23 junio 2008

Controversia emponzoñada: ¿Castellano o español?

Un usuario de Menéame ha reavivado el viejo debate sobre si el idioma castellano debe conservar su nombre original, el que le corresponde por haber nacido y crecido inicialmente en Castilla, o bien debe ser denominado español.
En el momento de publicar este texto (0:45 horas de la madrugada de hoy, día 23) la entrada colgada en Menéame, remitida por un usuario cuyo alias o nick es Asumido, ya ha merecido 149 comentarios; prueba de que el asunto interesa y de que el debate sigue abierto pese a que las academias de la lengua pretendieron cerrarlo apelando a su condición de autoridad.
Es significativo que las razones lingüísticas expuestas por las academias para cambiar de nombre al idioma castellano --que según ellas debe ser denominado español-- aluden a cuestiones de espacio (territorio), de tiempo (momento histórico), a datos cuantitativos (el número de hablantes y la extensión geográfica que ocupan) y aunque no lo digan, en la denominación "español" subyacen conveniencias políticas.
Dicho de otro modo, los argumentos que la Academia esgrime para defender la denominación "español" son ajenos a la lingüística.
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Quienes afirman que en América el castellano es
conocido como español enuncian una
verdad relativa
Planteamiento perverso y sinrazón
En la Wikipedia --a la que remite la entrada colgada en Menéame-- se da una circunstancia que desnuda el despropósito, pues empieza así: «La controversia es de raíz ideológica o política, no lingüística, ya que normativamente el asunto está zanjado por parte de las 22 academias de la lengua española, que son la autoridad en esta materia».   
Semejante preámbulo expositivo vicia todo argumento ulterior porque parte de una flagrante contradicción, que cabe resumir con un interrogante:
¿Cabe mayor absurdo que una controversia estrictamente política sea zanjada por una autoridad lingüística?
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En rigor, el castellano
no es el único idioma español
La práctica totalidad de los comentarios remitidos a Menéame son de raíz política y un elevado porcentaje de ellos aluden al hecho de que en el territorio del Estado español se hablan otros idiomas, de los que por lo general se citan tres: català, euskeragalego (más sus variantes), omitiendo casi siempre cinco: el aragonés (o altoaragonés), la variante del occitano que se habla en el valle de Arán, el aranés; el asturianu y su pariente llïonés, más el mirandés.
Que el castellano no sea el único idioma hablado en España es fundamental y, sin embargo, esa realidad siempre se zanja aludiendo a controversias nacionalistas --cuestión no lingüística--, o recurriendo a filias y fobias de índole personal, por lo que carecen de significación científica y deben ser orilladas.
Cuando los reinos que conformaron la actual España fueron unificados el castellano ya era un idioma como tal y su paulatina adopción como lengua franca en casi toda la Península no constituye una razón lingüística que justifique cambiar el nombre del idioma; ni tampoco justifica rebautizar el idioma el hecho de que el castellano fuera introducido en América y que con el paso del tiempo parte de los nuevos hispanohablantes popularizaran la denominación español para referirse al castellano.
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La cantidad, la comodidad, la costumbre... no la ciencia
¿Acaso la cantidad de personas que creen en algo convierte esa creencia en verdad científica (lingüística)?
Aplicando semejante regla de tres, cabe concluir que la esposa debe plegarse a los criterios del esposo porque la mayoría de los homo sapiens todavía consideran o aceptan que esa relación es la correcta, la natural o la más popular o extendida... Uno y otro asunto nada tienen que ver, pero los argumentos --que no razonamientos-- por los que se llega a una y a otra verdad son parejos.
Dicho de otro modo: 
¿Desde cuando los usos y costumbres constituyen el pilar de una razón o verdad científica?
Los usos y costumbres pueden ser (lo han sido durante siglos) fuente de Derecho; es decir, ahí nacen básicamente las normas y leyes que hacen posible la convivencia. Pero los usos y costumbres jamás son (o jamás deberían ser) fuente de verdades científicas.
Por mucho que se maree la perdiz, no hay razón científica (lingüística) para que el castellano cambie de nombre. Dicen que la denominación español se ha impuesto, pero en todo caso lo ha hecho por razones de tiempo, de espacio y de cantidad y, a la postre, por conveniencias que tienen raíces políticas; lo cual, siendo legítimo no justifica el abuso de autoridad en el que incurre la Academia al imponer un nombre oficial a la lengua castellana.
Por motivos similares hay países que deberían imponer diferentes nombres oficiales al inglés en función de las patrias --¡oh, la sagrada patria!--, de modo que el inglés de Canadá sea rebautizado "canadiense", el alemán de Austria "austriaco", el portugués de Angola "angoleño" y etc. etc.
Cabe concluir que la de español es una denominación social e históricamente comprensible, incluso práctica, pero no hay razones científicas o lingüísticas para imponer al idioma un nombre oficial distinto del suyo propio u original.
Afirman que el idioma castellano es mayoritariamente conocido como español: negar que se ha popularizado llamar "español" a la lengua castellana es tan absurdo como oficializar esa denominación inventado razones lingüísticas.
Recurrir al ordeno, mando y hago saber para imponer verdades es hacer política porque cambiar el nombre de un idioma es una decisión política y/o fruto de una conveniencia que en gran medida es de inspiración política [¿o acaso el resto de idiomas que se hablan en el territorio de España no son españoles?... ¡huy, huy, huy!, hay tiros que salen por la culata].
Que cada cual utilice la denominación que considere más práctica, pero es castellano.

