorecer a la comunidad valona en detrimento de la flamenca; episodio que se produjo como reacción al discurso de año nuevo del monarca, que por primera vez se pronunció pública y oficialmente contra la segregación de Flandes.
En los comicios generales de junio del 2007, la alianza gubernamental formada por el CDyV de Leterme y el ultraderechista N-VA ganó sobradamente en los colegios electorales de Flandes, de forma que ese matrimonio se convirtió en pieza esencial con vistas a la formación del gobierno del Estado.
[En el territorio de la actual Bélgica se vive desde siempre --antes incluso de existir como Estado soberano, que lo es desde hace apenas 150 años-- un enconado enfrentamiento entre las comunidades flamenca (de habla holandesa) y valona (francófonos); antes de exisitr el país la pugna eran de origen básicamente religioso, pues los primeros son luteranos y los segundo, católicos; pero actualmente es por razones culturales y también económicas. No obstante, en Bélgica jamás han existido formaciones armadas equiparables a ETA, Terra Lliure o los gerrilheiros gallegos. La pugna flamenco-valona ha propiciado que los parlamentos y gobiernos habidos desde el fin de la segunda guerra mundial hayan sido lingüísticamente mixtos y los ejecutivos, siempre de coalición. Actualmente y desde hace ya casi 40 años las instituciones estatales o federales deben tener por ley presencia de ambas comunidades]
2007: Un Estado sin gobierno
Leterme inició las negociaciones para formar un gobierno federal pero fracasó debido a que sus aliados ultraderechistas (el N-VA) exigían una reforma radical del Estado que transferiera a las regiones prácticamente todas las competencias, exceptuadas las de Defensa y Presupuestos del Estado.
Tras semanas de incertidumbre, el Rey creó un nuevo cargo institucional, el de explorateur o verkenner (en francés y neerlandés, respectivamente), designando a Van Rompuy para “explorar vías que solucionen el bloqueo poselectoral”.
Tras un mes de reuniones, equívocos, alguna declaración pública políticamente alarmante, aunque todo ello atenuado por el habitual secretismo con el que opera Von Rompuy, el jefe del Estado recibió un prolijo informe y volvió a encargar la formación del Gobierno a Leterme, que tropezó en las mismas piedras, alimentando un ambiente político crispado para, finalmente, reconocer que era incapaz de consensuar un gabinete entre los partidos valones y los ultranacionalistas flamencos.
Para evitar la paralización de la Administración, el Rey formó un gobierno con carácter provisional presidido por el liberal Verhofstadt. Y por fin, ¡nueve meses después de los comicios!, en marzo del 2008, Leterme constituyó un ejecutivo formado por cinco partidos: los dos popular-cristianos y los dos liberales de Flandes y Valonia, más el social-demócrata valón).
2008: Van Rompuy se enfrenta con todos
Paradójicamente, Van Rompuy inició ppoco después una intensa y sorprendente campaña en la que criticaba sin ambages la gestión de Leterme y de su ejecutivo, acusando al primer ministro --entre otras cosas tanto o más graves-- de ser "incapaz de sacar al país del túnel inter-comunitario" [en alusión a las luchas entre comunidades, no a la UE], de favorecer "un ambiente antiflamenco" [en alusión a las campañas de los medios valones y bruselenses contra el auge de los filonazis en Flandes], de "carecer de un proyecto colectivo" y de "propiciar la desaparición del Estado belga".
El flamenco Leterme, cuyo gabinete estaba cogido con alfileres, fue incapaz de pactar la reforma del Estado que exigían sine qua non sus aliados del ultraderechista N-VA. Este pacto por la reforma tenía fecha fija, 15 de julio del 2008, e incumplido el reto Van Rompuy arremetió contra todos los partidos francófonos, acusándolos de "cometer el error histórico de negarse a adaptar nuestras estructuras estatales y de aspirar a un new deal entre las comunidades de este país".
Leterme, sorprendentemente y pese a que Van Rompuy también le criticaba, dijo estar de acuerdo con esa tesis y presentó la dimisión. Pero el Rey la rechazó. Superado ya el verano del año pasado, parecía existir un principio de acuerdo --aunque sería más exacto hablar de componenda--, pero el estallido de la crisis financiera, la casi inmediata semiparalización de la actividad económica belga, la quiebra del banco número uno del país, el belga-holandés Fortis Bank (salvado por Holanda, que obligó al Estado belga a comprar acciones), más el desplome en Bolsa del poderoso grupo franco-belga Dexia modificaron totalmente el escenario.
