14 septiembre 2009

Estados Unidos-Honduras: Más que ayer y menos que mañana...

Ha sido una de las noticias más difundidas durante el pasado fin de semana: La Casa Blanca ha cancelado el visado de entrada en Estados Unidos al presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, así como a su titular de Exteriores, Carlos López, y a catorce magistrados de la Corte Suprema de Justicia hondureña, que fueron quienes proporcionaron los argumentos que los insurrectos han utilizado para justificar y "legalizar" el golpe de Estado.
Con mayor o menor amplitud, todos los medios de información han difundido la decisión del Ejecutivo que preside Barack Obama en lo que, a primera vista, parece una demostración inequívoca de que Washington mantiene una actitud escrupulosamente respetuosa con la legalidad constitucional hondureña.
Sin embargo, prácticamente ningún medio de información ha difundido un hecho tanto o más relevante: Casi al mismo tiempo que se retiraban los visados, el Comando Sur del US Army ha invitado al ejército hondureño --protagonista fundamental del derrocamiento de Manuel Zelaya-- a participar en las maniobras Fuerzas Aliadas Panamax 2009, en las que desde el pasado sábado (11 de septiembre) y hasta el próximo día 22 participan tropas de una veintena de países americanos.
Todo indica que Honduras es el escenario donde el Gobierno de EE UU ensaya un modelo de intervencionismo más digerible. Barack Obama sería algo así como el policía bueno y Hillary Clinton (responsable de las relaciones exteriores del gabinete), la mala de la película, ayudada lógicamente por el US Army, que ya echó un cabo --amén de carburante-- a los golpistas que trasladaron a Zelaya en helicóptero desde Tegucigalpa hasta su exilio en Costa Rica.
La retirada del visado a Micheletti y la invitación al ejército golpista son hechos más complementarios que contradictorios.
ENLACE de interés: "El Instituto Iberoamericano de Salamanca y el golpe de Estado de Honduras", por Juan Carlos Monedero.

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