23 febrero 2008

Erdogan pretende "otomanizar" parte de Alemania

Los significados y las posibles repercusiones de la segregación de Kosovo [ver el post anterior] actualizan hechos que habrían pasado casi desapercibidos. Hace unos días, en un encuentro con estudiantes alemanes y turcos el primer ministro otomano, Recep Tayyip Erdogán, de visita en Berlín, defendió la creación de una vasta red de escuelas turcas en Alemania y declaró que su gobierno proyecta crear una universidad otomana e islámica en Centroeuropa.
En Alemania ya funcionan un ciento de centros de enseñanza turcos, del mismo modo que en Turquía hay escuelas alemanas, o al igual que hay centros de enseñanza franceses, norteamericanos, españoles, italianos o ingleses en medio mundo.
Las palabras de Erdogán, que empleó su habitual tono y ademán autoritarios, fueron criticadas inmediatamente por los cristiano-demócratas, en tanto que los socialdemócratas hicieron una llamada a la cautela para no echar leña al fuego encendido por el primer ministro otomano.
Erdogán
Resulta comprensible que el turco intente mantener vivos los lazos culturales de los emigrados, otro tanto hacen casi todos los países que poseen colonias en el extranjero; pero analizando sin sentimentalismos lo ocurrido y sin  menoscabo de la importancia de lo ya narrado, lo más chocante del episodio es que casi nadie haya prestado atención a otras frases de Erdogán que merecen más atención, ¡mucha más!, pues criticó que Berlín promueva la integración de los inmigrantes y denostó las políticas que en ese sentido impulsan la mayoría de los gobiernos de la Unión Europea (UE) respecto de los inmigrantes.
El primer ministro turco llegó decir que lamentaba que los hijos de los turcos que emigraron hace años a Alemania «sean obligados» (textual) a aprender la lengua y en la lengua del país en el que residen, al tiempo que rechazaba de plano la tesis de que a todos conviene que los niños y adolescentes recién llegados o hijos de inmigrantes ya establecidos en otro país asuman la cultura y los hábitos de la sociedad en la que residen.
Erdogán advirtió también que hará cuanto sea posible para que el islam siga siendo la guía vital de quienes emigraron a Europa.
El rechazo visceral de Erdogán a la integración de los inmigrantes, de sus hijos y de sus nietos es, aparte de absurdo, inquietante. La imagen de Turquía ha perdido enteros y su integración en la UE es un chiste de mal gusto.
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2 comentarios:

  1. Supongo que con el tiempo, si consiguen ser mayoría en alguna región de Alemania, también podrían ejercitar su derecho a la autodeterminación ¿No es así?

    Un abrazo.

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  2. Me comentaba un alemán que, así como los inmigrantes de otros orígenes (españoles, italianos, polacos, eslavos...) ansían ganar euros suficientes para volver con holgura a su tierra, los turcos no suelen plantearse la vuelta a la suya...¿por qué será?

    La respuesta... yo me hago una idea.

    Saludos

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