24 febrero 2010

La mayoría de los trabajadores desean reformas, pero no sólo laboral

No voy a entrar en disquisiciones que conducen a callejones estéticos. Todos sabemos, aunque algunos lo disimulen, que la sociedad civil quedó prácticamente liquidada cuando la ¿izquierda? liderada por Felipe González y la derecha posfranquista (AP y UCD) convencieron a la mayoría de españoles de que el poder político puede corregir las iniquidades si los ciudadanos se limitan a votar y permanecen quietecitos en casa.
Fue sólo el primer peldaño de la Transición y a fuerza de insistir, hicieron creer que en verdad había una transición real.
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[En política hay errores que los ciudadanos pagamos con años de retraso. Destruir la capacidad social para organizarse y actuar es una de las más absurdas iniciativas que pueden adoptar los partidos y los gobiernos que, al menos teóricamente, defienden la necesidad de superar autarquías, dictaduras, corporativismos generalizados, corrupciones, nihilismos, ignorancias...]
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El suarismo y el felipismo liquidaron la sociedad civil ninguneando a las asociaciones de vecinos, las organizaciones profesionales, sindicales y gremiales, desatendiendo a miles de empresas familiares, prescindiendo de entidades de la vida cultural, etcétera, etcétera... y una vez desprestigiados todos, llegaron Aznar López y sus burbujas, nacidas al amparo de la espectacular acumulación de capitales que se registraba en Occidente (y España) desde los primeros años noventa.
Con su generosidad financiera y sus desregulaciones, Aznar benefició a los especuladores, a la banca, a las inmobiliarias, etc. y el país ¿crecía?: la burbuja "se hinchaba". 
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Y todos contentos... 
Ahora, en plena recesión y bien maquillado el pasado, hay medios que lucen titulares calificando de decepcionante la movilización contra el pensionazo.
¡Que corta es la memoria!
Ciertamente, la jornada anti-pensionazo nada ha cambiado, salvo una cosa: hay unos miles de ciudadanos que siguen despiertos y tienen amor propio... ¡Que no es poco!
Todos, salvo quienes cierran los ojos, sabemos que en el Congreso de los Diputados hay una amplia mayoría favorable al pensionazo, con el PP en primera línea; partido cuyo descaro permitiría escribir un ensayo titulado El alboroto destructivo, enfermedad infantil del derechismo.
La dirección del PP sabe muy bien lo que hace cuando aplaude a los sindicatos por protestar contra lo que el propio PP defiende desde hace años. El PP sabe perfectamente que la mayoría de los ciudadanos siguen quietecitos en casa tragando lo que les echen.
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Urgen más cultura empresarial y menos ventajismos fiscales, o todo quedará en nada
Todos sabemos, salvo quienes cierran los ojos, que cuando se plantean las cosas con racionalidad la mayoría de los trabajadores, incluidos los autónomos y un alto porcentaje de pequeños empresarios, anhelan una reforma laboral en el marco de otra global que incluya el fisco y las finanzas.    
La mayoría ansía una reforma
* que acabe con los contratos temporales para cubrir puestos de trabajo fijos...
que ponga coto a la abundancia de asalariados no declarados...
que frene el aluvión de horas extras no estructurales ni justificadas...
que haga cumplir la ley en caso de deudas a la seguridad social...
que impida el enriquecimiento de quien recurre a irregularidades e ilegalidades impunemente durante años y más años, como ha sido el caso de AirComet...
que ejecute los embargos por impago de obligaciones fiscales que generan competencia desleal entre empresas (¡ya está bien de pactos alegales para aplazar y reducir deudas millonarias al erario público!)...
que castigue el absentismo y el ventajismo...
que impida con medidas administrativas y penales los impagos sistemáticos que arruinan a miles de pymes y a decenas de miles de autónomos...
que prohíba la existencia de autónomos que sólo trabajan para una empresa, ¡convirtiéndolos en asalariados baratos y sin derechos!...
Y un largo etcétera de adecuaciones prácticas que es imposible resumir en una bitácora.  
En fin, la mayoría de los trabajadores sí están por las reformas, incluida la laboral si es complementaria de una adecuación de las leyes que rigen la economía real del país.  
Quienes rompen la baraja son quienes plantean una reforma laboral que empieza por recortar derechos a quienes quieren una reforma de peso, con criterios de Economía con mayúscula, ¡sin las urnas entre las meninges!
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Y el dalai lama levita...
PSOE y PP --más sus respectivos aliados y compañeros de viaje-- están demostrando un elevado grado de incapacidad para mirar (no sólo ver) y pensar sin mirar a las urnas de reojo.  
¡Ya está bien de FMI, OCDE, G20 y del gobernador del Banco de España!   
Las tesis de ese gobernador que habla de economía levitando son las de las grandes empresas y las de las instituciones creadas en Bretton Woods. Son las tesis de quienes se dedican a argumentar (que no es igual que razonar) y defender abusos financieros y desajustes que sólo ofrecen futuro a las élites y a sus servidores, desde especuladores hasta encargadillos de empresa, pasando por demasiados periodistas, analistas de orden y creadores de hiperrealidades.  
¡Claro que se necesitan reformas!, hasta los emprendedores y los empresarios honestos las desean.    
Lo que carece de sentido y de futuro son las reformas que fastidian [no he escrito jodiendo, aunque lo he pensado] a la inmensa mayoría en beneficio de una exigua minoría.   
Si la reforma se hiciera atendiendo a la realidad y en beneficio de quienes producen e invierten sin trampa, hasta se podría admitir la prolongación de la vida laboral... Pero lo que plantean sólo impone sacrificios a los asalariados y autónomos. A nadie más.
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CON ANTERIORIDAD:
"Barómetro social de España: más capital y menos salario",
"¿Habrá reforma laboral sin limpiar y racionalizar la economía?", y
"¿Quién apoya prolongar la vida laboral?: La banca, la patronal y el PP, que evita decirlo".

