11 diciembre 2006

Prestige: roturas del ADN difícilmente reparables

La contaminación causada por el desastre del Prestige (el buque-tanque cargado con 77.000 toneladas de fuel que se hundió frente a las costas gallegas hace cuatro años) sigue activa; pero no sólo sigue activa en el mar, sino que también sufren las secuelas quienes trabajaron en la limpieza del litoral.
El fuel inunda las playas gallegas
Así lo ha difundido en su edición de ayer (domingo, 10 de diciembre) el diario ABC, que se hace eco del estudio publicado en la revista científica Enviroment International, trabajo del que son coautoras Beatriz Pérez Cadahía, Josefina Méndez Felpeto y Blanca Laffon Lage, de la Universidad de A Coruña.
El fuel que transportaba el Prestige contenía sustancias mutagénicas y carcinógenas.
Quienes trabajaron con el chapapote sufrieron una contaminación equivalente a la de quienes laboran en incineradoras, hornos de carbón o gasolineras. Peor aún, las personas expuestos al hidrocarburo sufrieron roturas del ADN reparables de manera natural, pero esos daños genéticos son «difícilmente reparables» en los individuos que trabajaron durante tres o cuatro meses limpiando y almacenando fuel.
La lista de los efectos en los seres vivos es inquietante. Más inquietante, por descontado, que la ausencia de responsabilidades políticas...
A la vista de lo que ocurrió y de lo que ocurre, es difícil asumir como normal el hecho de que la mayoría de partidos y dirigentes políticos parezcan estar --quizá realmente lo están-- empeñados en pasar página sin señalar con rotunda nitidez a los responsables del desastre.

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