11 comentarios:

  1. Para mí siempre ha sido castellano. Así lo decía el título del libro en la escuela: "lengua castellana".
    Hablando de agravios lingüísticos, suelo pensar que si a galicia le prohibieron su idioma, a castilla se lo robaron. Aunque no se que opinan los castellanos al respecto.
    Es un debate que me interesa, pero es difícil de discutirlo. Lo mas común es oír que es el "esppañol de espppppaña!". En una ocasión me dijeron que "español" es lo que se habla en españa, y "castellano" lo que se habla en latinoamérica, lo cual me parece ridículo, pues si nos atenemos a las diferencias debería haber un idioma por cada país, argentino, chileno, mexicano, venezolano...
    Pero el idioma, con sus variantes, es el mismo, así que en razón del lugar donde se habla, habría que llamarle hispanoamericano.

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  2. Las palabras no se crean por razones científicas o lingüísticas. Las palabras son creadas por personas, unas veces las clases altas, otras las más bajas...hasta que se generalizan.

    Normalmente no se crean, se deforman. O cambian de significado con el tiempo, o adoptan algunos que no tenían.

    Luego es la Academia la que debe reconocer que si tal término es de uso generalizado para referirse a tal cosa, habrá de ser aceptado (por mucho que su génesis no sea filológicamente impecable).

    Así pues, entiendo que la RAE acepte español como sinónimo de castellano.

    Lo que no me parece correcto es que la RAE se meta a hacer política, diciendo que es preferible uno u otro.

    Porque es evidente la carga política que tiene este debate. Si el castellano es la lengua vernácula de todos los españoles, parece normal llamarla español.

    España = Castilla

    Pero el caso es que no es cierto. Sin irnos más lejos, aquí en Galicia hay muchas personas (españoles, mientras no se diga lo contrario) que, comprendiendo el castellano, no es su lengua materna ni la que emplean habitualmente.

    Por lo tanto prefiero castellano, como término más correcto en la situación actual. Pues es la lengua propia de Castilla.

    Si alguna vez se separaren de España aquellas naciones que aún conservan idioma de seu. Entonces sí que podríamos decir con propiedad que español y castellano son una misma cosa.

    ¿Que, por mandato constitucional, es lengua oficial en todo el España? Cierto. Pero también es lengua oficial en otro montón de países (de hecho, los españoles somos minoría en el mundo hispanohablante).

