Reproducción el texto publicado en el suplemento Mercados de La Voz de Galicia (pulsar sobre la imagen para ampliarla)
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El episodio vivido por los tripulantes del atunero Playa de Bakio en aguas somalíes ha dado para mucho, informativamente hablando, y amenaza con seguir dando... El río de los hechos ha superado el meandro desde el que miles de ciudadanos se enteraron --siquiera someramente-- de que Somalia es un impaís ["Un secuestro que desnuda el caos que reina en Somalia"].
Una vez pagado el rescate y liberados los rehenes, han saltado a primera plana las críticas al Gobierno --sobre todo por parte de dirigentes del PP-- por haber pagado el rescate, dando por hecho, sin pruebas conocidas, que fue el Estado quien abonó los 776.000 euros, que es la cantidad de dinero recibida por los piratas, según un alto funcionario somalí.
Esta refriega posterior a la liberación de los marineros, aunque breve, merece interjecciones porque ha confirmado que la dirección del PP --o parte de ella-- sigue instalada en la táctica y consigna del contra peor, mejor.
Las lucubraciones e insidias han sido norma: ¿Por qué han pagado?, ¿cómo han enviado el dinero?, "el Gobierno paga a terroristas", llegó a decir uno de esos anti-periodistas que pululan por las ondas; sólo ha faltado el latiguillo queremos saber...
Ha sido un espectáculo bochornoso y la actitud de algunos, rastrera porque presciden de que ¡lo esencial era salvar 26 vidas! y, para colmo, es un discurso profundamente hipócrita porque han hecho una montaña por una transferencia trasnacional --se supone que alegal, irregular o ilegal-- de 776.000 euros ¡para salvar vidas! pese a que esa cantidad no supone ni el 0,1% de los movimientos de dinero alegales, ilegales o irregulares que se hacen a diario en el mundo, casi siempre por parte de grandes fortunas y desde entidades financieras norteamericanas y europeas, incluidas las españolas [con relación a este aspecto, leer el texto de la ilustración que acompaña este post].
Todo ello sin olvidar que en el PP militan numerosos ex directivos de grandes consorcios que bien conocen el mundo de las comisiones, de las stock options y de los territorios off shore.
Los partidarios de la testiculitis atacan de nuevo
Y ahora, superado ese segundo meandro, se inicia otra polémica en torno a la actuación de la fragata Méndez Núñez, que fue enviada a la zona por si las moscas y para, en gran medida, presionar a los jefes de los piratas y, también, al Gobierno de Mogadiscio. Y van y preguntan: ¿Por qué el Gobierno se negó a que la Mendez Núñez atacara las lanchas de los piratas cuando estos abandonaron el pesquero?
Interrogante extraño el enunciado porque en el momento en el que los delincuentes abandonaron el atunero (fondeado a poco más de una milla de la costa) la Méndez Núñez estaba a, aproximadamente, unas 20 millas náuticas del lugar. Es decir, ¿alguien pretende hacernos creer que lo correcto hubiera sido que el Gobierno ordenara atacar a los piratas pese a que estos, cuando la Méndez Núñez arribara al lugar, ya estarían en tierra?, ¿alguien sensato puede defender la tesis de que un buque de guerra español debía haber abierto fuego contra territorio extranjero, o incluso haber desembarcado tropas para perseguir, arrestar o acaso matar a piratas que, además, difícilmente serían identificables entre los lugareños?
Todo esto sin menoscabo de que el Gobierno explique en sede parlamentaria --tal como demanda el PP-- cuál fue la misión de la Méndez Núñez en aguas del Índico.
En este país denominado oficialmente Reino de España no sólo abunda la insidia, sino que --y esto es más grave-- la tontería empieza a hacer estragos. Por lo visto y leído, hay quienes consideran que la hazaña del islote de Perejil debe repetirse.

1 comentarios:
La estrategia del desgaste, del raspar y desgastar aun a costa de asumir también dicho desgaste en carne propia.
El mayor precio se paga en confianza de la ciudadanía en unos u otros.
Hasta aquí imagino que no hay ningún término que no contemplen en sus cálculos y ecuaciones.
Lo que no me queda claro es si han calculado bien las consecuencias de eliminar la confianza de dicha ecuación.
un abrzo, Félix.
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