miércoles 14 de mayo de 2008

Legutiano: Otro asesinato convertido en acto político

Así quedó el inmueble (foto capturada en El País)
El bombazo y asesinato registrados hoy en Legutiano (País Vasco) han vuelto a concitar el habitual reguero de declaraciones para condenar un acto delictivo. Afortunadamente, todavía no se ha llegado al extremo de convertir el Congreso en un foro de lamentos cada vez que hay un homicidio, el que sea, como los provocados todos los fines de semana por conductores ebrios o temerarios, o cada vez que un narcotraficante mata.
De modo que, al margen de toda interpretación política de lo que no es política, la única valoración profesional, humana y tangencialmente política que merece máxima difusión es la suscrita por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y el Sindicato Unificado de la Policía (SUP).
Ambas organizaciones --con prudencia y asepsia que para sí quisieran otros que sacan pecho por considerarse salvadores de no se sabe qué-- precisan en el primer párrafo lo fundamental en estos casos:
El SUP y la AUGC expresan su más sentido pésame y tristeza por el atentado cometido contra la casa-cuartel de Legutiano (Álava), donde ha fallecido el compañero Juan Manuel Piñuel Villalón. Por lo que desean mandar un caluroso abrazo lleno de ánimo a los compañeros y a sus familiares víctimas de este atentado”.
Y rematan su breve pronunciamiento con otro párrafo que también sirve de ejemplo para los que hacen política con los delitos:
Por último, trasladar un mensaje de tranquilidad a la sociedad. Los ciudadanos y ciudadanos pueden seguir confiando en las fuerzas y cuerpos de seguridad. Seguimos trabajando, como siempre lo hemos hecho, para erradicar el terrorismo y defender el Estado de Derecho, la libertad y la democracia. ETA, está más débil que nunca, pero también es cierto que hacer daño por parte de los asesinos es fácil. Pero que tengan la seguridad de que acabaran ante la Justicia.
¿Es racional y útil interrumpir la normalidad institucional?
¿Hasta cuándo seguirá el Congreso otorgando rango político a ETA? Y suponiendo que esos golpes de pecho sean útiles, ¿cuándo serán consecuentes con esa tesis e interrumpirán la vida política de las instituciones del Estado para lamentar y condenar todos los delitos de sangre?
Desde mi limitada capacidad de razonamiento y a estas alturas de la película, la única reacción humana, profesional y tangencialmente política que hoy merece máxima difusión es la que han suscrito AUGC y SUP.
¿Reacciones políticas? ¡Sobran! Salvo para los que en democracia consideran correcto hacer política asesinando.
INFORMACIÓN relacionada con este episodio: "Probablemente, alguno de los que han puesto hoy la bomba estaba sentado a la mesa en Suiza con los representantes socialistas", ha vomitado hoy Ignacio Diego, presidente del PP de Cantabria. Esta es una de las constructivas consecuencias de hacer política con los delitos.

6 comentarios:

Irreverens dijo...

Ya sabes que estoy muy de acuerdo contigo en este tema, pero igualmente te lo recuerdo.

ilex dijo...

El problema de fondo es el de intentar cambiar la realidad mediante denominaciones. El lenguaje es una convención, pero es una convención muy extendida. Pública.

La acepción 3 del término "política" en el Diccionario de la Academia dice: "3. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo."

A partir de la Constitución de 1978 se consideró que la violencia quedaba excluída como modo legítimo de confrontación política, y por consiguiente no existían atentados "políticos", sino delincuencia ordinaria.

Naturalmente, ni los políticos ni los ciudadanos se lo creyeron nunca, y a la vista está. Todos saben/sabemos que los terroristas persiguen (por vías brutales, erróneas, delictivas) fines evidentemente políticos.

Hay algo similar en la calificación de "banda" que se aplica a ETA. Como estrategia despectiva, quizás funcione, pero es evidentemente una mentira. Se trata de una ORGANIZACIÓN y además sumamente compleja, como demuestra con bastante frecuencia el juez Garzón.

Por otra parte, no falta quien considera que la premisa del razonamiento "estamos en democracia, luego no hay atentados políticos" falla en el antecedente, (lo que desde luego tampoco justifica la violencia, sobre bases meramente éticas). Porque los déficits democráticos en la pseudo-democracia española han sido señalados repetidamente, por muchos analistas, sin excluir este blog.

En resumen: atentado condenable y repudiable, pero atentado POLÍTICO, evidentemente político.

Condenar crímenes, sí. Políticos y no políticos. Desvirtuar el lenguaje, nunca.

Félix Soria dijo...

