30 noviembre 2009

El sistema público de salud de EE UU: Más confusión mediática

Durante las últimas semanas los medios convencionales han cantado mil y una alabanzas referidas al gran triunfo del presidente de EE UU, Barack Obama, que ha conseguido --dicen-- un sistema público de salud.
El texto del supuesto avance social que han votado la Cámara de Representantes y el Senado no es el que han difundido los medios, motivo por el que algunos han llegado a decir que lo aprobado es políticamente comparable a las ejemplares iniciativas de la socialdemocracia escandinava de los años cincuenta y sesenta, lo cual es radicalmente falso.
Tras haber leído informaciones no contaminadas (las que no endiosan a Obama y a Estados Unidos), me ha parecido que desde una óptica europea el texto más útil para comprender lo que se ha aprobado en EE UU es el escrito por Vicenç Navarro, que entre otras cosas hace estas puntualizaciones:
«El reportaje sobre la reforma sanitaria en EE UU, Antonio Caño (corresponsal en Washington del diario de mayor difusión de España, El país), atribuye la falta de reforma sanitaria durante todos estos años a la animadversión congénita del pueblo estadounidense al Estado, ignorando que, encuesta tras encuesta (la última del 15 de noviembre, en CBS. Gallup Poll), muestra que la gran mayoría de la ciudadanía (68 %) desea que el gobierno federal establezca un aseguramiento público en el que el Estado reciba los fondos y contrate la asistencia sanitaria con los proveedores de los servicios médicos.
«Es más, Medicare, el programa de aseguramiento público para los ancianos es, junto con la seguridad social [nada que ver con las seguridades sociales europeas], el programa de aseguramiento más popular de EE UU, mucho más popular que el aseguramiento privado. Es más, cuando el presidente Bush ofreció a los ancianos la posibilidad de cambiarse a compañías privadas de aseguramiento, la mayoría escogió permanecer en el sector público. Tales datos niegan la animadversión congénita de la que habla Caño.
«Se ha calculado que ello [la obligatoriedad de suscribir una póliza] supondrá un aumento de 25 millones de nuevas pólizas a las compañías de seguros, que significarán unos nuevos ingresos a tales compañías de 70.000 millones de dólares. El Estado subvencionará las pólizas para las personas y familias que no alcancen cierto nivel de renta. El precio de las pólizas, sin embargo, seguirá sin estar regulado».
ENLACE al texto íntegro de Vicenç Navarro:
"La inexacta cobertura mediática de la reforma sanitaria de EE UU".
DE INTERÉS: En España, fundamentalmente en Madrid y València, los gobiernos autónomos están privatizando los servicios sanitarios públicos, lo que --en contra de lo que afirman los ejecutivos que presiden Aguirre y Camps-- los encarece, lo que grava las arcas públicas, pues son obligadas a abonar elevadas facturas a las empresas privadas que prestan los servicios (sobre todo especialistas, cirugía y análisis). Motivo por el que se ultima una iniciativa en el Congreso para derogar una ley de 1997 (aprobada a instancias del Gobierno de Aznar López) que da luz verde a que los administradores autonómicos del servicio público de salus cedan competencias a compañías privadas.

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