Pocas son las ocasiones blogosféricas en las que tan clara es la intervención de poderes inasequibles al desaliento. Es el caso del blog Generación·Y, que es fenómeno a la par que ejemplo.
Hasta los que critican sin ambages el empecinamiento de la nomenclatura castrista, tienen problemas para tragar sin toser las ruedas de molino éticas que vende la maravillosa Yoani Sánchez, autora de un blog cubano que por arte de magia se descarga a una velocidad inexistente en la isla. ¿Es un milagro? No, no es exactamente un milagro. Lo que ocurre es que los humanos mortales ignoramos desde dónde es re-lanzada esa bitácora a la red de redes.
Por si fuera poco, es posible leer Generación·Y en más idiomas de los que es posible ofrecer con un traductor gratuito, por bueno que sea. De hecho, hay versiones de Generación·Y perfectamente perfectas en más de una docena de idiomas.
¿Quién mantiene los singulares lujos de ese humilde blog cubano cuya sacrificada autora escribe en hoteles, según ella misma ha relatado? Hoteles, por cierto, que se supone que están ubicados en la económicamente mísera isla que describe Yoani Sánchez pero en los que, sorprendentemente, ofrecen a la clientela terminales informáticas de última generación (¿la Y?) provistas de conexión satelitaria gratuita…
¿Todos somos tontos y nos chupamos el dedo?...
No. No se trata de defender el régimen castrista, pues cuando el funcionamiento de un Estado puede ser descrito con un apellido es prueba inequívoca de que adolece de graves taras. El castrismo es una enfermedad política con rasgos similares --nunca nada es igual-- a los de otras perversiones derivadas de liderazgos dogmáticos; dicho esto sin menoscabo de los valores que representaron los revolucionarios que se embarcaron en el Gramma y lucharon contra la oligarquía estadounidense-habanera que personificaba Fulgencio Batista.
Pues bien, en ese escenario de restricciones y régimen agónico, Generación·Y es el reflejo y la prolongación de la estupidez política castrista. Dicho de otro modo, Generación·Y es la segunda pata del maniqueísmo isleño que además, para mayor gloria, es financiada por los que quieren derribar la otra pata, amén de gentes ingenuas y bientencionadas, que de todo hay.
Ese es uno de los aspectos más deleznables de Generación·Y, que la autora tenga el descaro de solicitar dinero a los lectores. La sacrificada Yoani Sánchez se justifica diciendo que esa petición de ¿solidaridad? obedece a que "mi blog es un sacerdocio" (textual); excusa que redondea añadiendo con desparpajo: "Yo no recibo dinero por hacer mi blog. Recibo donaciones"...
Tan singular y atractiva como falaz
Lo de menos es que Yoani Sánchez tenga una cuenta corriente en España --en la que le ingresan, por ejemplo, la dotación económica de los premios que recibe--. Lo más repudiable es que Yoani Sánchez se presente como bloguera y que se vista de heroína.
Probablemente, cuando Generación·Y empezaba su andadura y era un medio de comunicación personal (es decir, sin servidumbres ni dependencias de intereses ajenos) sí era un blog. Pero hace tiempo que no lo es.
Generación·Y es una página ¡legítima!, sin duda; pero no es una bitácora, salvo en la forma (guardar las formas es la virtud de...) Si Yoani Sánchez dejara de dar la matraca con la falacia de que es una simple bloguera ganaría credibilidad. Mientras siga alardeando de bloguera y de ser ¿económicamente independiente? será lo que es, una página tan singular y atractiva como falaz.
El éxito no da la razón, ni convierte un submarino nuclear (una poderosa y bien engrasada página anticastrista) en un honesto pesquero de bajura (una bitácora).
¿No sabes como financia Yoani su blog?
ResponderSuprimirPues te voy a dar una pista. Yo mismo de vez en cuando me rasco el bolsillo para mandarle unos euros a Yoani. Y lo mismo que yo lo hacen muchos cubanos repartidos por el mundo, que no sólo se tienen que rascar el bolsillo para mandarle dinero a sus familiares en Cuba, sino que hacen un esfuerzo por ayudar a Yoani.
