26 junio 2008

Presión empresarial + jefes encastillados = desastre

Con motivo de la actual desaceleración económica o crisis, abundan los comentarios y análisis referidos a la competitividad --que sería una de las herramientas a emplear para reducir el efecto de la crisis-- y a los erróneos criterios que priman en demasiadas compañías.
He aquí dos muestras de interés, la primera versa sobre la creencia de que presionar al máximo a los trabajadores siempre es rentable:
«El mundo de la empresa está hecho para los guerreros --escribe Esteban Hernández--, para quienes saben desenvolverse en la presión y dar lo mejor de sí mismos cuando el exterior aprieta. Y si no sabes soportar esta situación, hazte funcionario. Esta es la clase de ideas que imperan en el mundo empresarial y que, según Iñaki Piñuel, psicólogo del trabajo, especialista en Recursos Humanos, profesor de la Universidad de Alcalá y autor de La dimisión interior (editorial Pirámide), le están perjudicando notablemente.
«Muchos directivos presumen de mantener a sus equipos bajo una presión permanente, asumiendo erróneamente que la capacidad de resistencia de los trabajadores es ilimitada. Llega un momento en que no pueden más y se rompen. Esa ruptura se produce en forma de enfermedad, de estrés, o de baja laboral».
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El otro texto de interés aborda otro de los cánceres más extendidos en las empresas, los jefes y jefecillos encastillados:
«Está claro que las empresas tienen la intención de ahogar el espíritu emprendedor --escribe Óscar Sánchez--, de lo contrario se inclinarían por estilos de organización horizontales, donde el talento es herramienta de trabajo, donde florecen y fluyen las ideas y las decisiones (…) La realidad es bien distinta. Los jefes tapan todas aquellas oportunidades para que nadie se aproxime a ellos, no vaya a ser que les quiten el puesto. Este es el caso de la gran mayoría de medianas y grandes empresas» [para seguir leyendo esta reflexión, pulse aquí]

1 comentario:

  1. No recuerdo bien si fue Peter Drucker pero uno de los popes del management mundial escribió, hace ya unos años, que lo que un empresario ha de lograr para tener éxito es que sus empleados se sientan alegres al concurrir a sus trabajos. Indudablemente, el sentirse bien en el puesto de trabajo evita el stress y sus efectos colaterales (alto índice de movilidad laboral, bajas por enfermedad, desidia, etc.).

    Lamentablemente, la idea de la empresa estilo "tirreme romana", donde alguien aplica latigazos y marca el ritmo con un tambor, es la que se ha impuesto ¿Por qué? Porqué, evidentemente, el siglo XXI es el siglo en el cual estamos asistiendo a la despersonalización de la especie humana. Aparentemente, el ser humano ya no posee "derechos inalienables" y puede ser tratado como una mercancía, es una cosa para lo privado y una cosa, también, para lo público ¿De qué otra forma podemos explicar que ciertas personas defiendan la necesidad de incorporar leyes que permitan a los empresarios el hacer trabajar a sus empleados bajo un regimen esclavista, al igual que trabajan los "sin derechos" en países como China, Tailandia, etc., para de esa forma ser competitivos? ¿Sewr competitivos implica rebajar la condición del obrero u oficinista a la de bestia de carga? ¿No sería más lógico, y más humano, aprobar una ley que prohíba a los países de la U.E. comerciar con los países donde se ha comprobado que se utilizan métodos inhumanos con sus empleados? ¿No deberían decretarse sanciones contra los países que utilizan mano de obra esclava como se han decretado sanciones contra Zimbawe? (Sanciones qué, por otra parte, siempre causan sufrimiento en el pueblo, jamás en los mandamases).

    Yo estoy, a esta altura, grandemente cansado de la hipocresía que reina en nuestro mundo. Que se congenelen los salarios NO evita la inflación, la inflación solo se evita poniendo coto a la especulación y poniendo un límite a los márgenes de beneficios que aplican las grandes empresas ya que el mantener constante, porcentualmente y no volumétricamente, los márgenes de beneficios es lo que produce la inflación y eso es por todos sabidos y, lo peor de todo, las herramientas para convencer al trabajador de que ha de ser un esclavo y para aumentar las ganancias sin límite están al alcance de la mano de las grandes fortunas mundiales.

    ¿Qué es una crisis? Para la gran empresa una crisis es la OPORTUNIDAD de arrasar con los derechos del trabajador, cada crisis arrasa con un derecho, el derecho al descanso, el derecho a un salario justo, el derecho a la DIGNIDAD.

    Un abrazo.

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