4 comentarios:

  1. Imprescindibles como sempre os teus análisis económicos, dende o outro lado do espello no que tan guapos se ven os de arriba.
    Moi boa memoria sobre o que foi a anulación dos movementos sociais, por infiltración de trepas ó servizo do PP e PSOE, supoño que o BNG tamén fixo o mesmo.
    Qué diferencia con Francia e sobretodo con esa, contra o tópico, moi divertida Bruselas; que ferve de cultura gratis ou casi ( da política e os carcas norteños están moi fartos ).
    Xesús

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  2. Enhorabuena, impresionante el análisis. Posiblemente tengamos una de las peores clases políticas europeas, que no son capaces de ver más allá de las próximas elecciones, y por desgracia, hasta las elecciones municipales son analizadas en clave estatal, por lo que estos políticos de mira estrecha son incapaces de hacer nada a dos años vista, y así va todo.

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  3. Yo sólo añadiría un apunte respecto al famoso "cambio" que fue lema del PSOE en los tiempos de Felipe González. ¿En qué consistía supuestamente ese cambio, que jamás se produjo?
    Creo que unos y otros esperábamos, en aquel momento, algo parecido a la corrección de los defectos históricos -no sólo franquistas sino también anteriores- de la sociedad española. Esperábamos un cambio en la mentalidad nacional del pelotazo, del enriquecimiento de los gobernantes corruptos y sus interesados amigolos. Contábamos con un poco de aire fresco que modernizase la FP y la universidad, convirtiéndolas en una esperanza de futuro, en vez de seguir siendo un coto endogámico, regido por anticuados dinosaurios cuya competencia en las tecnologías modernas y competitivas ha sido siempre prácticamente nula.
    Esperábamos también una justicia fiscal que metiese, de una vez por todas, en cintura a todos esos que se forran ante la vista de todos y se hayan sometidos a un régimen de impuestos de “pague lo que quiera”. Esperábamos una inspección fiscal activa que terminase con esta y otras lacras que implican el pago de dinero negro a cambio de determinados bienes o servicios (llámese compra de vivienda, consulta médica privada, etc).
    Esperábamos una reforma de las instituciones que las hiciese más acordes con los tiempos; por ejemplo, concentraciones de municipios colindantes o incluidos en la misma ciudad, que pudiesen reducir la cantidad de funcionarios y políticos con cargo; que eliminase la duplicidad o triplicidad -elévenlo a lo que quieran en ciudades como Madrid- de dependencias y, en definitiva, ahorrar mucho dinero en impuestos.
    Esperábamos una administración de justicia ágil, rápida y profesional y dotada de medios modernos.
    Esperábamos la desaparición de los cotos impositivos privilegiados, como Navarra y el País vasco que desanimasen a otros de emprender el camino de la diferencia.
    Esperábamos en fin, que España se convirtiese, poco a poco, en un país moderno y competitivo, y no que permaneciese, treinta años después, con sus mismos vicios seculares, y dependiente, como nunca, del turismo de sol y playa; un recurso típico de país tercermundista.
    Esperábamos con ilusión ese cambio, que el PSOE, desde luego, no traerá jamás, y los políticos de uno y otro signo nos siguen hurtando.
    Recuerdo ahora una frase de Alfonso Guerra en los tiempos de Felipe Gonzalez: “A este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió”, nos prometía aquel izquierdista descamisado...

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  4. Don Felix, hacia tiempo que no escribia por aqui, pero no he dejado de seguirle.

    Me dan ganas de enmarcar este post y colgarlo en el salon de mi casa.

    Saludos

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