¿Qué es imposible que con esa ayuda se sostenga el blog de Yoani?
Pues entonces no tienes ni idea de la popularidad de Yoani entre los cubanos, especialmente los emigrados.
Pero puedes hacerte una idea simplemente con constatar que cada post suyo termina teniendo más de mil comentarios —literalmente. Y publica varios post cada semana.
O bien puedes hacer una visita a Twitter y realizar una búsqueda con la palabra "Yoani." Verás como salen miles de mensajes por día —literalmente.
Y ya va siendo hora de que trates con más respeto a la primera presidenta de la Cuba libre del futuro.
Gabriel
Al anónimo,
ResponderSuprimirUsted se responde a sí mismo: "Y ya va siendo hora de que trates con más respeto a la primera presidenta de la Cuba libre del futuro".
Generación·Y, en efecto, NO es un blog, es la página de un proyecto político (proyecto difuso, sentimental y por descontado legítimo).
Claro que tiene visitas y miles de comentarios, eso nadie lo ha cuestionado, y merece felicitaciones "político-comerciales" por ese éxito. Pero no es un blog y su "contabilidad" es más compleja que una recaudación del domund.
Hombre, al fin alguien que empieza a poner los puntos sobre las íes. Porque parecía que la bloguera era una santa. Me parece muy bien que esté en un proyecto político (más bien que sea una punta de lanza de él), es su decisión y su problema. Pero llamémosle a las cosas por su nombre. Y el administrador de este blog lo ha hecho.
ResponderSuprimirGracias, Félix, por la información (y también al anónimo, que clarifica cosas). Había oído campanas respecto al blog de Yoani, pero no acababa de entender.
ResponderSuprimirAhora me queda mucho más claro.
Saludos.
Cosas que no comprendo: Ella dice que las voces de oposición están silenciadas en Cuba, más ella hace oposición supuestamente desde... Cuba.
ResponderSuprimirElla dice que logra "evadir" los controles gubernamentales para hacer lo que hace ¿Nadie en el gobierno cubano ha visto su blog? Tiene su documento expuesto...
Si yo viviese en un lugar donde hay represión al que se opone, tendría cuidado de usar un seudónimo, no poner mi foto, no poner ni siquiera el nombre de mi perro y mucho menos exhibiría mi documento. Escribiría todos los dias desde un sitio distinto y no creo que me tomase el tiempo para diseñar un blog muy bonito por miedo a que venga el cuco o un "denunciante oficialista" mirara sobre mi hombro y descubriera que ¡soy un opositor!
Pero... poner la fotocopia del documento en un blog que denuncia la falta de libertad de expresión en Cuba, la censura, etc. es como firmar un anónimo con nombre y apellido, domicilio y número de teléfono.
Es de locos.
Un abrazo.
Ups, aunque llegue tarde, me acordé de esta anotación al hilo de esta otra que trata sobre la supuesta agresión a Yoani Sánchez de hace unos días:
ResponderSuprimirhttp://www.jrmora.com/blog/2009/11/11/la-iglesia-de-la-opinologia/
Lo que también me llevó a recordar otra que trata también a Yoani desde un punto de vista más crítico:
http://www.pascualserrano.net/noticias/la-famosa-yoani-y-un-tal-kareem
Amigo Félix, no se puede explicar mejor. Nunca he entendido el porque de tantos premios y tanto apoyo mediático a Yoani y en cambio sus teóricos compañeros en su aventura bloggera (www.desdecuba.com) ni siquiera se nombran, algo que me parecía muy extraño, pero con las pistas que insinúas y las preguntas que lanzas, podemos hacernos una pequeña idea. Por supuesto, Yoani, tiene toda mi consideración y tiene mucho mérito desarrollar su actividad bloguera en un territorio hostil.
ResponderSuprimirSaludos