A Ilex: Coincido contigo en una cosa, en que el lenguaje está prostituido (de hecho, la propia Academia contribuye en ocasiones, afortunadamente contadas, a ello, al confundir popularidad o uso común con atributos comunicacionales que solo son inherentes al lenguaje y que solo son positivos si respetan la "inteligencia" del mismo).
Dicho esto, por encima del lenguaje están las convenciones sociales que permiten --¡o imponen!-- valoraciones que son ajenas a las herramientas que usamos para comunicarnos, pues tal cosa es el lenguaje: una herramienta para comunicarnos, ni más ni menos.
El uso del calificativo "político" no nació "per se"; nació para calificar la calidad de los actos, las organizaciones o las personas, que hacen política y una forma de hacer política es, en efecto, la violencia.
Pero siguiendo el río de la historia (de los hechos), la historia del pensamiento y de su estructura (filosofía) yn largo etcétera de factores, el ser humano --hipocresías y perversiones aparte-- se ha dado instrumentos para vivir en sociedad respetando unas normas mínimas --con defectos-- a las que en su conjunto denominamos democracia; práctica o forma de gobierno que por suerte ha superado "vicios" o defectos inherentes a ella que en sus orígenes, caso de la esclavitud, fueron considerados democráticos o "naturales" en la Grecioa clásica.
Pues bien, en ese largo y proceloso camino, el concepto de democracia y su práctica --¡las convenciones!-- ha desterrado el uso de la violencia y en esto, supongo, todos o casi todos estamos en el mismo espacio "inteligente".
Apelar a la prostitución de la herramienta (el lenguaje) para sortear ese otro avance humano, ¡que es más sustancial y profundo! (me refiero al avance de la concepción de democracia, con todos sus defectos), no me parece acertado.
Tu tesis es respetable --incluso rigurosamente comprensible e incluso respetable y asumible en un país cuyo Gobierno practica la política de la violencia--, pero en espacios, sociedades y Estados como el que habitamos me parece que las convenciones, las reglas que poco a poco nos damos y creamos para convivir, están por encima de los problemas que acusa el lenguaje como instrumento.
Hay que poner coto a la perversión del lenguaje, pero creo que no debemos hacerlo a costa de laminar normas de convivencia que, en realidad, deberían haber ya obligado a cambiar conceptos que siguen "adheridos" por inercia a ciertas palabras o a los conceptos teóricos que estas representan.
En todo caso, si de lenguaje hablamos (en toda su extensi´çon, incluida la semántica, también la gestualidad o el uso de las siglas y de los sonidos, la música, etc. etc etc.) lo que me preocupa respecto a lengua es la afición a crear neologismos por pura y simple comodidad (no me refiero a los de origen tecnológico), pero no me parece justificado seguir otorgando la calidad de "político" a un acto que consite en poner una bomba en cualquier espacio, con independencia de las convenciones que rigen la sociedad de ese territorio.
Otra cosa es que haya elementos del Estado democrático que demonizan a los independentistas, y esto también hay que denunciarlo, porque es insoportable desde un punto de vista inteligente que elementos de un Estado de Derecho satanicen a quienes son segregacionistas sin recurrie a acciones contrarias a las convencciones sociales (o leyes), como es la de respetar la vida ajena.
Un abrazo.

ilex dijo...

Admirado Félix Soria:

el diccionario de la Academia es hoy más descriptivo que normativo. Recoge los usos reales que encuentra en boca de los hablantes.

Los usos lingüísticos impuestos "por decreto", o adoptados como consigna, pueden terminar teniendo ese aire staliniano o goebbelsiano que nos pone en la senda de redefinir la historia. ¿Habría que sostener (y reescribir) que las quemas de iglesias del 1936, el asesinato de Calvo Sotelo, las agitaciones de masas violentas eran simple delincuencia, y no actos políticos?

Por otra parte, cuando detengan a los autores del atentado, no les van a aplicar la legislación correspondiente a delincuentes ordinarios, sino la ley antiterrorista. Todo les señala como "diferentes" de simples delincuentes.

En todo caso, Félix, gracias por el magnífico blog, tan activo, tan clarificador. Muchas de sus últimas entradas sólo se pueden calificar de magistrales.

Un saludo afectuoso.

Félix Soria dijo...

Admirado y respetado Ilex, dicho con toda sinceridad, deberíamos reunirnos, pedir una subvención y escribir un ensayo --dicho también con toda sinceridad-- sobre cómo pensar sin miedo y contrastar razonamientos en busca de la sombra de la verdad.
Tu comenatrio me obliga a pensar y nada me gusta más que poner a trabajar las neuronas --deporte ya hice hasta los veintitamnto, ahora camino por el campo y tengo una bici estática--.
Agradezco tui texto, pero de momento sigo en mis débiles "trece" --porque esos "trece" siempre deben ser débiles si lo que queremos es mejorar, o no ser tan tontos como somos--.
Un abrazo.

zalakain dijo...

Yo veo este asunto, probablemente, desde un punto de vista muy diferente del tuyo, porque soy de la opinión de que, dado el clima social existente en el País Vasco, no sé puede decidir si es un país perteneciente a España o no mientras no se haga un referéndum.

Aun así, coincido plenamente con este planteamiento de la cuestión de la publicidad: todo este macrocoro de lamentaciones es en sí un (alcanzado) objetivo de la E.T.A.