Durante las últimas semanas los medios convencionales han cantado mil y una alabanzas referidas al gran triunfo del presidente de EE UU, Barack Obama, que ha conseguido --dicen-- un sistema público de salud. Ese supuesto avance social votado en la Cámara de Representantes y el Senado --texto del que algunos han llegado a decir que políticamente es comparable a las ejemplares iniciativas de la socialdemocracia escandinava de los años cincuenta y sesenta-- no es el que se ha vendido.
Tras haber leído informaciones no contaminadas (las que no endiosan a Obama y a Estados Unidos), me ha parecido que desde una óptica europea el texto más útil para comprender lo que se ha aprobado en EE UU es el escrito por Vicenç Navarro, que entre otras cosas hace estas dos puntualizaciones:
"En el reportaje sobre la reforma sanitaria en EE UU, Antonio Caño (corresponsal en Washington del diario de mayor difusión de España, El país), se atribuye la falta de reforma sanitaria durante todos estos años en EE UU a la animadversión congénita del pueblo estadounidense al Estado, ignorando que, encuesta tras encuesta (la última del 15 de noviembre, en CBS. Gallup Poll), muestra que la gran mayoría de la ciudadanía (68%) desea que el gobierno federal establezca un aseguramiento público en el que el estado reciba los fondos y contrate la asistencia sanitaria con los proveedores de los servicios médicos. Es más, Medicare, el programa de aseguramiento público para los ancianos es, junto con la seguridad social [nada que ver con las seguridades sociales europeas], el programa de aseguramiento más popular de EE UU, mucho más popular que el aseguramiento privado. Es más, cuando el presidente Bush ofreció a los ancianos la posibilidad de cambiarse a compañías privadas de aseguramiento, la mayoría escogió permanecer en el sector público. Tales datos niegan la animadversión congénita de la que habla Caño.
[Conste que la información que ha ofrecido El país no ha sido la más sesgada, ni mucho menos; el hecho de que Navarro la destaque obedece a que es el rotativo más difundido]
"Igualmente exagerado es el reportaje que se está haciendo en los medios de información de mayor difusión en España sobre la supuesta universalización de la sanidad aprobada en la Cámara baja del Congreso. Universalizar en tal reforma quiere decir que todo el mundo tiene que asegurarse y contratar una póliza de seguros sanitarios, de la misma manera que cualquier persona que tenga un coche tiene que tener una póliza de seguro del automóvil. Esta obligatoriedad de aseguramiento implica la mayor extensión del aseguramiento privado que se conozca en la historia de cualquier país. [Es decir, no se ha creado un servicio público de salud que vaya más allá del Medicare (para ancianos) y del Medicaid (para excluidos sociales y pobres reconocidos oficialmente como tales), sino que por ley se ha impuesto la obligación de que todo ciudadano suscriba una póliza. Punto]
"Se ha calculado que ello [la obligatoriedad de suscribir una póliza] supondrá un aumento de 25 millones de nuevas pólizas a las compañías de seguros, que significarán unos nuevos ingresos a tales compañías de 70.000 millones de dólares. El Estado subvencionará las pólizas para las personas y familias que no alcancen cierto nivel de renta. El precio de las pólizas, sin embargo, permanecerá sin ser regulado".
ENLACE al texto íntegro de Vicenç Navarro: "La inexacta cobertura mediática de la reforma sanitaria de EE UU".
CON ANTERIORIDAD:
"Si Obama es socialdemócrata, los hermanos Grimm son historiadores...", y
"Discurso de Obama: Un canto a la esperanza. ¡Poco más!".
"Si Obama es socialdemócrata, los hermanos Grimm son historiadores...", y
"Discurso de Obama: Un canto a la esperanza. ¡Poco más!".
DE INTERÉS: En España, fundamentalmente en Madrid y València, los gobiernos autónomos están privatizando los servicios sanitarios públicos, lo que --en contra de lo que afirman los ejecutivos que presiden Aguirre y Camps-- los encarece, lo que grava las arcas públicas, pues son obligadas a abonar elevadas facturas a las empresas privadas que prestan los servicios (sobre todo especialistas, cirugía y análisis). Motivo por el que se ultima una iniciativa en el Congreso para derogar una ley de 1997 (aprobada a instancias del Gobierno de Aznar López) que da luz verde a que los administradores autonómicos del servicio público de salus cedan competencias a compañías privadas.
Confusión difícil de cambiar.
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