martes 22 de abril de 2008

Un secuestro que desnuda el caos que reina en Somalia

(Pulsar sobre el mapa para ampliarlo)
El apresamiento del atunero Playa de Bakio en aguas próximas a Somalia ha motivado que los medios españoles informen --siquiera tangencialmente-- sobre el caos en el que sobreviven los somalíes. Este secuestro --cuyos autores son descritos como piratas porque actúan en el mar-- no es un hecho aislado, ni mucho menos.
La delincuencia campa por doquier --aparte de en Somalia-- en amplias zonas del Índico y desde hace decenios, sobre todo en el área oriental, entre la península Indochina y el archipiélago indonesio. En el área occidental (desde el mar Arábigo hasta Madagascar) la existencia de piratas también es histórica, aunque menor; pero se incrementó notablemente a partir de los primeros años noventa, cuando estalló la guerra civil somalí y el ya de por sí débil Estado desapareció, dividiéndose el país en territorios controlados por dictadorzuelos y señores de la guerra.
Paradójicamente, las bandas de piratas más activas actualmente tiene base en el norte (la ex Somalia británica), concretamente en Puntlandia (ver mapa), donde funciona una Administración relativamente estable que apenas ha sufrido los embates de las milicias islamistas, que en el sur guerrean contra el gobierno federal, siendo ya habituales los combates y los atentados indiscriminados en la propia capital, Mogadiscio.
Los hechos alimentan la tesis de que hay autoridades provinciales y regionales (Somalia es formalmente una federación) que mantienen contactos con grupos armados, la mayoría de los cuales están dirigidos por señores feudales que recurren a la piratería y a otro tipo de acciones delictivas con fines recaudatorios, compartiendo beneficios con sus protectores.
En paralelo, la aspiración de las autoridades de Puntlandia es independizarse; de hecho ya declararon unilateralmente su segregación de Somalia, al igual que la vecina región de Somalilandia, si bien ningún país ha reconocido a uno ni a otro proto-Estado.
Gas y una notable importancia geoestratégica
La importancia de Somalia --pese a que posee yacimientos de hidrocarburos, sobre todo de gas y precisamente en el norte del país, aunque de volumen medio-- es más geoestratégica que económica; no en vano, en torno al 14% de los petroleros que transportan a Europa y a Norteamérica crudo de Oriente Próximo transitan frente a sus costas antes de embocar el mar Rojo hacia el canal de Suez.
La otra gran riqueza somalí es la pesca. Las aguas de su zona económica exclusiva son ricas en varias especies, entre la que destacan los túnidos.
Acumulación de pleitos y odios interterritoriales
Al conflicto bélico entre el Gobierno central y las milicias de las llamadas Cortes Islámicas, se suma la práctica independencia de Puntlandia y Somalilandia, cuyos gobiernos, por ende, pugnan entre sí por el control de un vasto territorio intermedio en el que, según parece, estarían las principales bolsas de hidrocarburos, que se extienden hasta Eritrea y parte del norte de Etiopía.
Somalia, que desde 1969 fue gobernada por el dictador Mohamed Siad Barre, coqueteó con la Unión Soviética y más tarde con Estados Unidos, pues a finales de los años ochenta los grandes consorcios petroleros norteamericanos se interesaron por las riquezas del subsuelo somalí, por lo que Washington otorgó trato preferencial al régimen, al que abasteció de alimentos, sobre todo de carne y cereales.
Ese cambio falsamente ideológico de Barre --que sustituyó a los amigos soviéticos por los norteamericanos-- precipitó el golpe de Estado de 1991, desencadenándose la actual guerra civil, inicialmente entre islamistas, filocomunistas --que eran aliados o enemigos según la zona-- y los restos del régimen de Barre.
El fracaso de Naciones Unidas y de los marines
En 1993, ante el temor de los inversores occidentales a perder sus intereses, Naciones Unidas --a iniciativa de Washington-- bendijo la intervención de una fuerza expedicionaria de paz, formada básicamente por marines norteamericanos, que fracasó estrepitosamente (la debacle fue escenificada en la hollywoodiana película Black Hawk derribado) y contribuyó a que los islamistas, que eran los mejor armados y los únicos que tenían apoyo exterior, asumieran el control de Mogadiscio y de vastas zonas del centro y de la mitad sur del país.
Con mayor o menor intensidad la guerra civil prosiguió hasta el 2004, cuando se constituyó un gobierno unitario de transición, bajo la presidencia de Abdullahi Yusuf Ahmad, que es la única autoridad somalí reconocida internacionalmente.
No obstante, ese gobierno tiene un poder relativo, geográficamente limitado pese al apoyo del Ejército etíope y hoy está prácticamente cercado por los milicianos de las Cortes Islámicas, que iniciaron su ofensiva en el 2006. El líder religioso y militar de los islamistas es Sharif Seij Ahmed, que según los servicios de inteligencia occidentales mantiene relaciones con los talibanes afganos y con grupos suníes de corte fundamentalista de Pakistán, Arabia Saudí, Qatar y Yemen.
En los secuestros pueden haber complicidades de todo tipo
En ese escenario de caos y rapiña el secuestro de las 26 tripulantes del Playa de Bakio es una más de las iniciativas fiscales que llevan a cabo las bandas del norte y del sur, milicianos islamistas o simples mercenarios que actúan de tapadillo al servicio de Puntlandia, Somalilandia o de cualquier otro de los poderes que coexisten y guerrean en el cuerno de África.
¿Cómo solucionar el secuestro de los marineros? Sólo hay una salida: pagar. Y luego confiar en que la Unión de Cortes Islámicas o alguno de los gobiernos (el central o los regionales) no están implicados en la acción, pues sólo si se trata de delincuentes puros y duros habrá posibilidades ciertas de que los raptores sean detenidos y juzgados.
Pero la solución al problema de raíz, al caos somalí, es mucho más compleja; no sólo por cuestiones de carácter interno, sino también por los intereses económicos existentes en la región (hidrocarburos, pesca, minas, acuíferos, etcétera), sin olvidar que Somalia esta rodeada de Estados en crisis o cargados de mil y un problemas (Etiopía, Eritrea, Kenia, Yibuti...)
Somalia, cuyas riquezas son de escaso interés en el corto plazo, parece condenada a ser otro agujero negro, un impaís comparable al actual Irak, pero sin invasores; una especie de Corea del Norte, pero sin monoteísmo ideológico, o como Nigeria, donde la insurgencia está enquistada y controla parte del sur del país... ¿Y el resto?: las petroleras.
INFORMACIÓN puntual del secuestro de los marineros del Playa de Bakio y sus consecuencias en EL PAÍS, JEUNE AFRIQUE, LA VOZ DE GALICIA y PÚBLICO. Para acceder a informaciones sobre la vida cotidiana y la situación general en Somalia: AFROL NEWS, este enlace conduce a la versión en castellano.
ENLACE DE INTERÉS: Datos básicos y reseña histórica de Somalia en WIKIPEDIA.
CON ANTERIORIDAD en ImP: "Bush ya guerrea en Somalia".