29 abril 2008

¿Qué representa el nuevo presidente del Paraguay, Fernando Lugo?

Paraguay es el escenario de una de las grandes noticias del año: el Partido Colorado [mezcla de PRI mejicano y justicialismo argentino] ha perdido el poder, en el que se mantenía ¡desde 1947!
El dictador Alfredo Stroessner, que permaneció 35 años sentado en su singular trono republicano, era militante colorado y también lo fue su sucesor, el general Rodríguez Pedotti, director del golpe de Estado con el que en febrero de 1989 se inició un proceso de democratización tan lento que todavía hoy es casi virtual.
Lo más relevante, pues, es que el presidente electo, Fernando Armindo Lugo Méndez, no es del Partido Colorado. Pero, ¿quién es Lugo y qué representa?
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Fernando Lugo
El obispo que tocó tierra
Lugo (57 años) entró oficialmente en política hace sólo un año, el 29 de marzo de 2007, fecha en que renunció a ejercer de obispo de la Iglesia Católica, a pesar de que desde Roma fue presionado hasta el último momento para que su representante en la diócesis de San Pedro, en el centro del país, renunciara a sus compromisos socio-políticos.
La diócesis de San Pedro forma parte de una de las regiones económicamente más atrasadas del Paraguay, circunstancia que propició que el obispo --más cristiano que católico-- acabara convirtiéndose en una persona políticamente comprometida y activa, posicionándose claramente con los sacerdotes adscritos a la Teología de la liberación.
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Liderazgo social consolidado
Desde hace ya dos años Lugo Méndez es el líder más destacado de un vasto frente de oposición al Partido Colorado, cuyo recién derrotado y último presidente, Nicanor Duarte Frutos, ha intentado perpetuarse en el poder cambiando la Constitución; inclinación esta que es muy común entre los jefes de Estado de Latinoamérica pero de la que en Occidente sólo se informa con profusión cuando caen en ella mandatarios heterodoxos o "desobedientes", como Chávez, Correa, Morales…
El caso es que Lugo acabó convirtiéndose en el presidenciable de la coalición Alianza Patriótica por el Cambio (APC), de la que forman parte 21 organizaciones, desde socialcristianos de centro-derecha hasta formaciones de izquierda, una de corte anarquista, el Partido Comunista Paraguayo, más los agraristas y dos formaciones indigenistas.
Lugo ha evitado sistemáticamente las etiquetas ideológicas o partidarias, pero todos cuantos lo han tratado califican su ideario como el propio de un cristiano por el socialismo o un socialdemócrata; de hecho, meses antes de los comicios del pasado día 20 su gabinete estableció contacto con la Internacional Socialista y desde entonces mantiene lazos estables con varios partidos de centro-izquierda de Occidente.
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Dos aliados poderosos e incómodos
En todo caso, los partidos mejor organizados y con mayor penetración social de la APC son el Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el Revolucionario Febrerista (PRF), circunstancia por la que Lugo se ha limitado a decir que es centrista y que su únicos objetivos innegociables son acometer a fondo la democratización de la República del Paraguay y combatir la miseria.
En la fulgurante carrera presidencial de Lugo ha primado un criterio: sumar el mayor número posible de apoyos, para lo que incluso llegó a plantear la integración en la ACP de Pedro Fadul, del Movimiento Patria Querida, partido de corte conservador (comparable al PDP español que en los años ochenta se diluyó en la Alianza Popular de Fraga Iribarne).
Lugo es, por tanto, el líder de un amplio sentimiento social, más que de un movimiento político, cuyos únicos denominadores comunes son democratizar el país y acabar con la miseria que todavía es indisimulable en el rural y en la periferia de Asunción.
La capacidad de Lugo para bailar con liberales, comunistas, socialdemócratas, ecologistas, indigenistas, pequeños empresarios y agraristas --entre otros-- será fundamental, no ya para legislar y gobernar, sino para evitar que una o varias de las 21 organizaciones que le han apoyado acaben dinamitando la ACP.
ENLACES:
Blog de apoyo a la candidatura de Lugo.

1 comentario:

  1. Aglutinar a los demócratas será la difícil tarea del nuevo presidente en un país como Paraguay, dominado durante décadas por una oligarquía.

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