    Así pues, el término "español" no me parece correcto pues ni es la lengua propia de todos los españoles, ni de sólo los españoles.

    Si la gente la emplea como sinónimo de castellano, qué remedio que incluirla en el diccionario. Pero es un uso del idioma que refleja el afán expansionista de una Castilla que quiere castellanizar todo lo que domina.

    No me extraña. Es que la lengua no es inocente. Muchas veces es sexista, racista, violenta...

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  3. A Pereyra y El Mendigo:
    Gracias por vuestros comentarios, arrojan luz sobre un asunto de "embarazoso" trasfondo político, aunque algunos se empeñen en negarlo.

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  4. Y yo, que igual es que soy un poco corta, me pregunto ¿realmente importa tanto cómo se llame? español, castellano... ¿qué más da? En fin, insisto en que igual es que soy cortita o ingenua...

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  5. Me parece muy interesante esta entrada del blog. Sin entrar en disquisiciones políticas, siempre me ha gustado el término "castellano", por como suena y porque reconoce el origen del idioma. Pero creo que se impondrá "español", porque engloba más al resto de países que, aparte de España, utilizan el castellano: los países "hispanohablantes", no "castellanohablantes". Y luego creo que, curiosamente, el inglés contribuye a afianzar el término "spanish", o sea, "español".
    Rn cualquier caso, politizar esto me parece una estupidez (como la mayoría de las cosas), máxime teniendo la suerte de contar con dos palabras que se pueden usar indistintamente y a voluntad y con la que todos nos vamos a entender.

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  6. A Nanny Ogg:
    LO que dices no es una tontería, en gran medida refleja lo que piensa gran número de ciudadanos. Pero, por motivos largos y farragosos de resumir, sí importa como se decida denominar oficialmente a un idioma, un territorio, una comarca, una montaña, una empresa... No es una cuestión vital, pero la suma de asuntos no vitales crean "mundos", opiniones, culturas, actitudes y posicionamentos (etcétera) que a la postre sí acaban siendo vitales... ¡o letales!

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  7. A Julia:
    En gran medida lo que dices avala la tesis de que las academias han metido la pata.
    ¿Por qué?
    Muy sencillo: Porque una cosa es el nombre oficial del idioma (que debe ser el original, el de su raíz, el propio) y otra cosa son los usos, costumbres, hábitos... El castelllano es castellano, que haya millones de humanos que lo conocen como español es lógico, comprensible, correcto, legítimo, respetable, incluso positivo; pero es el idioma castellano y nadie --ni las academias ni la Administración-- puede impedir que popularmente y en vastas geografías y ámbitos --incluso en colegios y universidades de todo el mundo- se le llame español.
    El nombre oficial de la ciudad de Lleida es el propio, en catalán; el de A Coruña en gallego y el de Hondarribia en euskara, pero eso no obliga a utilizar solo los topónimos oficiales, millones de personas hablan de Lérida, La Coruña y Fuenterrabia, y hablamos de infarto cerebral, en lugar de ictus, y hay cientos de términos científicos y culturales que no se emplean o que han sido sustituidos por vocablos que se han popularizado.
    Nada ni nadie se lleva las manos a la cabeza ni los médicos cambian la denominación científica de un mal para que se corresponda con la más popular, la más cómoda o la más comercial, que también esto ha influido en cambios de denominación que a la postre han sido aberrantes.
    Ojalá que con los nombres de las cosas (sean idiomas u otros bienes y lugares) no ocurra como con los topónimos de las calles, por ejemplo, que cambian con los regímenes y sus habitantes acaban teniendo problemas para identificarse con su entorno urbano, no sabiendo si su geografía personal es la que gira en torno a la Praza da Leña a la Praza de España, la Avinguda de les Corts Catalanes o la Gran Vía de José Antonio.
    Utilícese español o castellano, pero que nadie cambie, mate o pervierta la historia y el origen del castellano imponiendo un nombre oficial diferente del propio.