2008-2009: Crisis económica y descrédito de los partidos
Por si la recesión no fuera suficiente, las nunca aclaradas circunstancias de la ruina del Fortis y de Dexia salpicaron al conjunto de la clase política belga, sobre todo a los popular-cristianos de Van Rompuy, hasta el extremo de que el presidente del Tribunal Supremo, Ghislain Londers, acusó al Ejecutivo de Leterme de invadir competencias judiciales.
En ese escenario de navajazos políticos el hoy presidente del Consejo de la UE fue acusado de "prácticas poco éticas" tras conocerse el contenido de un escrito del magistrado Londers en el que acusaba a Van Rompuy de haber "presionado e intentado manipular" al tribunal.
Tal como el 99% de los belgas esperaban y temían, en diciembre pasado Leterme presentó su renuncia al Rey, puntualizando que no aceptaría una renominación.
Alberto II, tras consultar con los presidentes de la Cámara baja y del Senado, aceptó la dimisión de Leterme y encomendó las funciones de explorar la formación de un nuevo ejecutivo a Martens y el día de Santos Inocentes del 2008 el Rey encargó a Van Rompuy formar gobierno, sin que hayan trascendido las razones que avalaron la nominación del discreto economista flamenco. A fin de eliminar obstáculos y pese a que unos meses antes se había erigido como firme partidario de aliarse con los filonazos flamencos, no dudó en dejarlos fuera del gabinete, lo que ha motivado que el NV-A arremeta a diario contra el Gobierno central y afirme que "no representa para nada al pueblo flamenco".
[En rigor, las posiciones de esta formación ultranacionalista no son segregacionistas, sino confederalistas; pues el NV-A aboga por la transformación del Reino federal belga en una monarquía confederal que estaría compuesta por dos Estados soberanos, y en la que sólo tendrían ámbito y competencias en todo el territorio dos instituciones y media: la jefatura de la confederación (el rey), el ejército... ¿Y la media?: un ministerio de Asuntos Exteriores bicéfalo pero con una política en gran medida consensuada, lo que obedecería en gran medida a que el país forma parte de la UE]
2009: La Cámara avala al primer ministro Van Rompuy
En enero pasado, Van Rompuy obtuvo para su gobierno el aval de la Cámara de Representantes (88 síes y 45 noes) y anunció el inició de un proceso que a corto plazo permitiríaa “la gran reforma del Estado federal”. Pero esta arriesgada tarea deberá finalizarla otro, pues él deja el alambicado mundo de la política belga para convertirse en el primer presidente del Consejo de la UE.
Lo más chocante de este nombramiento, es obligado insistir en ello, es que la experiencia de Van Rompuy en política internacional es nula.
No obstante, sus criterios sobre el futuro de la Unión --que los tiene-- son federalistas y es partidario de las cooperaciones reforzadas. [nota 3]
NOTAS:
1. Las reiteradas actitudes anti-comunitarias de todos los gobiernos británicos habidos hasta la fecha, su alianza con EE UU para boicotear o perjudicar iniciativas de la UE, así como el hecho de que la mayoría de los miembros de su Parlamento y de la Cámara de los Lores sean contrarios a los criterios de la Unión, convierten en incomprensible o cuando menos chocante que una dirigente política inglesa, la baronesa Caherine Ashton, haya sido la seleccionada para estrenar el cargo de Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE. Y lo que es peor, Ashton carece de experiencia en relaciones internacionales y sus contactos en Oriente Próximo, Latinoamérica, la ribera sur del Mediteráneo, China, Japón y Rusia --referentes básicos en el mapa geopolítico de la UE-- son irrelevantes o sencillmente no los tiene.
2. En este post hay varios enlaces a biografías de personajes que conducen a textos de la Wikipedia en lengua francesa, pues no existen correspondencias en castellano u otras lenguas ibéricas, o bien las disponibles en estos idiomas aportan escasos datos.
3. En la jerga comunitaria se denominan cooperaciones reforzadas a los acuerdos entre dos o más Estados miembros mediante los que estos avanzan en la comunitarización de competencias y en la aplicación conjunta de políticas sectoriales (incluidas leyes). Así, por ejemplo, ese criterio fue el que permitió orquestar la puesta en marcha del euro, si bien en este caso primaron las razones presupuestarias y monetarias, no las políticas. Otro tanto cabe decir del convenio Schengen, por el que se permite el libre tráfico de ciudadanos comunitarios sin necesidad de pasaporte entre la mayoría de países socios. En este punto, es obligado subrayar que el convenio Schengen, que profundiza en la libre circulación de las personas, no ha sido suscrito por Gran Bretaña, que también permanece fuera de la eurozona y, a mayores, impide avanzar en la creación de una política común fiscal y reclama con insistencia la total renacionalización de las políticas comunes en materias como la agricultura, la pesca y los transportes, entre otras singularidades que hacen todavía más difícil de entender la nominación de Ashton.