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  8. Coincido plenamente con esta estupenda entrada. Nací en Buenos Aires y es cierto que todo el mundo acepta el término castellano que ya se enseña en los colegios.Me han gustado los comentarios de pereyra, nanny ogg y julia.También el de el mendigo. Hace poco estuve leyendo algo sobre la forma de hablar de los estadounidenses en relación al 'british' de los ingleses y ocurre lo mismo que con el castellano que se habla en Hispanoamérica con respecto al que se habla en España. No creo que haya que darle vueltas a la cosa, nuestro idioma es riquísimo y podemos llamar a nuestra querida lengua española o castellana.

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  9. Totalmente en contra de lo arriba afirmado. La denominación más apropiada es la de español de igual manera que se hace con la bandera española. Si hubiera que atender a cuestiones de genealogía, la bandera española debiera ser denominada bandera de la Armada española pues para ésta se diseñó y se utilizó con exclusividad. Sin embargo, con el tiempo, se fue generalizando a todo lo español y, con razón, es la bandera española independientemente de que hayan en España muchas otras banderas que marcan peculiaridades y localismos varios.
    Por otra parte, el castellano original no es el español actual, del mismo modo que el castellano antiguo no es lo mismo que el latín del que deriva. ¿Insistiréis en denominar latín al español?.
    La pretensión de denominar castellano al español obedece a ideologías políticas, esto es, la de equiparar a un idioma que hablan la inmensa mayoría de los españoles con idiomas que son peculiaridades de diversas zonas y culturas españolas; todo un canto a los nacionalismos y en contra de la unidad española. No me extrañaría que tal pretensión fuera financiada por gentes de la Pérfida Albión.

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    Respuestas
    1. 1. ¿Genealogía? (= estudio de la ascendencia y descendencia de una persona o familia), ¿qué tiene que ver la Genealogía con la Lingüística?
      2. Dice usted: «el castellano original no es el español actual». ¡Lógico!, en los casos del alemán, chino (mandarín) , francés, inglés, ruso, sueco, etc. etc. etc. ocurre lo mismo y no han cambiado su denominación original; y también proceden de lenguas pretéritas.
      3. Dice usted: «La pretensión de denominar castellano al español obedece a ideologías políticas...» ¡Al contrario!, de lo que se trata es de despolitizar el nombre oficial del idioma.
      ¿Por qué cree usted que los nacionalistas catalanes, gallegos y vascos utilizan de forma sistemática la denominación "español"?; muy sencillo: porque es una prueba incontestable del afán del ancestral nacionalismo español de hacer tabla rasa y uniformar culturalmente el territorio.
      Nadie en su sano juicio puede negar que el castellano es la lengua franca de España, es la única que hablan y entienden prácticamente todos los ciudadanos del Estado, pero NO ES LA ÚNICA lengua española, que fue el mensaje político (no lingüístico) que lanzaron quienes modificaron la denominación oficial del castellano.
      Españoles, DE ESPAÑA, también son el catalán, el gallego y el vasco... ¿o no?
      Llame usted a la lengua castellana como quiera, pues está en su derecho, es su libertad, así como una opción política legítima; pero el nombre original y científico (lingüístico) del único idioma que utilizan todos los ciudadanos de España es castellano; e insisto: ¿acaso los demás idiomas del territorio del Estado español no son españoles?, ¿tiene usted especial interés en dar la razón a los segregacionistas, que son quienes utilizan sistemáticamente la denominación "español" para remarcar que el nacionalismo español aspiraba (¿y aspira?) a erradicar idiomas autóctonos y culturas?
      Por cierto, los idiomas no son «peculiaridades», son CULTURA y el conjunto de las culturas que hay en España constituyen uno de los más valiosos patrimonios de TODOS SUS HABITANTES.
      Tengo la sensación de que usted plantea una cosa que provoca lo contrario de lo que quiere defender.
      saludos.

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